José Manuel Soria

El Gobierno pudo retirar la candidatura de Soria antes de que llegara al Banco Mundial

El Ejecutivo presionó al exministro para borrar su nombre antes de que fuese votado por los gobernadores del organismo.

El ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos.

El ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos.

Los últimos cuatro días en el Ministerio de Economía han sido una contrarreloj. El primero el viernes, para anunciar la nominación del exministro de Industria, José Manuel Soria, al Banco Mundial justo después del Debate de Investidura y antes de que se acabara el plazo para presentar las candidaturas ese mismo día.

El segundo fue el martes, cuando tuvo que convencer a Soria para que renunciara a su candidatura y así borrar su nombre de la lista de candidatos antes de que llegara a la mesa de votación del Banco Mundial. El martes comenzó el proceso de aprobación que se prolongará hasta el 7 de octubre y, para el Gobierno era fundamental retirar su candidatura antes de que fuese votada. Fuentes del Ministerio de Economía explican que finalmente consiguieron llegar a tiempo antes de la votación, por lo que ninguno de los 189 gobernadores de la Junta llegó a recibir su candidatura.

Después del fiasco del nombramiento, Economía ha conseguido evitar un mal que podría haber sido mucho mayor. En primer lugar, el bochorno de que el Banco Mundial rechazase el nombramiento de Soria. De hecho, un portavoz consultado por EL ESPAÑOL guardaba muchas dudas respecto al exministro: “Cuando recibamos la nominación, tendremos la potestad de confirmarla o rechazarla”.

La segunda opción era que los gobernadores tragaran con la designación de España a pesar del coste reputacional que hubiese supuesto. En este caso, una vez se aprueba la candidatura, ya es mucho más difícil retirarla y también merma las posibilidades de enviar a otro candidato. Esto significa que España corría el riesgo de perder este puesto de representación. Este ‘chanchullo’ no es habitual en el Banco Mundial, por lo que no está claro qué hubiese pasado si se hubiese aprobado a Soria, por eso el Ministerio optó por asegurar y retirar a Soria antes del final de la cuenta atrás.

“Lo normal es que ese cargo representativo pueda cubrirse con otra persona, pero no está claro cómo tendría que hacerse”, explica a un alto funcionario del Estado que conoce bien el engranaje de las instituciones internacionales. España comparte una silla de los consejeros con otros dos países, México y Venezuela, pero también actúa como representación de otros cinco países latinoamericanos: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Esto significa que para sustituir el puesto de Soria por otro, España hubiese tenido que convencer a sus compañeros de silla.

En definitiva, demasiados problemas para Economía, que ha podido resolver con una renuncia a última hora. Lo que no podrá hacer es limpiar la imagen que ha dejado tras el nombramiento de Soria como representante español en el Banco Mundial. Tampoco ha sido fácil en el Ministerio presionar a Soria, dada la buena relación que tiene con Guindos.

Un retiro dorado

El nombramiento de Soria al Banco Mundial parecía un retiro dorado para el exministro y, en efecto, lo era. De hecho, los diferentes gobiernos han utilizado estos cargos que nombran directamente (a través de una comisión de nombramientos que está formada por los propios líderes políticos) para dar una salida a algunos de sus altos cargos. “Este tipo de nombramientos ocurre habitualmente al final de las legislaturas”, explican las mismas fuentes. De hecho, “a los altos cargos cesantes se les suele dar preferencia frente a otros candidatos en casos de igualdad de condiciones”, indican.

Este tipo de actuaciones se ha repetido con preocupante frecuencia y no necesariamente tienen que ser cargos internacionales. Y tampoco es exclusividad del PP. Por ejemplo, en el año 2007, ante la llegada de las elecciones generales de 2008, el entonces vicepresidente económico Pedro Solbes nombró a la exdirectora de su gabinete, María Soledad Abad Rico, para el consejo de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

En esta ocasión, el Ministerio de Economía se preparó para dar la plaza de representante español en el Banco Mundial después de perder la mayoría absoluta en las elecciones del 20D. Como publica El Confidencial, la convocatoria se envió el primero de enero, pero finalmente no fue adjudicada. El motivo es que la investidura de Pedro Sánchez había fracasado y nadie sabía cuál sería el futuro político del país. Así, los altos cargos del Gobierno decidieron esperar hasta ver qué pasaba y retiraron sus candidaturas al Banco Mundial (unos por interés y otros porque su puesto no era susceptible de admitir renuncias). El resultado fue que el Gobierno decidió dejar la plaza vacante y esperar hasta después de las elecciones. El tiempo corría a su favor, ya que tenía hasta el 2 de septiembre para nombrar a un candidato.

Esto ocurrió con el puesto al Banco Mundial y con otros dos cargos de representación que se designaron la semana pasada junto con el de Soria: el de director alterno del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se entregó a Fernando Jiménez Latorre, y el de director alterno del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD), para el que se nombró a Pablo Gasós y Casado.

No es que el Gobierno paralizara estos nombramientos para otorgárselos a Soria o a cualquier otro, sino que los potenciales candidatos que querían ese puesto en el caso de que hubiese cambio de gobierno, retiraron su nombre ante la incertidumbre política. Al dejar las plazas sin designación, el Ejecutivo se guardaba tres buenos retiros para sus altos cargos. Uno de ellos resultó ser perfecto para Soria.