Elecciones EEUU 2016

Clinton vs. Trump: dos modelos antagónicos para la primera economía del mundo

Los dos candidatos a la presidencia han desvelado sus cartas. Éstas son sus propuestas en materia económica.

Clinton vs. Trump: dos modelos antagónicos.

Clinton vs. Trump: dos modelos antagónicos. EFE

Clinton o Trump. Trump o Clinton. Los dos candidatos para hacer frente al legado de Barack Obama en la Casa Blanca, reforzado tras favorecer una gran salida de la crisis de 2009. El escenario que deja Obama es positivo: una tasa de paro del 4,9% y la economía creciendo a ritmos del 1,2%.

En este contexto, las elecciones presidenciales del próximo día 8 de noviembre supondrán un cambio ya no sólo en el panorama económico norteamericano sino mundial. Por las manos de los electores estadounidenses pasa el futuro del país. ¿Qué medidas económicas ofrecen Hillary Clinton y Donald Trump? Las analizamos.

Impuestos: una visión antagónica

Sin duda, es en materia de impuestos donde las diferencias entre ambos candidatos son más profundas. La candidata demócrata, Hillary Clinton, incluye entre sus propuestas una reforma del sistema tributario que implique mayor redistribución. “Los republicanos afirman que Estados Unidos necesita una nueva reducción masiva de impuestos. Eso es exactamente lo contrario. En su lugar, asegurémonos de que los adinerados paguen su parte justa de impuestos”, aseguró.

Para ello, Clinton propone implantar una recarga adicional para millonarios y multimillonarios ya planteada por Obama y conocida como la “ley Buffett”, denominada así por la manifestación del multimillonario inversor a favor de que los ricos paguen más impuestos, y que planteaba una subida adicional a las rentas superiores a un millón de dólares. Otra de las medidas planteadas por Clinton busca evitar que las compañías estadounidenses se desplacen fuera del territorio a pagar sus impuestos. El conocido ‘exit tax’ obligaría a tributar por tales ganancias.

Por contra, la visión del candidato republicano, Donald Trump, es antagónica. El magnate, en la presentación del programa económico en Detroit, apostó por una “revolución” fiscal, “la mayor desde los tiempos de Reagan”. Para ello, prometió una rebaja generalizada sobre el impuesto de la renta, pasando de los siete tramos actuales a tres, con tipos del 12%, 25% y 33%.

Trump ha propuesto además una reducción al 15% del Impuesto de Sociedades, que actualmente es del 35%. Al mismo tiempo, aseguró que impondrá un impuesto del 10% a los millones “que las empresas estadounidenses tienen estacionados en el exterior” y que no repatrían a Estados Unidos. Por otro lado, el programa tributario de Trump incluye otras medidas como la supresión del impuesto a las herencias. Este gravamen se aplica a toda herencia superior a los 5,45 millones de dólares.

Sanidad: ¿fin del ‘Obamacare’?

En lo relacionado a Sanidad, el candidato republicano ha afirmado que derogará la ley sanitaria de Obama, conocida como ‘Obamacare’, que ampliaba el número de coberturas sanitarias financiadas por la Administración. Trump se ha mostrado a favor de eliminar las barreras que impiden la venta de seguros médicos fuera del país, derogando además el mandato individual bajo el cual es obligatorio que todos los estadounidenses tengan seguro de salud.

Donald Trump vincula sus propuestas de reducción del coste sanitario con las de inmigración, una de las piedras angulares de su campaña. "Si implementáramos las leyes de inmigración actuales, podríamos aliviar los altos costes de asistencia médica a los gobiernos estatales y locales", propone en su plan.

El objetivo de Clinton, tal y como asegura en su programa, es reducir la elevada carga que pagan los pacientes y en particular los precios de los medicamentos recetados ampliando el acceso a la cobertura médica para las familias sin importar su nacionalidad. Todo ello acarrearía un aumento del gasto que, de momento, no explica de dónde se obtendrá.

Globalismo vs americanismo

Con respecto a la política exterior, Trump se ha mostrado contrario al libre comercio desde una actitud proteccionista. Su pretensión es reactivar el consumo de productos nacionales aplicando aranceles a los extranjeros, especialmente chinos y mexicanos. Entre sus pretensiones se encuentran renegociar el tratado de libre comercio de América del Norte (NAFTA) con Canadá y México y no promover el Acuerdo de Comercio Transpacífico (TPP), que ha intentado llevar a cabo la administración Obama pero que parece cada vez más difícil puesto que Hillary Clinton también ha mostrado públicamente su oposición.

La candidata demócrata, por su parte, ha apostado por una reforma de Wall Street, imponiendo una tasa en las instituciones financieras en función del riesgo que presentan al sistema financiero, lo que supone un paso más allá en la regla de Volcker aprobada en 2010.

Pero si existe un factor determinante en una campaña electoral ese es el empleo. La premisa de Trump es aparentemente sencilla: reducir la burocracia. Según las estimaciones del candidato republicano, si a ello se le une la reducción de impuestos y una reforma migratoria fuerte aumentaría el número de empresas y, por consiguiente, el de trabajadores.

Aumento del gasto público

La propuesta estrella de la ex Secretaria de Estado es la subida del salario mínimo desde los 7,25 por hora actuales hasta los 12 dólares la hora. Otra de las medidas anunciadas es un plan de 275 millones de dólares para inversión pública en infraestructuras, principalmente autopistas. Trump también ha incluido en su programa una propuesta para mejorar las carreteras del país aunque no ahonda en demasiados detalles.

Uno de los sectores fundamentales en el empleo es el de la energía. En este apartado, vuelven a evidenciarse las posiciones antagónicas de cada uno de los candidatos. La elección es clara: energías tradicionales Vs energías renovables.

Trump ha asegurado que cancelará el Acuerdo del Clima de París alcanzado a finales de 2015, que busca frenar el calentamiento global, ya que, a su juicio, desalienta la inversión y la creación de empleo. El magnate siempre ha puesto en duda las conclusiones científicas sobre el calentamiento global por lo que plantea levantar las restricciones energéticas para aumentar así la producción y bajar los costes de la factura. "Pondremos a los trabajadores del acero y el carbón a trabajar de nuevo", señaló en la presentación de su programa económico.

Pondremos a los trabajadores del acero y el carbón a trabajar de nuevo

Por su parte, Hillary Clinton manifiesta en su programa el objetivo de instalar 500 millones de paneles solares antes que se termine el primer mandato. El objetivo de la ex Secretaria de Estado es reducir en un tercio el consumo de petróleo en favor del uso de combustibles más limpios, manteniendo además el compromiso de Obama en la conferencia de París de reducir las emisiones un 30 por ciento para el 2025.

Entre las ausencias del programa electoral de ambos candidatos destaca el asunto de la deuda pública del país, que ha ascendido cerca de un 40% desde 2007 superando el 100% del PIB estadounidense.

¿Credibilidad?

Como ocurre con todas las propuestas electorales, éstas también generan escepticismo entre la multitud de electores. En el caso de Hillary Clinton, son sus anteriores funciones como Secretaria de Estado de Obama y como primera dama del expresidente Bill Clinton, las que han provocado mayor pérdida de credibilidad. “La candidata del pasado”, como la definió Trump.

Operación Gerónimo.

Operación Gerónimo.

No obstante, si se toma como referencia la estancia de su marido como presidente, pasará a la historia como uno de los cuatro mejores mandatos en términos de crecimiento económico desde la II Guerra Mundial, según un estudio de la Universidad de Princeton. Por otra parte, su experiencia como Secretaria de Estado será recordada por la captura de Bin Laden y el contradictorio posicionamiento de Estados Unidos durante las revueltas árabes.

Por otro lado, las dudas sobre Donald Trump se centran en sus polémicas y en sus cambios de opinión desde que ha sido elegido oficialmente candidato republicano a la Casa Blanca en temas como las deportaciones masivas, el aborto o la reforma sanitaria. La posibilidad de construir un muro en la frontera de México, tema del que hizo gala al inicio, parece que ha pasado a un segundo plano en la campaña.