ELECCIONES GENERALES

El PP cierra campaña con una cena de Navidad a 20 euros por cabeza

El miedo a no llenar un espacio público cerrado les obliga a poner el broche final en un escenario nada habitual. 

Asistentes a la cena de cierre de campaña del PP en Madrid.

Asistentes a la cena de cierre de campaña del PP en Madrid. Reuters

El presidente del Gobierno y candidato del PP, Mariano Rajoy, ha alertado en el mitin de cierre de campaña contra una coalición de PSOE, Podemos y "todos los que se puedan apuntar" para echarle de La Moncloa y ha subrayado que los ciudadanos que no quieran que en España gobiernen "ocho o nueve" partidos y "organicen la que han organizado siempre" deben votar la candidatura del PP en las elecciones del domingo.

Así se ha pronunciado en una cena-mitin del PP de Madrid -el partido ha unido el acto de cierre con la tradicional cena de Navidad de los 'populares' madrileños--, en la que ha estado acompañado por la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, y la presidenta del partido en Madrid, Esperanza Aguirre. Durante su intervención, los 2.600 militantes y simpatizantes le han coreado 'Oa, oa, oa, Mariano a La Moncloa' y el jefe del Ejecutivo les ha replicado: "Ahí me voy a quedar".

A este acto de cierre de campaña en el Ifema de Madrid han asistido también la mujer de Rajoy, Elvira Fernández, y los miembros de la candidatura del PP de Madrid, entre ellos, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, la titular de Agricultura, Isabel García-Tejerina, el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Jose Luis Ayllón, el presidente del Senado, Pío García-Escudero; o el director de la campaña del PP, Jorge Moragas. Los asistentes -que han pagado 20 euros cada uno-- han podido degustar un menú que tenía como plato principal pularda rellena de setas y trigueros.

Como viene haciendo en la recta final, el candidato del PP ha alertado contra un pacto de izquierdas. "El domingo hay algunos que están preparando lo mismo que han llevado a cabo en muchas comunidades y en muchos ayuntamientos de España: el PSOE, Podemos y todos los que se puedan apuntar", ha manifestado.

Rajoy ha avisado que ahora que ha pasado "lo peor" no se puede poner "en riesgo" lo que han hecho los españoles. "Lo que no podemos hacer ahora es que entre una coalición de gente que llevó a la mayor crisis en décadas, a destruir el esfuerzo de los españoles de los últimos años. Eso es lo que no podemos aceptar", ha resaltado.

Según Rajoy, no se puede "dar marcha atrás ahora y volver a "las políticas antiguas, cansadas y aburridas" que dejaron al país al borde del rescate y la quiebra. En su opinión, sería un "enorme error" que el país "no se puede permitir".

Satisfechos con el tono de la campaña

Los conservadores están satisfechos con el tono humilde de la campaña que ha elegido el presidente y quieren cerrar de la misma forma para terminar de darle ese tono de cercanía a Mariano Rajoy. El equipo de campaña del presidente del Gobierno considera que los dos hechos que se han colado en la campaña, el ataque en la embajada de Kabul y el puñetazo que le propinaron al presidente del Gobierno en Pontevedra, han sabido gestionarlos bien.

Los dos casos, sin embargo, se gestionaron de una manera radicalmente distinta. Tras el ataque a la embajada de Kabul, donde murieron dos policías españoles, Rajoy se apresuró a desmentir que fuera un ataque a España cuando aún no se conocía que había fallecidos. En su equipo se defienden con que eran “las noticias que se tenían a esa hora, que era de noche y el lugar del atentado muy confuso”. Solo una hora después de aquella desafortunada declaración, el líder del PP tuvo que recular y confirmar la primera muerte durante su intervención pública en Murcia.

El PP supo amortiguar mejor el golpe que un chaval de 17 años propinó al jefe del Ejecutivo en el paseo por su ciudad. Desde la dirección de campaña se dio una orden directa minutos después de conocer la envergadura del ataque: que nadie politizara la agresión y no se vinculara al debate bronco que tuvo con Pedro Sánchez. El que mejor supo gestionarlo fue el propio presidente del Gobierno desde el momento de la agresión: siguió dando su paseo como si hubiera sido un simple bofetón; no se paró a recoger sus gafas y rechazó refugiarse en un hotel para calibrar la envergadura del ataque. Una hora y media después, se subió a un escenario en A Coruña e improvisó un mitin en el que no hizo ni una sola mención al ataque. Una estrategia acertada que, tras el susto, confían en que se traduzca en votos el domingo.

Mariano Rajoy pasará el sábado de reflexión en familia. Dará un paseo matinal y comerá con su mujer, sus hijos y sus hermanos. El presidente del Gobierno recibió este jueves el apoyo de los líderes europeos y se siente satisfecho de la campaña que ha hecho. En su equipo, por el contrario, no se atreven a hacer un pronóstico para el 20-D y firmarían 125 escaños en el nuevo Parlamento que se forme. “Cualquier cosa puede pasar”, argumentan.