ELECCIONES GENERALES

Las alianzas dan escaños pero restan poder a Pablo Iglesias

Podemos espera grandes cifras en Cataluña, Valencia y Galicia, donde habrá grupos independientes. 

Pablo Iglesias y Ada Colau en un mitin celebrado en L'Hospitalet.

Pablo Iglesias y Ada Colau en un mitin celebrado en L'Hospitalet.

Paradójico pero cierto. Podemos espera conseguir grandes resultados en Cataluña, Valencia y Galicia, lugares donde ha trenzado alianzas electorales que catapultan sus opciones. De momento, las encuestas auguran que el partido morado sí logrará cumplir esas expectativas. La otra cara de la moneda es que Pablo Iglesias no controlará a los diputados de estas tres comunidades autónomas. Gana escaños pero pierde poder. 

No cabe duda de que las candidaturas de confluencia funcionan. El último sondeo del CIS evidencia unos resultados más que positivos para Podemos en esas tres comunidades autónomas. Las listas en esos tres lugares conseguirían entre 22 y 24 escaños, casi los mismo que en todo el resto de España, donde la formación lograría entre 23 y 25 diputados.

Solo seis de 24

Partiendo de esa encuesta como base, en el mejor de los casos, es decir, si consiguieran los 24 escaños, solo seis de ellos serían de miembros de Podemos. Los otros 18 asientos en el Congreso irían a manos de integrantes de otros partidos aliados o de independientes que van en las listas. A este dato hay que sumar que la intención de las tres candidaturas es conformar grupo propio en el Congreso. El escenario puede ser endiablado para Iglesias. No obstante, en la dirección del partido morado restan importancia a estos datos y prefieren destacar que gracias a estos pactos electorales van a cosechar un gran resultado el 20-D. 

No es casual, ni mucho menos, que Podemos esté centrando su campaña en estas comunidades. Este mismo sábado Pablo Iglesias vuelve a Cataluña, esta vez a Badalona, tras haber protagonizado un mitin en L'Hospitalet el pasado fin de semana y tras una visita a varios foros de Barcelona el pasado miércoles. Asimismo, este viernes el mitin de Podemos ha tenido lugar en Alicante y el cierre de campaña, el viernes 19, será en Valencia. 

El caso catalán, el más claro

Es evidente que Podemos ha cedido en sus pretensiones para alcanzar estos acuerdos electorales. En un principio, Iglesias y sus correligionarios querían concurrir solo con su propia marca electoral. Pero después han aceptado otras siglas. Y lo mismo ha ocurrido con los candidatos. De los tres casos aquí mencionados, el paradigmático es, sin duda, el catalán. 

Joan Herrera (ICV) y Pablo Iglesias pactaron el pasado julio una coalición entre ambos partidos. La unión sería para las autonómicas y las generales de 2015 y el acuerdo implicaba que las siglas para el 20-d estarían encabezadas por la formación de Iglesias. “Podem ‘guion’ cualquier otra cosa”, decían por entonces los miembros de la división catalana del partido magenta. La irrupción de Ada Colau en la coalición, sin embargo, lo cambió todo.

El resultado de las autonómicas demostró que sin la presencia de la alcaldesa de Barcelona la unión ICV-Podemos no tenía la misma fuerza que en las municipales, y los demás actores decidieron plegarse a las exigencias de Colau. Para empezar cambió el nombre. Ella impuso su marca antes que la de Podemos y el nombre de la coalición quedó en En Comú Podem a pesar de lo que habían pactado Herrera e Iglesias.

Colau se impone

La alcaldesa de Barcelona fue aún más allá e impuso tanto el candidato como los puestos de salida en las listas. Eligió como número uno a Xavier Domènech, historiador muy próximo a Colau, miembro de su partido y comisionado de memoria histórica en el Ayuntamiento de Barcelona desde la entrada de Colau. Para el número dos eligió a Marta Sibina, coeditora de la revista Cafèambllet y pareja de Albano Dante, miembro de Podem y diputado por CSP en el Parlament. El tercer puesto fue para ICV (Josep Vendrell) mientras que el cuarto también lo eligió Colau: Lucía Martín, fundadora de la PAH y también del círculo íntimo de la alcaldesa de Barcelona. Los diputados de Podemos quedaron relegados al quinto y al sexto puesto.

Sonada fue también las dudas de última hora de EUiA, que hasta el momento actuaba como marca catalana de Izquierda Unida. La formación amagó con descolgarse de la coalición hasta el último minuto, en el que accedieron participar en En Comú Podem. El secretario general de EUiA, Joan Josep Nuet, cargó duramente contra la coalición, tachandola de “vieja política” por la manera en que se formó la confluencia. “Se está articulando en reuniones de 18 personas una confluencia que afecta a miles de ciudadanos” aseguró Nuet, que también afeó las “condiciones vergonzosas” que ofrecieron a su partido.

Una vez articulada la confluencia, se pactó una marca con programa propio y con intención de crear un grupo separado en el Congreso. Si bien los programas de Podemos y de En Comú Podem comparten muchas cosas, algunos aspectos que se defienden en Cataluña chocan con lo que dice Iglesias en campaña.

La Hacienda propia para Cataluña, por ejemplo, es algo que no gusta a Iglesias. Cuando le preguntaron el pasado miércoles en Barcelona, aseguró ser partidario de que la gente pague en función de lo que gana, no de donde vive. El programa de En Comú Podem, sin embargo, defiende este sistema tributario diferenciado.