ELECCIONES GENERALES

Díaz encandila en Cataluña: su campaña para el 21-D gana fuerza

La baronesa intensifica su campaña presidencialista. Si Sánchez no logra gobernar, todos mirarán a Sevilla.

Díaz, Chacón e Iceta, en el mitin en Cornellá de Llobregat

Díaz, Chacón e Iceta, en el mitin en Cornellá de Llobregat Efe

Fernando Ramírez, jubilado de 74 años, recordaba con nostalgia este lunes por la mañana los grandes mítines políticos de Felipe González y Alfonso Guerra en el polideportivo municipal de Santa Coloma de Gramenet. "La época de la chaqueta de pana", rememoraba este extremeño que fue a trabajar a Cataluña hace ya 43 años. Como él, un centenar de personas mayores con orígenes andaluces, extremeños, murcianos o manchegos han acudido a escuchar a la presidenta de Andalucía en un pequeño parque de esta ciudad del extrarradio barcelonés.

Susana Díaz está en campaña o, mejor dicho, en una triple campaña. La líder de los socialistas andaluces mitinea en su región. Allí pretende demostrar que se equivocan encuestas como la del CIS, que augura un retroceso de hasta seis diputados en Andalucía. Como baronesa con proyección en todo el país, tiene un calendario de actos fuera de Andalucía, como el de Santa Coloma o Cornellá, donde se fue después. Por último, la presidenta andaluza espera su momento para dar el salto a la política nacional, según pronostican innumerables voces dentro de su partido. Si Pedro Sánchez no gobierna, todas las miradas se dirigirán a Sevilla. 

Apareció en escena sobre las 13:00 horas y acompañada de la alcaldesa de Santa Coloma, Núria Parlón, y del primer secretario del PSC, Miquel Iceta. Todo el mundo aguardaba a Díaz, que antes de llegar al atril donde pronunció su discurso no escatimó en besos, abrazos y selfies con los presentes, la mayoría de ellos jubilados. "La verdad es que apunta maneras", resumía Victoria García (56 años), nacida en Cataluña pero con la mayoría de su familia en Cádiz.

Díaz actúa ya casi como candidata a la presidencia del Gobierno. En vez de alabar a Sánchez, lo citó una vez al comienzo y después asumió en primera persona el combate político contra los recortes, Artur Mas o lo que consideró una pinza entre Mariano Rajoy y Pablo Iglesias que ella sufre ya en su región.

Díaz se proyectó en España argumentando que su gestión en Andalucía es una garantía y un ejemplo de políticas socialistas que podrían aplicarse en todo el país. La presidenta comparó los 16.300 andaluces que se han acogido a la ley de dependencia con los 202 catalanes que lo han podido hacer. Después cargó contra el supuesto pacto Rajoy-Iglesias. "Cuando vi a Rajoy decirle a Iglesias que iban bien pensé en lo mismo que tengo en Andalucía", explicó. "PP y Podemos votan permanentemente juntos ahí". También quiso comparar los 80 días que necesitó para desbloquear su investidura con la falta de Gobierno en Cataluña. "Cuando veo lo que pasa en Cataluña, con 7 millones de personas esperando a la decisión de una asamblea de 1.000 pienso que Cataluña no se lo merece", dijo. "Lo digo sabiendo lo que yo pasé".

"Es muy sincera"

La mayoría de los presentes se deshacía en elogios hacia Díaz. "Es muy sincera, valiente y coherente", explicaba Encarna Fuentes, nacida en Jaén y llegada a Cataluña hace 55 años "soltera y sin novio". Otros, una minoría, aprovechaban la conversación para reivindicar la figura de Pedro Sánchez. Se notaba, sin embargo, que las raíces andaluzas y humildes de Díaz tienen más tirón en Santa Coloma que no las de un madrileño de clase media como Pedro Sánchez. "Sánchez me gusta, pero con Díaz me siento más identificado", contaba Enrique Fajardo, nacido en Almería y trabajador de la construcción en Cataluña durante 37 años.

Susana Díaz gusta fuera, también en Cataluña. Dentro del PSOE, la presidenta no desperdicia nunca ninguna oportunidad para marcar perfil y distanciarse de Pedro Sánchez. En los últimos meses lo ha hecho en reiteradas ocasiones. Las críticas han sido constantes e incluyen la política comunicativa de Sánchez, las listas electorales, el programa o incluso las ofertas de pactos.

Cuando Sánchez fichó a Irene Lozano, que pasó de UPyD al número cuatro del PSOE por Madrid, la delegación andaluza se fue para no votar la candidatura encabezada por el secretario general en la reunión de la comisión de listas. Cuando Sánchez cerró su programa y propuso una derogación parcial de la reforma laboral del PP, Andalucía exigió que fuese completa. Cuando Sánchez titubeó sobre los pactos, la semana pasada, Díaz advirtió de que cree que es la lista más votada la que debe gobernar. Aunque a renglón seguido dijo que cree que Sánchez puede ganar, pocos la creyeron.

"Si Pedro no gobierna, se van a agotar los billetes de AVE desde Sevilla a Madrid", aseguraba un veterano dirigente. "Susana está esperando al día 21", confirmaba un miembro de la Ejecutiva en conversación con EL ESPAÑOL. Mientras no llega, Díaz intensifica su campaña electoral recogiendo cariño dentro y fuera de Andalucía.

Su campaña, claramente presidencialista, fue la primera en confirmar la presencia de referentes del partido como Felipe González, con quién dará su último mitin, en Sevilla, el valenciano Ximo Puig o hasta Eduardo Madina, a quien no apoyó en las primarias contra Sánchez pero al que ahora frecuenta. Mientras que Ferraz no se atrevía a confirmar que Sánchez compartiría atril con José Luis Rodríguez Zapatero, hacía días que los socialistas andaluces promocionaban el mitin de Díaz con el expresidente, este miércoles en Granada. 

El derecho a decidir

La baronesa también aprovechó en Santa Coloma para hablar sin complejos sobre la unidad de España. Ante un Miquel Iceta que en su día defendió un referéndum para Cataluña, Díaz advirtió de que "nadie puede salirse de la ley se llame como se llame o por mucho que haya ganado unas elecciones".

El mensaje de Díaz contra el soberanismo era de las pocas cuestiones que generaba debate entre los presentes. Algunos celebraban su postura, mientras que otros creían que sólo con un referéndum se puede solucionar la situación.

Los grandes partidos nacionales saben que una de las claves del voto catalán está en la área metropolitana de Barcelona. Un granero de votos que siempre se ha movilizado para las elecciones generales y que hasta la fecha había apoyado mayoritariamente al PSOE y que ahora también se ha decantado hacia Ciudadanos por su postura contra el proceso soberanista catalán.