Medios de Comunicación

Prisa quiere exprimir Santillana con una salida a bolsa

Se replantea el futuro de su 75% en la editorial de libros de texto que valora en 2.000 millones.

Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa.

Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa. Efe

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Prisa sondea la venta de Santillana, uno de sus negocios clave. El grupo editor del periódico El País está valorando qué hacer con la participación del 75% de las acciones del grupo editorial, según señala la agencia Bloomberg, y una de las opciones que se plantea es su venta. El objetivo, ahondar en el proceso de reducción de deuda en el que lleva inmerso desde hace ocho años.

Cualquier transacción valoraría el conjunto de las acciones de Santillana en más de 2.000 millones de euros, indica la agencia estadounidense citando fuentes próximas a las negociaciones, que habrían pedido no ser identificadas porque las discusiones son privadas.

Además de la venta, Prisa también contempla otras opciones, como una colocación en bolsa de sus títulos en Santillana, lo que supondría desgajar de su perímetro el negocio de los libros de texto y material educativo.

Las negociaciones no van a ser de un día para otro, ya que podrían prorrogarse a lo largo de un año y aún están en una fase preliminar. Una portavoz de Prisa aseguró a Bloomberg que la compañía no tiene presión para desprenderse de activos y que no hay ningún proceso en marcha para vender Santillana.

Dividendo millonario

Prisa no iría sola en esta decisión de desinvertir. El 25% de las acciones de la editorial que no posee son propiedad de la firma de capital riesgo Victoria Capital Partners, que centra sus inversiones en América Latina, y que también estaría valorando diferentes alternativas.

Juan Luis Cebrián y César Alierta, expresidente de Telefónica, acordaron la venta de Digital Plus.

Juan Luis Cebrián y César Alierta, expresidente de Telefónica, acordaron la venta de Digital Plus.

En 2010, Prisa decidió vender la participación minoritaria de Santillana a DLJ South American Partners (la firma antecesora de Victoria Capital) por cerca de 247 millones de euros. Además de controlar esos títulos de Santillana, la compra del 25% de la editorial “llevaba aparejada la obligación de pago de un dividendo preferente por un importe anual mínimo de 25,8 millones de dólares”, según indica la propia Prisa en su informe anual de 2015 al hablar de los compromisos de pago a los que está obligada.

Prisa se plantea esta venta porque necesita reducir su deuda financiera que actualmente supera los 1.500 millones de euros. Es un proceso que viene de largo y al que se vio abocada tras la oferta de adquisición (OPA) que lanzó en 2007 para hacerse con la totalidad de las acciones de su negocio audiovisual Sogecable. Un movimiento llevado a cabo justo antes de la crisis financiera, en plena transformación del negocio de los medios de comunicación y que disparó su endeudamiento hasta los 5.000 millones de euros.

Cambio radical en el accionariado

Desde entonces ha ido realizando tijeretazos a su deuda, a base de desinversiones, y reestructurando su accionariado hasta dejar a su otrora accionista de referencia, la familia Polanco, en el 17% del capital, participación que posee a través de la sociedad patrimonial Rucandio, según figura en el registro de la CNMV.

En estos años, la compañía presidida por Juan Luis Cebrián ha buscado varias tablas de de salvación. En 2010, el fondo buitre estadounidense Liberty le inyectó 650 millones de euros a cambio de tener un papel protagonista en la gestión de Prisa. Dos años después, Telefónica y tres entidades financieras (Santander, CaixaBank y HSBC) se convirtieron en los pesos pesados de su accionariado tras la conversión de deuda a cambio de títulos. Hoy, los cuatro siguen siendo fuertes en Prisa: Telefónica tiene el 13% de sus acciones; HSBC, el 9,5%; Santander, el 4,6% y CaixaBank el 4,9%. MIentras, Nicolas Berggruen, el nombre detrás del fondo Liberty, tiene el 3,1%, según los registros del regulador bursátil.

Pero su reestructuración ha ido mucho más lejos. En 2013, tuvo que volver a abrir a las firmas de inversión, con una nueva línea de crédito de 350 millones de euros. Una línea de liquidez en la que participaban 28 bancos y 17 fondos de inversión y en la que se colocó como garantía, precisamente, el negocio de Santillana.

Y hay más nombres que han aprovechado la crisis de Prisa para posicionarse en su accionariado. Por un lado, el grupo mexicano Herradura Occidente, a través del que el empresario Roberto Alcántara Rojas controla el 8,9% del capital. Una participación que tiene sindicada a la de la familia Polanco. Por otro, el catarí Khalid Thani Abdullah al Thanis, que aportó 64 millones a través de una ampliación de capital con la que se hizo con el 8% del grupo de medios de comunicación.

Al margen de transformar por completo su accionariado, Prisa ha recortado su deuda a base de desinvertir. En 2014, traspasó el 56% de televisión de pago Digital Plus a Telefónica por 725 millones de euros; vendió el 17% de Mediaset que arrastraba desde la fusión de Telecinco y Cuatro y troceó su negocio editorial con la venta de Alfaguara y parte del negocio de Santillana a la editorial Random House por 72 millones de euros.

También ha hecho movimientos en sentido inverso, lleva meses adquiriendo deuda y en 2014 recompró (a plazos) del 8% de la Cadena Ser que meses antes vendió al fondo 3i.

Una de las cuatro patas de su negocio

Santillana es uno de los cuatro ejes de Prisa, según explica la propia compañía en su último informe anual, junto a sus otras tres divisiones (Noticias, Radio y Audiovisual). “Todas ellas inmersas en su transformación digital”, reconoce. La editorial está presente en 22 países, básicamente de lengua española y portuguesa (España, Portugal, América Latina y en Estados Unidos), enfocada en el negocio de los libros de texto.

En los seis primeros meses de 2016, la división de Educación de Prisa redujo sus ingresos un 6,9%. Cerró el semestre con una facturación de 279,6 millones de euros, de los que 40 millones correspondieron a España, un 9% más que el mismo periodo de 2015. Aquí, su cuota de mercado es del 19%, por detrás de la que tiene en países como Argentina (30%) o Chile (36%). Su Ebitda (resultado bruto de explotación) también fue a la baja entre enero y junio se recortó un 4,4%, hasta 62,8 millones, según explicó a la CNMV.