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El emblema de Volkswagen busca cómo reinventarse

Tras el 'dieselgate', la marca germana dibuja su hoja de ruta para seguir como referente.

Volkswagen afronta un nuevo futuro.

Volkswagen afronta un nuevo futuro. Reuters

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La manipulación de motores para que sus coches diésel parecieran menos contaminantes sigue causando dolores de cabeza a la dirección del Grupo Volkswagen, el mayor fabricante de automóviles de Europa y, según los datos de la primera mitad de 2016, el número uno del mundo. Sin ir más lejos, la justicia estadounidense dio hace unos días su visto bueno al acuerdo alcanzado por el consorcio germano y las autoridades y consumidores del estado de California. Entre recompras de vehículos y sanciones en Estados Unidos, Volkswagen tendrá que desembolsar 15.000 millones de dólares (unos 13.700 millones de euros).Eso no es todo. En Estados Unidos, el Departamento de Justicia mantiene una investigación abierta sobre el fraude, que también ha de preocupar al consorcio por sus efectos en Europa. Sin ir más lejos, el Grupo Volkswagen se apuntaba el martes su primera condena en contra relacionada con el 'dieselgate' en España. El juzgado de Primera Instancia de Valladolid ha condenado a Volkswagen Audi España y Volkswagen Valladolid Wagen a pagar al propietario de un coche modelo Audi Q5 Quattro de motor diésel una indemnización del 10% del valor total del vehículo.

Aunque resulte prácticamente imposible para las altas instancias del consorcio dejar de pensar en un escándalo del 'dieselgate' que ha afectado a once millones de vehículos en todo el mundo – alrededor de medio millón en Estados Unidos, país de marcada dureza en lo que a legislación medioambiental se refiere –, lo cierto es que Volkswagen se esfuerza en mirar hacia delante.

En este sentido, el consorcio ya se dotó en junio de una llamada “Estrategia 2025” centrada en adaptar a la compañía a las transformaciones de la industria y convertirla en un “proveedor líder mundial de movilidad sostenible”, según indican en la empresa con sede en Wolfsburgo (oeste).

Por su parte, Volkswagen, la marca que da nombre al consorcio, está en fase de negociación de un “pacto del futuro”. Se trata de “una negociación para asegurar la viabilidad de la empresa de cara al futuro”, apuntan desde la marca Volkswagen a este diario.

La prensa especializada de Alemania especula con las decisiones que entraña esa negociación. Tanto es así que se ha apuntado que a mediados del próximo mes de noviembre está previsto que el Consejo de Supervisión del consorcio presente sus planes de cara al lustro que viene. Ello incluye decidir sobre los planes presupuestarios para todas las marcas de la empresa, entre las que figuran Lamborghini, Bentley, Bugatti, Audi, Seat o Skoda además de la propia Volkswagen.

Desde la marca Volkswagen rehusan dar como buenas esas informaciones, calificándolas de “especulaciones”. Sin embargo, nada parece más cierto que esa y otras marcas del consorcio necesitan avanzar en la adaptación del grupo automovilístico a los nuevos tiempos. “La marca Volkswagen debe ser competitiva, eficiente y rápida”, reconocen en la empresa germana a este periódico. El influyente diario Frankfurter Allgemeine Zeitung ha afinado señalando recientemente que “Volkswagen necesita de ahora en adelante más informáticos y menos trabajadores en cadenas de montaje”.

Éste y otros periódicos germanos han estado dando cuenta de las cuestiones que dominan los debates del “pacto del futuro” de Volkswagen. Entre ellas, destaca una eventual reducción de plantilla en unos 2.500 empleos anuales por la vía de la no renovación de puestos de trabajo ante jubilaciones y prejubilaciones.

En este sentido Mathias Müller, el CEO del consorcio, ha señalado que su idea es aprovecharse de la “evolución demográfica” de la mano de obra de la empresa. Müller cumplió en septiembre un año al frente de la compañía. Su predecesor, Martin Winterkorn, dejó el cargo en mitad de la tormenta causada por el fraude de los motores diésel, que ha supuesto la peor crisis de la historia del fabricante de coches germano.

PACTO CON ASPECTO DE PLAN DE AUSTERIDAD

En vista de las medidas sobre las que se especulan en Volkswagen, los hay que observan en la marca la voluntad de poner en marcha un significativo “un plan de austeridad”, según los términos que empleaba días atrás el diario Tagesspiegel. De ser cierto, la reducción de costes que estaría persiguiendo la compañía rondaría los 3.700 millones de euros. En Volkswagen, sin embargo, rechazan poner ese apelativo al “pacto del futuro”.

“El problema del Grupo Volkswagen es severo, Volkswagen ofrece jubilaciones anticipadas o salidas voluntarias de la empresa como opciones, reducir la mano de obra dejando a los empleados más mayores sin contratar nuevos trabajadores puede sonar a una buena forma de reducir los costes sin que duela a los empleados, porque no hay despidos y además das incentivos para que haya prejubilaciones”, expone Urs Müller, docente en la Escuela Europea de Gestión y Tecnología de Berlín (ESMT, por sus siglas inglesas). Pero “no es suficiente dejar irse a la gente porque se necesitará otra gente en el futuro que tendrá una formación muy diferente, me refiero a ingenieros, diseñadores y desarrolladores que trabajarán en los productos y servicios del futuro”, añade.

UNA MARCA “QUEMADA” EN ESTADOS UNIDOS

En la emblemática marca del consorcio, Herbert Diess, el jefe de la misma, ha dicho que ésta “ha vuelto” por sus exitosos fueros. Volkswagen informó a mediados de mes que las ventas entre enero y septiembre de este año ya superaban las del mismo periodo del ejercicio anterior. Pero pese a acumular en lo que va de 2016 hasta 4,3 millones de vehículos vendidos, ésta ha sido la marca que más ha sufrido el 'dieselgate'. Especialmente en Estados Unidos, donde estalló inicialmente el escándalo de los motores diésel.

Ferdinand Dudenhöffer, profesor en la Universidad Duisburgo-Essen e investigador especializado en la industria del automóvil, considera que allí “la marca Volkswagen está quemada”. “La marca Volkswagen nunca lo hizo bien allí, se vendía poco y ahora acusa además el 'dieselgate', sería mejor que el consorcio se concentrara allí en marcas como Skoda”, asegura Dudenhöffer.

Abandonar Estados Unidos, sin embargo, no figura entre la media docena de temas prioritarios que estudian desde hace varios meses un grupo de 60 responsables de la marca. Los ejes del debate son la construcción de vehículos, los componentes, el desarrollo técnico, la administración, el valor de la ingeniería y la transformación de personal. En torno a esos temas están teniendo lugar las negociaciones del “pacto del futuro”.

Aunque los eventuales efectos sobre la plantilla de Volkswagen hayan monopolizado la atención en las últimas fechas, no es menos cierto que en el consorcio parecen prioritarias las inversiones en prometedores ámbitos como la movilidad eléctrica.

De ahí que, entre las intenciones de la “Estrategia 2025”, figura el objetivo de desarrollar hasta 30 modelos de coches dotados de baterías eléctricas de aquí a 2025. “Para la estrategia de Mathias Müller, la fabricación de coches eléctricos y baterías eléctricas es un elemento muy importante”, constata Dudenhöffer.

“El consorcio Volkswagen tiene unos costes enormes por el escándalo del 'dieselgate', pero al mismo tiempo tiene que invertir y tiene que hacerlo en grandes cantidades para estar preparado para el futuro, pues la industria está sufriendo importantes cambios”, mantiene por su parte Urs Müller, aludiendo a las tendencias de la industria que constituyen la apuesta por los coches eléctricos y autónomos.

En la firma con sede en Wolfsburgo afirman que resulta “urgente apoyar las inversiones” para “asegurar una competitividad duradera”. Sin embargo, al menos para Müller, sería una sorpresa que en cinco años la compañía presente un coche eléctrico o autónomo que se venda con éxito. “Esto no se consigue de la noche a la mañana”, concluye.