Caso Bankia

El ‘caso Bankia’ abre un antes y un después en las salidas a bolsa

El Supremo explica que existían ‘graves inexactitudes’ en el folleto y los expertos reconocen que las valoraciones fueron ‘muy generosas’

Rodrigo Rato, expresidente de Bankia

Rodrigo Rato, expresidente de Bankia AFP/Getty

El caso de la salida a bolsa de Bankia ha colocado a los folletos de emisión en el ojo del huracán. La resolución del Supremo de que existían “graves inexactitudes” en la elaboración del folleto ha disparado una duda en el mercado. ¿Es la primera vez que ocurre esto? ¿Cuántos folletos se han elaborado mal con antelación? ¿Esta situación cambia las reglas del juego para futuras salidas a bolsa?

Los expertos consultados por EL ESPAÑOL tranquilizan a los inversores y aseguran que el caso de Bankia es la excepción que confirma la regla. Los folletos de emisión en España se elaboran con valoraciones ajustadas, precisamente para evitar una situación como esta en la que el emisor se ve afectado por posibles irregularidades en las valoraciones. Los auditores y los propietarios de la compañía se encargan de velar por que los datos que aparecen en los folletos se ajusten a la realidad: "Nadie se lee los folletos, pero están ahí por si hay problemas judiciales", explican. Por este motivo, no creen que existan problemas con las colocaciones que ya se han realizado, o las que puedan venir en el futuro.

“En el sector se conoce bien que el folleto de Bankia era muy generoso”, explican fuentes conocedoras de la operación, algo que no ocurre en el resto de colocaciones. Esto es lo que viene a determinar ahora el Alto Tribunal.

Nadie se lee los folletos de emisión, pero están ahí por si hay problemas judiciales

En cuanto a la elaboración de los folletos, en Europa existe una normativa común, por lo que todas las emisiones tienen el mismo formato. Los datos que aparecen en el folleto de Bankia podrían ser incorrectos, pero esto no implica que esté mal elaborado. Esto significa que el problema legal no surge de que las acciones se hayan desplomado en bolsa ni tampoco de que el precio al que se colocaron fuese alto, sino que el litigio se sustenta en que la situación financiera que daba la empresa podría no ser la verdadera. De este modo, los accionistas no podrían haber valorado de forma correcta el precio que pagaban por esas acciones y de ahí el error del folleto.

Los peritos del Banco de España, Antonio Busquets y Víctor Sánchez Nogueras, han ratificado ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu que la entidad salió a bolsa sin ofrecer su "imagen fiel" a los inversores institucionales y los accionistas minoritarios. También advirtieron que la entidad presentaba pérdidas desde dos años antes de la colocación.

Factores de riesgo

El folleto de emisión de Bankia ya dejaba patentes los “factores de riesgo” de la operación y de la valoración de la compañía. La entidad advertía entonces que existía un riesgo derivado de la integración de las siete cajas de ahorro, ya que se trataba de “una operación compleja” y había una posibilidad de "que los beneficios y sinergias derivados de dicha integración no se lleven a cabo en los plazos acordados o de una forma eficiente”. También un riesgo derivado de la “falta de historia operativa y financiera de Bankia”. Y el folleto también remarcaba los riesgos de la exposición al mercado inmobiliario español: “Los préstamos hipotecarios son uno de los principales activos del banco”, aseguraba.

Bankia advertía en su folleto que existían 'factores de riesgo' derivados de la 'operación compleja' de integración de las entidades y de su cartera inmobiliaria

La sentencia del Supremo conocida el martes dará un vuelco al juicio, ya que los expertos anticipan una avalancha de nuevas reclamaciones. “Ahora no sabemos cuáles son las reglas del juego. Se reabrirán tandas de reclamaciones y, desde que se ha publicado la sentencia, se abren plazos los plazos”, explica Fernando Zunzunegui, profesor de Derecho Bancario de la Universidad Carlos III. Otras fuentes del sector también reconocen que esperan un aumento de la litigiosidad en este caso.

La CNMV mira hacia otro lado

La CNMV no ha querido pronunciarse después de conocer la sentencia del Supremo y se remite a las declaraciones que hizo en su momento la presidenta de la entidad, Elvira Rodríguez. Lo que vino a asegurar, hace casi un año, es que “la salida a bolsa fue correcta” y que el problema pudo residir en que se colocó la entidad antes de sanearla.

Sin embargo, la sombra de la sospecha siempre ha perseguido a la CNMV. Los peritos del Banco de España ya apuntaron que la captación de los inversores institucionales que exigía la CNMV se hizo de forma irregular. “Claro que la CNMV sabía cómo se habían convencido a los institucionales”, explican fuentes cercanas a la operación. “En esos momentos se realizaron muchas llamadas y los reguladores cedieron porque la salida de Bankia a bolsa se consideraba como la prueba de la solidez de España”, indican.

En esos momentos se realizaron muchas llamadas y los reguladores cedieron porque la salida de Bankia a bolsa se consideraba como la prueba de la solidez de España

Esta fue la parte más difícil de la salida a bolsa, ya que los grandes inversores no tenían clara la situación de la entidad. La parte fácil fue colocar las acciones entre los accionistas minoritarios. Esta es una situación que también genera muchas dudas entre los expertos sobre cómo se realizó la colocación de la entidad. Que Bankia colocase entre sus propios clientes las acciones puede suponer un posible conflicto de interés entre la labor profesional de los colocadores y el interés de la entidad de vender sus títulos, explican.

El papel del regulador

El Banco de España también ha defendido su papel en numerosas ocasiones. El regulador asegura que las provisiones que tenía la entidad en el momento de la salida a bolsa eran suficientes para cubrir todos los imprevistos. Las dotaciones que tenía entonces Bankia alcanzaban los 3.000 millones de euros, lo que superaba las posibles pérdidas derivadas del deterioro de los activos de la entidad. En otras palabras, que Bankia estaba en disposición de soportar ese deterioro que podía ascender hasta los 900 millones de euros, según determinaron los peritos del Banco de España.

Esta fue la respuesta que ha enviado el Banco de España al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Navalcarnero, de lo que se deriva que el supervisor banciario sigue dando el visto bueno a las cuentas de la compañía. El regulador siempre ha determinado que los problemas de la entidad vinieron más tarde, una vez que la economía española volvió a entrar en recesión.

Fue en ese momento cuando la cartera inmobiliaria sufrió su mayor deterioro y generó las pérdidas millonarias en el balance de la compañía. Sin embargo, es cierto que Bankia ya advertía en su salida a bolsa de los riesgos de su exposición al ladrillo. Algunos expertos valoran la dificultad de poner precio a esos activos, ya que en muchos casos se trataba de viviendas en las regiones en las que no había transacciones, por lo que no existía un precio de mercado.

Serán los jueces los que tengan que determinar si existe algún tipo de responsabilidad penal. Por la vía civil, muchos inversores han ganado ya sus demandas y ya están recuperando su dinero. La entidad se enfrenta a demandas por un total de 819 millones de euros. Una cifra que puede cubrir con sus provisiones, ya que actualmente tiene dotados 1.840 millones de euros para cubrir las sentencias judiciales.

La salida a bolsa de Bankia y la situación real de las antiguas cajas de ahorro que la integraron también pusieron en entredicho el papel de la compañía que las auditaba: Deloitte, una de las cuatro grandes firmas de revisión de cuentas, que dio su visto bueno a los balances de la entidad sin emitir ningún tipo de salvedad. De hecho. el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), el supervisor de los auditores dependiente del Ministerio de Economía, sancionó con 12,3 millones de euros a Deloitte por incumplir su “deber de independencia” en las cuentas del primer semestre de 2011. Fue meses después, en marzo de 2012, cuando la auditora se negó a firmar las cuentas de Bankia por no reconocer que había sobrevalorado su participación en BFA. Deloitte dejó de auditar las cuentas de Bankia a partir del ejercicio 2013. Desde entonces, quien revisa su balance es EY (la antigua Ernst & Young), otra de las denominadas big four.