Nuevo rumbo en España

La estrategia del Santander: cómo crecer cerrando oficinas

La transformación tecnológica de la entidad pasa por reducir el número de sucursales y mejorar sus servicios.

Ana Botín, presidenta del Banco Santander

Ana Botín, presidenta del Banco Santander Efe

Cuando el Banco de España advertía del exceso de capacidad que existe en el sector bancario español, muchas entidades miraban hacia otro lado como si no fuese con ellas. Pero también iba con ellas. No sólo las entidades pequeñas tienen problemas de rentabilidad y de márgenes, también las grandes tienen una estructura desmesurada y el Santander ya está buscando una solución que pasa por reducir el número de sucursales y de trabajadores y agrupar sus servicios en el nuevo concepto de oficina, de mayor tamaño y especialización. El objetivo pasa por concentrar los trabajadores en oficinas de mayor tamaño que ofrezcan un servicio ajustado a las necesidades de los clientes.

La revolución tecnológica obliga al Santander a acelerar el paso en su plan de transformación digital, por eso ahora está acelerando este cambio, informan fuentes próximas a la entidad. Este nuevo concepto hay que entenderlo siempre en un contexto de un fuerte cambio en el sector financiero provocado por la irrupción de las empresas de fintech y a las nuevas demandas de la sociedad. Los clientes más jóvenes, que son también los más rentables para el banco, apenas pisan la oficina y, cuando lo hacen, demandan servicios específicos y en plataformas multicanal, y no tanto las operaciones de transacción que mandan en el día a día de una oficina tradicional.

Con este nuevo enfoque, el Santander considera que le sobran unas 450 oficinas, como adelantó el diario Expansión, y una parte de sus trabajadores, que no son necesarios en este concepto de negocio. No sólo pretende cerrar unas oficinas, sino que quiere transformar otras para adaptarlas a su nuevo modelo de red de sucursales, que denomina smart red. El objetivo es tener 350 oficinas nuevas al cierre de este año y llegar hasta las 1.000 en 2018.

Las oficinas afectadas

El cierre de unas 450 sucursales afectará principalmente a las de menor tamaño. El 72% de ellas son oficinas que tienen entre 1 y 3 trabajadores. Sin embargo, el Santander no quiere reducir su dispersión por todo el territorio español y su plan pasa por mantener la presencia en todas las localidades en las que está actualmente. Esto obliga a que los cierres sean principalmente en núcleos grandes en los que tenga varias oficinas próximas y decida concentrarlas en una sola que sea más grande y tenga equipos mejor adaptados para las nuevas tecnologías

El cierre de las oficinas no significa que todos los trabajadores de las sucursales afectadas serán despedidos. El plan del banco, a falta de la negociación con los sindicatos, pasa por reubicar a una buena parte de estos empleados en las nuevas oficinas.

El Banco Santander lo ha repetido en innumerables ocasiones: no tiene previsto realizar ninguna compra de entidades pequeñas en España, pero considera que el país es una prioridad para su negocio y pretende seguir creciendo. Esta estrategia de transformación comercial va precisamente dirigida a ofrecer un servicio mejor a los clientes para intentar ganar cuota de mercado de forma orgánica: esto es, por crecimiento de la franquicia, no por operaciones corporativas.

Apuestas como la cuenta 1,2,3 van dirigidas precisamente a captar nuevos usuarios ofreciendo ventajas para aquellos clientes que estén más vinculados con la entidad. No extraña que este sea su objetivo, teniendo en cuenta que la rentabilidad de un cliente vinculado es notablemente superior a la que tiene uno sin vincular. Esta es su estrategia para encarar el presente y preparar el futuro, y sólo el tiempo dirá si es exitosa.