Evasión fiscal

Bruselas niega que la sanción a Apple sea una decisión política

Tim Cook tacha de "indignante" la actuación de Vestager y sostiene que ha pagado todos los impuestos debidos en Irlanda.

Vestager asegura que ha actuado con independencia y basándose en las pruebas

Vestager asegura que ha actuado con independencia y basándose en las pruebas

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Guerra abierta entre Apple y la Comisión Europea. La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, y el consejero delegado de la tecnológica, Tim Cook, se han enzarzado este jueves en un cruce de acusaciones y reproches sobre la decisión de Bruselas de reclamar a Apple 13.000 millones de euros de impuestos impagados en Irlanda. Cook ha denunciado que la actuación de Vestager responde a criterios políticos y ella le ha replicado que el Ejecutivo comunitario actúa de forma independiente.

"No acepto que se trate de una decisión política. Es una decisión basada en los hechos del caso", ha asegurado la comisaria de Competencia en respuesta a las críticas de Cook. "La aplicación de las normas de competencia no se basa en ningún marco político, se basa en el Tratado, que nos impone estas obligaciones", ha insistido.

El Ejecutivo comunitario adopta sus decisiones en materia de ayudas públicas ilegales de forma independiente y basándose en las pruebas, ha resaltado Vestager."Incluso si no fuera así, siempre tenemos el control de los tribunales para mantenernos a raya. Porque no creo que los tribunales quieran escuchar ningún tipo de opinión política o sentimientos. Quieren los hechos y eso es lo que nosotros tenemos que aportar", se ha defendido.

Falta de transparencia

En varias entrevistas concedidas a medios irlandeses, el consejero delegado de Apple ha mostrado su indignación con la sanción de Bruselas. Cook ha negado que el gigante tecnológico pagara sólo un 0,005% de impuesto de sociedades en Irlanda el año 2014, tal y como sostiene el Ejecutivo comunitario. "Es una basura política total", ha afirmado.

"Han sacado un número de no sé dónde. En el año que la Comisión dice que pagamos eso, en realidad pagamos 400 millones de dólares. Creo que eso nos convierte en el mayor contribuyente en Irlanda ese año", sostiene el máximo responsable de Apple. La compañía paga en Irlanda el tipo del 12,5% vigente y un tipo del 26,1% a nivel mundial.

Pero Vestager le ha respondido que las cifras utilizadas en el expediente se basan en la información que la propia Apple ha dado a la Comisión y en la investigación que realizó el Congreso estadounidense en 2012 porque "hay muy pocos datos en el dominio público". Por ello ha reclamado que se apruebe el proyecto de ley presentado por Bruselas que obligaría a las multinacionales a hacer públicos los impuestos que pagan país por país. "Eso acabaría con el misterio y las guerras de cifras", ha apuntado.

La comisaria de Competencia también ha rebatido las críticas procedentes de Estados Unidos que le acusan de excederse de sus competencias y de querer apoderarse de impuestos que deberían pagarse allí. El caso Apple "se refiere a impuestos pagados en jurisdicciones europeas y beneficios registrados aquí. Es obviamente un asunto europeo", ha indicado. No obstante, ha dicho que abordará la disputa con el secretario del Tesoro, Jack Lew, durante su visita a Washington en septiembre.

Cook pide a Irlanda que recurra

Cook insiste en que tanto Apple como Irlanda "han cumplido las reglas" y se ha mostrado convencido de que la justicia le dará la razón. Por eso ha invitado al Gobierno de Dublín a sumarse a su recurso contra la sanción de Bruselas.

"Creo que trabajaremos juntos porque tenemos la misma motivación. Nadie ha hecho nada mal aquí y debemos estar juntos. Irlanda está siendo atacada y eso es inaceptable", afirma el consejero delegado de Apple.

Sin embargo, el Gobierno irlandés se encuentra en una situación muy difícil y tiene problemas para explicar por qué quiere renunciar a 13.000 millones de euros en ingresos fiscales. El primer ministro, Enda Kenny, fracasó este miércoles en su intento de lograr el apoyo unánime de su gabinete para recurrir la sanción de Bruselas. Varios ministros pidieron más tiempo para estudiar las consecuencias.