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Airbnb defiende que generó un impacto económico en Barcelona de 740 millones de euros en 2015

La compañía sumó 900.000 huéspedes, que se quedaron una media de algo más de 4 noches.

Arnaldo Muñoz, responsable de Airbnb en España.

Arnaldo Muñoz, responsable de Airbnb en España.

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Airbnb hace balance en Barcelona. La plataforma de alojamiento defiende que el impacto económico de su actividad en la ciudad condal alcanzó los 740 millones de euros, casi seis veces más que en 2013. De esa cantidad, casi siete de cada diez procedieron del gasto en comercios y servicios de la ciudad, mientras que el resto correspondieron al pago de las tarifas a su anfitrión.

Los anfitriones de Airbnb, que han pasado de 4.000 en 2013 a 9.200 el año pasado y que tienen una media de edad de 30 a 50 años, alquilan sus espacios disponibles durante una media de 58 días anuales --unos cinco por mes--, y por ello reciben un ingreso medio de 5.100 euros al año.

La plataforma cuenta con 16.000 anuncios en Barcelona: el 54% son anfitriones que ofrecen toda su casa y el 46% restante solo alquila alguna habitación; el 73% de los anfitriones anuncian un solo espacio, mientras que los que comparten la casa entera y anuncian un solo espacio ascienden al 78%.

Ante las críticas recibidas, el director general de la compañía en España, Arnaldo Muñoz, ha defendido que se trata de un turista “responsable” que no sólo se concentra en barrios tradicionalmente turísticos, sino en el resto de zonas. Ciutat Vella, según sus propias cifras, ha pasado de representar el 86% de todos los alojamientos en 2009 al 36% en 2015.

Regulación para particulares

La compañía admite la existencia de profesionales entre los anfitriones. Sin embargo, defiende que una buena parte son particulares para las que han reclamado una regulación específica similar a otras grandes ciudades europeas como París, Amsterdam o Lisboa. Unas ‘reglas’ en las que se contemple el llamado ‘homesharing’ (compartir casa) como una actividad económica entre particulares. "Queremos una definición de 'homesharing' como actividad no profesional que consiste en alojar viajeros en la residencia permanente de un particular", han pedido desde la plataforma.

Preguntados por las cargas fiscales, han defendido que Airbnb envía a los anfitriones un recordatorio de que debe asumirlas y de lo que han ingresado alojando a huéspedes.