El presidente de Telefonica José María Álvarez-Pallete

El presidente de Telefonica José María Álvarez-Pallete

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Álvarez-Pallete se desmarca de las "otras cosas" de Alierta

En su primera entrevista, el presidente de Telefónica abomina sutilmente de ciertas actitudes que su predecesor convirtió en marca de la casa.

Miguel Ángel Uriondo

José María Álvarez-Pallete es muchas cosas, pero no ingenuo. No lo digo yo, lo dice él mismo en la entrevista publicada este domingo por El País con el oportuno título de “Telefónica está para ayudar, para invertir, y no para otras cosas”.

Es una entrevista cuyo mensaje principal parece hacer referencia explícita a una tribuna de John Müller en EL ESPAÑOL. Si César Alierta fue la cabeza de playa del desembarco del Ibex en las instituciones, Álvarez-Pallete ofrece todo lo contrario: una Telefónica dispuesta a explicar su proyecto y, por lo tanto, a hacer lobby donde toque, pero sin entrar en política, esquivando esas “otras cosas” que acompañaron a su predecesor y que él esquiva. 

Decía Müller: “La Telefónica de Alierta ha sido el buque insignia de esta etapa. Ha sido el sempiterno mecenas de iniciativas a las que no llegaban otros -incluidas las cajas de ahorros-, ha recibido en su seno más políticos y figuras ligadas al poder de lo que quizás fuera aconsejable y ha ejercido un influjo notable en las instituciones, no sólo españolas, sino también europeas e iberoamericanas”.

Preguntado por el uso partidista del nombre de Telefónica por parte de Pablo Iglesias durante el debate de la moción de censura, Álvarez-Pallete ofrece un par de frases que contrastan con aquel periodo, que hoy nos parece lejano: “En este mundo la transparencia va a ser uno de los valores más apreciados, no sólo por los clientes o por los accionistas, sino por la sociedad en su conjunto. Yo soy responsable de lo que digo yo y de lo que diga Telefónica y esa es la misión. Llevo un año intentando hacer esto, intentando que a Telefónica se la vea como una compañía que está ahí para apoyar, para ayudar, para invertir, para hacer cosas que movilicen la economía y no para otras cosas. Porque es lo que la sociedad pide de nosotros”.

Preguntado por las dificultades que eso entraña, contesta a quien quiera entenderle: “Claro que es difícil. Yo no soy ingenuo, puedo ser muchas cosas, pero no ingenuo, y además me conozco esta casa. Lo que quiero decir es que mantener la posición que estoy transmitiendo no es cómodo, no es nada cómodo, te exige tomar decisiones, y te exige tomar decisiones donde además el responsable eres tú. Creo tanto en esto porque creo en este mundo del que hablaba, la transparencia, la coherencia con lo que digas”.

Una entrevista peculiar

Es una entrevista extraña. No está firmada por Ramón Muñoz, el periodista que sigue la actualidad de la compañía. Tampoco veo nombres de peso de la sección de Economía como Cristina Delgado o Miguel Jiménez -un brillante periodista que a pesar de ocupar el puesto de subdirector de Información no deja de escribir y de aportar a su cabecera-. La firma, en cambio, Jorge Rivera, director adjunto de la cabecera de prisa y hasta hace unos meses director de Cinco Días, quien desde el mes de marzo sólo aparece como autor de esta entrevista y de otra, colectiva y además a cuatro manos, con Mariano Rajoy.  

La entrevista es de tono muy amable, y era difícil imaginar otra cosa si tenemos en cuenta que aparece en un medio propiedad de Prisa, empresa de la que Telefónica es accionista de referencia. Pero, admitámoslo, es difícil atacar con auténtica virulencia al actual presidente de la primera operadora española, con independencia de para quién trabajes. Da igual que su compañía sea uno de los grandes anunciantes de nuestro país, con la precaución que eso suele provocar en casi todos los medios. Es que es difícil encontrar un hueco por donde atacarle. A diferencia de su predecesor, Álvarez-Pallete no ha tenido ningún problema con la Justicia, no ha sido responsable directo de nombramientos con cariz político que hayan terminado por resultar incómodos, su tren de vida es básicamente monacal, centrado en la familia, las carreras y sus viejas amistades, y para colmo es un tipo afable y cercano en las distancias cortas. 

El texto comienza con algunos detalles que no eran muy conocidos, como el tema de su tesis doctoral -Big Data aplicado a los flujos de la balanza de pagos-, o algunas pinceladas sobre su etapa en Bruselas, donde su padre, José María Álvarez Gómez-Pallete, inspector de aduanas, participó en la negociación de la entrada de España en la Unión Europea. 

A partir de ahí, el directivo no pierde ocasión de hablar de su libro. Habla de cosas como la Cuarta Plataforma en la que la compañía ha depositado muchas esperanzas y ofrece un punto de vista informado sobre disrupción digital -”Vamos a poder saber el IPC en tiempo real y no por una muestra sino con la totalidad de las transacciones de un país, vamos a tener el pulso social y político del país en tiempo real y no va a ser con encuestas, sino con datos reales y en tiempo real porque va a haber capacidad para procesar eso”-.

Constitución digital

También dedica unas líneas a hablar de de un concepto interesante, el de la Constitución Digital: ”Tenemos una Constitución que está pensada para una vida, para un entorno, pero los entornos ya no son los mismos. ¿Cómo adaptas eso, sector por sector? Porque no solo hacen falta físicos, matemáticos, ingenieros o técnicos, hacen falta abogados digitales, médicos digitales, economistas digitales, hace falta ética digital, filosofía digital, hace falta cualquier profesión que se pueda imaginar pensando en lo digital y eso exige un cambio de mentalidad”.

Menciona, por supuesto, algunos aspectos de la situación empresarial de la compañía. Señala, para empezar, su voluntad de seguir reduciendo deuda -”creo que la compañía está mejor protegida a niveles de deuda más bajos”-, se muestra positivo con todos sus mercados, incluso los más complicados, como México, muestra toda la lealtad posible a Alierta y esquiva casi todas las preguntas sobre posibles cambios en la dirección,

Es un texto interesante. En algunos fragmentos por lo que dice y, en otros, por lo que transmite. Principalmente, la sensación de que su nueva Telefónica no va de farol y de que, en el perfil institucional, Álvarez-Pallete va a seguir siendo un presidente muy distinto a Alierta. Y que eso va a acarrear consecuencias que aún no imaginamos.