Lleno de energía

Una investidura por el empleo

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“I worked eleven hours and bought the girl some flowers” Chris Difford, Glenn Tilbrook

Los datos económicos de España siguen sorprendiendo al alza. La economía creció al 0,7% en el tercer trimestre y el paro caía por debajo del 18,9%, la menor tasa en siete años. Recuerdo hace pocos años, cuando la OIT (Organización Internacional del Trabajo) estimaba que España no reduciría el paro por debajo del 21% al menos hasta 2025. Como le ha ocurrido a tantas organizaciones internacionales, desde el FMI a Bruselas, se equivocaron.

España se sitúa como el segundo país de la zona Euro en creación de empleo y además, el segundo en empleo fijo a tiempo completo, según el BCE y Eurostat. Desde 2013 se han creado más de 525.800 empleos fijos, 213.000 en el último año, más que en la inmensa mayoría de los países de la Unión Europea, y solo por debajo de Alemania (gracias a GuillermoJulioS por recopilar los datos).

Entre septiembre de 2015 y 2016 el número de afiliados a la Seguridad Social ha aumentado en 607.000 personas. En 2011, por cada nuevo pensionista en el sistema, se perdían tres puestos de trabajo, hoy se generan siete. Pero, además, es un empleo que viene fundamentalmente del sector privado, casi 20 veces más que en el público en el tercer trimestre.

Algunos repiten mantras fácilmente rebatibles, como que “solo se reparten las horas trabajadas”, cuando la cifra (por encima de 1.690 y aumentando) es similar a la media de la OCDE (1770) y superior a la de Reino Unido (1.674), Francia (1.482), Holanda o Alemania (1.380 y 1.388 respectivamente). Pero es que, además, el número total de ocupados a tiempo parcial ha caído al 14,56%.

Menos de un 1% del total de contratos es inferior a un mes. En un año, el número de fijos ha aumentado en más de 500.000 personas mientras que los ocupados temporales han caído en 53.300, según los datos del INE. Decir que el empleo fijo ha caído en el tercer trimestre, cuando cae todos los terceros trimestres, es pura demagogia típica de quienes nunca han formalizado un contrato ni creado un solo empleo.

Prueba de que el mercado laboral recupera dinamismo es que la masa salarial ha aumentado por encima del PIB nominal (un 4%) y que el salario medio también ha subido (un 0,8%) a pesar de que los precios siguen bajos (inflación 0,2% y la subyacente 0%).

Todos estos datos son positivos y merecen resaltarse, sobre todo para callar a los que se daban palmadas en la espalda en la anterior legislatura porque “solo” se destruían 30.000 empleos un mes en vez de 50.000. No se daban manifestaciones de “rodea el Congreso” cuando se destruían más de cien mil de puestos de trabajo en un solo mes, como en noviembre de 2011. Entonces no había “alarma social”.

Pero hay que hacer mucho más y estos datos deben servir de cimiento para una política de pactos que tenga como pilares principales la atracción de capital y la creación de empresas. Tenemos la obligación de solventar un mercado laboral que ha sido históricamente un desastre. Una media del 17% de paro desde 1980 nos muestra que mirar atrás es un error. Entre 1977 y 1985, con los sindicatos al mando del mercado laboral, el desempleo se disparó al 21,6% y estuvo 11 trimestres por encima del 20%.

Ya antes de entrar en el euro, el paro estuvo veinte trimestres por encima del 20%. El futuro no se puede parecer al pasado. Los países líderes, los que tienen tasas de paro del 4%-5% saben que debemos facilitar y flexibilizar la contratación y apoyar desde la fiscalidad para que las pymes crezcan y los autónomos se fortalezcan.

Hemos demostrado al mundo que podemos crecer el triple que nuestros socios de la UE y que nuestros desequilibrios no eran estructurales, pero no podemos pensar que el empleo y la mejora salarial va a venir de los mismos errores del pasado.

Lo comentábamos aquí hace tiempo y hay que repetirlo:

-La prioridad absoluta debe ser ayudar y fortalecer a los autónomos. Uno de cada dos autónomos cobra sus facturas a más de 90 días, sin embargo, la losa de costes fijos es mensual y liquidaciones trimestrales. Se debe adecuar a un pago trimestral de cotizaciones y semestral o anual de impuestos, como ocurre en los países líderes, además de que las altas y bajas sean prorrateadas al día en que se generan (no un canon fijo por mes) y que se pueda cambiar de base de cotización cuatro veces en vez de dos al año. Si no se adecúa la fiscalidad a los riesgos de la actividad, se convierte en un impedimento y un grillete más en el tobillo.

-Facilitar el emprendimiento. España sigue teniendo una de las tasas más bajas de emprendimiento de la OCDE. Crear empresas en 24 horas, como en tantos países, no ser uno de los países donde es más caro y lento montar una empresa. Debemos esforzarnos por seguir mejorando en el ranking Doing Business del Banco Mundial. Hemos subido al puesto 32, pero siendo una de las diez mayores economías del mundo eso no puede considerarse suficiente, tenemos que mejorar mucho más y más rápido.

-Una fiscalidad orientada al crecimiento. Hay que mantener bajo el impuesto de Sociedades y reducir las cuotas sociales, que aún son de las más altas de la OCDE y se convierten en un impedimento a la contratación. El tecnicismo de aumentar el pago anticipado del Impuesto de Sociedades tal vez no tenga un efecto real al no afectar al tipo efectivo final, pero si afecta a la caja de las empresas y conozco varias empresas a las que ese adelanto les ha supuesto cancelar contrataciones que tenían preparadas para este final de año. Porque si orientamos la fiscalidad a rascar de lo que queda, en vez de atraer más inversión y capital, y con ello empleo, el efecto sobre las bases imponibles es depresor. Y encima no solventamos el riesgo que ya se está dando en el Impuesto de Sociedades, con la caída de ingresos porque bajan los beneficios empresariales. Se trata de pensar en la recaudación superior que genera la mayor actividad, no en limitar el potencial.

Por lo tanto, el nuevo ejecutivo y sus socios en el parlamento deben pensar en atraer mucha más inversión financiera directa, muchas más empresas y en facilitar que el éxito exportador, que nos ha llevado a tener un 35% del PIB en el sector exterior, no solo continúe, sino que se fortalezca.

La legislatura se presenta complicada y la ralentización global es evidente. Pero ello no debe asustarnos, es una oportunidad. Hemos exportado más y mejor con nuestros principales socios comerciales en estancamiento. Hemos creado más y mejor empleo que la media de la UE.

La OIT, el FMI, Bruselas y la OCDE se equivocaron con España, en empleo y en crecimiento. Mostremos que se equivocan ahora también. Que una legislatura de pactos no va a ser una legislatura de gastos. Sino de crecimiento y empleo. Y que se fastidien los que quieren que nos vaya mal para asaltar el poder.