Apple Keynote

El 'show' de Apple: así revoluciona el mercado con sus presentaciones

Tras un comienzo de año un tanto frío, la compañía espera convencer a los inversores con la presentación de su nuevo iPhone.

Evolución de Apple en bolsa.

Evolución de Apple en bolsa.

Es la compañía más valorada del mundo. Cualquier movimiento en su estrategia de productos es seguido al milímetro por los inversores. Este lunes volverá a salir a escena para presentar una nueva generación del producto más exitoso de su historia, el iPhone. ¿Cómo lo acogerá el mercado tras un tibio comienzo de año?

En ocasiones anteriores, la compañía ha sentido cierta frialdad en la jornada de presentación: la caída media en esos mismos días desde 2010 fue del 0,3%, pero conforme avanzaban los días la subida se confirmaba. EL ESPAÑOL repasa cómo recibieron los inversores todas las ‘Keynotes’ de la empresa desde el arranque del iPad.

2010, el año del iPad

Arranca la nueva década. La compañía saboreaba las mieles del éxito del iPhone y el mercado lo premiaba. El precedente era un año 2009 de más que duplicar su valor en bolsa. Y tocaba dar una nueva vuelta de tuerca al mercado: el fundador, Steve Jobs, salía a escena el 27 de enero de ese año con su nueva ‘arma’. Era la primera tablet destacada en un terreno tecnológico, aún en ‘shock’ por el impacto de los smartphones’. Los inversores no lo acogieron, al menos en un principio, con optimismo. La caída en bolsa rozó el 5% en los cinco días siguientes a la presentación.

Unos meses después, el 7 de junio, le tocaba el turno al iPhone. La joya de la corona cuyas características, como sucede en muchas ocasiones, habían sido filtradas los días anteriores. Era una nueva evolución, con un nuevo diseño, más potencia y una nueva pantalla, aunque con las mismas 4 pulgadas. Durante la presentación, Jobs dijo algo que luego se recordaría mucho tiempo después: Nadie querría comprar “un teléfono grande”. Tampoco el mercado bursátil fue una fiesta: casi un 2% de descenso el mismo día del evento, aunque la evolución en los cinco días siguientes permitió reducir a la mitad esa caída.

2011, la muerte del líder

Tocaba una vuelta de tuerca más a los dos productos estrella de la compañía. El iPad ya había cumplido su primer ejercicio en el mercado y había logrado unas cifras de ventas por encima de las expectativas (7,4 millones de unidades que representaron una facturación de 4.950 millones de dólares). El 2 de marzo tocaba presentar una versión mejorada de la tableta. Iba a ser el último gran evento de Steve Jobs, pues seis meses después fallecería por un cáncer de páncreas. El fundador reapareció y eclipsó la presentación de la última versión más fina, con una cámara frontal y con unas ‘tripas’ que lo hacían más potente, sin variar los precios. Ese día, el parqué acogió con moderado optimismo (+0,8%) la presentación, algo que se extendió a lo largo de los siguientes cinco días (+1,85%).

Dos días antes del fallecimiento del fundador, el 4 de octubre, la compañía salía a escena de nuevo. Lo hizo para mostrar su nuevo iPhone (el modelo 4S) y su nuevo sistema operativo móvil. Era una continuación de la versión anterior. El mercado lo acogió con cierta frialdad (-0,56%), aunque con uno de los volúmenes de negociación de acciones más altos. Más de 300 millones de acciones intercambiadas en esa jornada, cuando la media del último mes había sido casi un tercio inferior.

A partir de ese año, se instalaría en el mercado una 'pasión' por las 'Keynotes' de Apple que todavía dura. Cada presentación de la compañía vuelve locos a los inversores, que disparan la negociación de sus acciones y, lo que es curioso, el día de la presentación sus títulos suelen cerrar a la baja. No es hasta los días siguientes cuando el mercado toma conciencia de los avances de la compañía y sus acciones vuelven a subir. De media, tras una 'Keynote', las acciones de Apple suben un 0,8% en las cinco sesiones posteriores y un 1,8% en el mes siguiente.

2012, la explotación del iPad

Con Tim Cook ya al frente de la compañía, tocaba afrontar el primer ejercicio sin Steve Jobs. Muchos ponían en duda que sin el ‘alma mater’ pudiera mantener el nivel de innovación y, por tanto, su capacidad para generar negocio. La primera presentación del iPad 3, el 7 de marzo, fue un reflejo: más de lo mismo. No sorprendió a casi nadie, pese a que se había convertido en la estrella: en 2011 las ventas superaron los 32 millones de unidades (cinco veces más que un año antes) y los 19.100 millones de dólares de ingresos. Los inversores lo recibieron bien pero más allá del acto (donde el volumen de negociación de acciones se multiplicó por siete respecto a lo que se había dado antes). En los siguientes cinco días la acción se revalorizó un 7% y en el mes siguiente más de 19%.

Tercer año en el que convivían los dos dispositivos móviles ‘inventados’ por Apple. Y la compañía quería reforzar su móvil con la versión 5. Una pantalla más grande, un teléfono más delgado y más potente. La reacción el 12 de septiembre en bolsa fue de subida tanto esa misma jornada (+1,3%) como en los cinco días siguientes (+6,2%).

Es evidente que la ‘fiebre’ de las tabletas había estallado y querían mucho más. El objetivo: exprimir al máximo el producto y, sobre todo, hacer frente a una mayor competencia más barata en el segmento. Y es por eso que en el mismo año salieran a escena para presentar la versión más pequeña (iPad mini) y la cuarta generación del ‘tradicional’. La reacción aquel 23 fue quizás la más dura de todas las de este último lustro: tropezón del 3,26%. Pero lo peor vendría después: en los cinco días siguientes acumuló más de un 6% de descenso y en todo el mes más de un 11%. Fue a partir de este punto en el que se intensificaron las dudas sobre la capacidad de Apple para seguir creciendo, que hicieron mucho daño a la acción en el parqué.

2013, el desplome en bolsa

Esas dudas fueron a más a lo largo del año siguiente. Las presentaciones se concentraron en el último trimestre del año. Y los inversores castigaron de manera sistemática. La mayor competencia en el sector tecnológico y la sensación de agotamiento en sus productos, junto con la dura ausencia de Jobs, fueron factores que pesaron.

El 10 de septiembre, el CEO de la compañía, Tim Cook, se puso frente a los focos para presentar una nueva estrategia: dos modelos de iPhone 5 revisado. Uno más caro y otro más económico. Y las consecuencias en el mercado no fueron positivas. Una caída de casi el 2,3% ese mismo día, junto con una acumulada del 11% a lo largo de los siguientes cinco días.

Sólo un mes y medio después,el 22 de octubre, le tocaba el turno al iPad, tanto a la versión mini como a su hermano mayor. Este sería el año del techo de la tableta (a partir de ese ejercicio la caída en ventas fue continua). Con este modelo, la acción cerró en rojo en esa jornada de la presentación tras diez sesiones seguidas subiendo. Los días siguientes sirvieron para maquillar algo esos números.

2014, la ‘resurrección’

El año siguiente, el calendario fue similar: septiembre para el Iphone y octubre para el iPad. Tras mucho debate sobre el agotamiento del iPad como producto (2014 fue el primer ejercicio en el que las ventas se redujeron respecto al año anterior) y el riesgo de depender exclusivamente del iPhone, Apple debía dar un paso al frente y plantear una nueva línea de producto. Era el turno del Apple Watch.

El 9 de septiembre fue el día elegido. Fue un acto emotivo, con recuerdos para el idolatrado Steve Jobs. “Hoy es un día clave para Apple”, aseguraba su CEO. Lo siguiente, fue poner sobre la mesa dos nuevos modelos de iPhone (6 y 6 Plus) y esa nueva línea de producto reclamada, el Apple Watch. El postre: el sistema de pagos Apple Pay. Los inversores no fueron especialmente optimistas, con una bajada del 0,3% ese mismo día, aunque se recuperó hasta subir un 3,3% en los días siguientes.

El segundo acto fue el 16 de octubre. La tecnológica debía presentar el iPad Air 2, la renovada tableta. La esperanza de que éste podría resucitar las ventas en este segmento era escasa. Trasla presentación, la acción cayó un 1,3% pero acabó el mes con una subida del 17%, gracias a la presentación de nuevos resultados récord del tercer trimestre.

2015, la consolidación del ‘Applephone’

Con la ralentización del iPad, 2015 se convirtió en el año de la consolidación del iPhone como el principal negocio de la compañía (siete de cada diez dólares que ingresa son gracias a este dispositivo). Es por eso que la tableta había perdido importancia como para protagonizar un evento concreto. El 9 de marzo, quien concentró toda la atención fue el Apple Watch, presentado de manera oficial. ¿Y los inversores? Sin grandes novedades (+0,43%) y con una caída en días siguientes (-2,3%).

En septiembre le tocaba el turno a un nuevo iPad (dedicado al mundo profesional) y a dos nuevas versiones del iPhone 6 (S y S Plus). Subidas en el parqué tanto esa jornada (+2,2%, la más alta de este lustro) como en los días siguientes.

¿Y 2016?

Este lunes tendrá lugar una nueva oportunidad. La compañía celebrará una nueva presentación. El iPhone volverá a ser protagonista, con su versión SE, de la que ya se han filtrado numerosas características. Se prevé también la puesta de largo de un nuevo iPad.

En lo que va de año, las acciones de los de Cupertino se mantienen estables tras recuperarse de una caída del 11% en los primeros días del año. Ahora queda ver cómo acogerán los inversores este nuevo ‘show’.