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Golpe de pérdidas en las petroleras europeas: 17.300 millones

La crisis del crudo inyecta pérdidas masivas al cierre de 2015 las principales empresas del sector.

Plataforma de extracción de crudo en el Mar de Norte.

Plataforma de extracción de crudo en el Mar de Norte. Reuters

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No soplan buenos vientos sobre el sector petrolero europeo. Tampoco en el gasista. La guerra de precios entre los grandes productores está dejando numerosos cadáveres entre aquellos que no pueden ser rentables con un barril de crudo en 30 dólares. Y en esa liga se encuentran siete de las principales compañías energéticas en Europa. El último trimestre de 2015 ha sido aciago para sus cuentas de resultados. Sólo entre octubre y diciembre, doce de las principales gasistas y petroleras europeas se anotaron pérdidas por valor de 17.300 millones de euros (unos 19.000 millones de dólares).

La italiana Eni ha sido la última en sumergirse bajo el mar de pérdidas con el mayor de todos los golpes contables: una pérdida neta de 8.500 millones de euros (9.400 millones de dólares) de octubre a diciembre. La transalpina sigue los pasos de otras como la británica BP (-3.300 millones de dólares), la española Repsol (2.300) o la austriaca OMV (1.100), entre otras. También la francesa Total (1.600), la sueca Lundin (480) o la noruega Statoil (1.100) anunciaron números rojos en el último trimestre de 2015. En el conjunto del ejercicio, si se excluyen los beneficios de la francesa Total, las pérdidas de este grupo de siete compañías europeas se eleva hasta los 21.400 millones de euros (23.400 de dólares).

Todas ellas han tenido que presentar sorpresas negativas en sus resultados para adecuarse al nuevo escenario de precios bajos del petróleo. La velocidad a la que ha bajado la cotización del crudo les ha impedido ajustar a tiempo la producción y han tenido que producir a pérdida, reducir su volumen de inversiones ante el descenso de ingresos procedentes de sus divisiones de exploración y producción (upstream).

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La buena noticia es que todas ellas han podido apoyarse en su negocio de ‘downstream’ (refino y comercialización) para sortear una crisis que se ha llevado decenas de empresas por delante. Según cálculos de la consultora y auditora Deloitte, entre julio de 2014 y diciembre de 2015, 35 empresas dedicadas solamente a extraer y producir crudo han presentado suspensión de pagos en EEUU, con una deuda asociada de 18.000 millones de dólares. La cifra es elevada, pero inferior a la que provocó el anterior crash del crudo (-70% entre 2008 y 2009), que dejó más 60 empresas en situación de quiebra técnica.

“La clave para lidiar con esta tormenta es, en nuestra opinión, la desinversión: recortando costes, rebajando inversiones, aplazando gastos, descargando compromisos financieros, vendiendo activos periféricos y, en general, exprimiendo sus operaciones actuales para conseguir mucho menos”, señala en un informe recogido por Marketwatch, Jason Kenney, analista petrolero de Banco Santander. Es la receta que ha seguido al pie de la letra la española Repsol, que el jueves presentó resultados con un recorte del 40% en su segundo dividendo anual -pagadero en verano-, una rebaja del 20% en sus inversiones y la venta de negocios no estratégicos como su división eólica marina.

“Suena duro y, por desgracia, lo es”

Después de 20 meses de caídas generalizadas en los precios del petróleo, los principales barriles de referencia del mercado se han desplomado alrededor de un 70%, pasando más de 100 a menos de 30 dólares por barril. El principal motor de la caída poco tiene que ver con la recesión económica o el descenso en el consumo. Esta vez han sido las fuerzas de la oferta quienes han inundado de petróleo barato el mercado. Arabia Saudí, considerado el oficioso ‘banco central’ del petróleo, emprendió una cruzada contra los productores emergentes como el ‘fracking’ estadounidense, Brasil, Venezuela o Irán -bloqueado por las sanciones internacionales y que eleva ahora su producción-. Las últimas declaraciones del ministro saudí del ramo, Al Naimi, han sembrado la idea de que no habrá pacto para elevar los precios, ni tampoco para estabilizarlos.

“Los productores de barriles a precios altos deben encontrar una manera de reducir sus costes, ampliar capital o liquidar”, señaló el mandatario saudí en declaraciones recogidas por The Wall Street Journal. En su opinión, los precios por encima de 100 dólares por barril durante años han animado a “los productores ineficientes” a elevar su producción, y ese petróleo será expulsado del mercado por primera vez. "Suena duro y, por desgracia, lo es. Pero es la forma más eficiente para reequilibrar los mercados", apuntó.

Y esto sirve también para analizar el futuro de las petroleras occidentales, tanto europeas como estadounidenses. “Por debajo de 30 dólares, hay proyectos que no consiguen cubrir los gastos operativos, lo que invita a las empresas a cerrarlos”, dijo Fitch en un informe sobre el sector, en el que alertaba además que las petroleras europeas tienen un futuro difícil en este escenario. La agencia, no obstante, mantiene un escenario -razonablemente optimista- con precios medios de 45 dólares por barril en 2016, 55 en 2017 y 60 en 2018.