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La unión de las bolsas europeas avanza entre dudas

Los accionistas de la Bolsa de Frankfurt dan su visto bueno a la fusión con London Stock Exchange pese a los interrogantes del 'brexit'.

La firma germana Deutsche Börse.

La firma germana Deutsche Börse. Reuters

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La unión de la Bolsa de Frankfurt con la Bolsa de Londres es una “operación en el aire”. Así la definen algunos expertos del mundo de las finanzas en Alemania, incluso cuando este martes se ha hecho oficial el resultado de la votación por correo de los accionistas de la empresa alemana, que se han mostrado favorables a la fusión.

Los accionistas de la firma germana Deutsche Börse (DB) han dado un “sí” mayoritario a la fusión con London Stock Exchange (LSE), sumando un 60,35% de votos favorables a la pretendida creación de un gigante europeo en el que cotizarían 3.200 empresas, capaz de mover hasta 5,2 trillones de activos y que daría trabajo a unas 10.000 personas. El plazo para la votación terminaba en la noche de este martes, pero la compañía germana avanzó por la tarde que ya se contaba con el visto bueno de la parte germana.

Por su parte, los accionistas de LSE hicieron lo propio a principios de mes, al votar casi unánimemente (99,98%) en pro de la unión. Se manifestaron en ese sentido apenas dos semanas después del triunfo del 'leave' en el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. Ese éxito, precisamente, ha alterado los planes que tenían en mente los responsables de los actores bursátiles de Frankfurt y Londres.

El llamado “comité del referéndum” de los implicados en la fusión trabaja desde que el pasado 24 de junio se diera a conocer el resultado de la votación de los británicos. Sus integrantes, seis expertos – tres de Deutsche Börse y otros tantos de London Stock Exchange –, analizan desde hace casi un mes a puerta cerrada “todo aquello cuanto haya en relación a los efectos del referéndum”, recuerdan a EL ESPAÑOL desde la empresa alemana.

En la Bolsa de Frankfurt, donde a principios de semana se sabía que el resultado de la votación superaría el 60% de votos favorables a la fusión, subrayan que “los accionistas se han pronunciado sobre el documento que se publicó el pasado mes de junio, que es el único documento válido”. Pero el texto de ese acuerdo entre Deutsche Börse y LSE parece haber quedado en papel mojado. Al menos en parte, puesto que el 'brexit' plantea un nuevo contexto de inciertas consecuencias. “Ya veremos cuán duros serán los efectos o requerimientos legales que implica el 'brexit'”, plantean fuentes cercanas a la operación.

La decisión de los accionistas de la Bolsa de Frankfurt tiene lugar después de que a principios de mes el organismo alemán para la supervisión de los mercados financieros (BaFin) aireara sus dudas sobre una operación que situaría al “lugar más importante de intercambios de valores en Europa” fuera de la Unión Europea. La idea inicial del acuerdo situaba la sede de la nueva empresa en Londres. Pero algo así era, según el presidente del BaFin, Felix Hufeld, “difícil de imaginar”.

SIN UNANIMIDAD EN ALEMANIA

“En Alemania no hay un ambiente muy favorable a esa unión, que la sede esté en Londres, debido al 'brexit', es un imposible”, dice a este periódico Dorothea Schäfer, experta en cuestiones financieras del Instituto Alemán para la Investigación Económica (DIW), un think tank con sede en Berlín. “Es probable que esa unión no tenga lugar o, en cualquier caso, está en peligro, porque hay demasiadas dudas e inseguridades en el contexto actual”, añade Schäfer.

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, ha restado importancia a la cuestión de la ubicación de la sede del gigante que quieren formar las bolsas de Frankfurt y la de Londres. “La cuestión de la ubicación de la compañía no es la cuestión más importante”, decía Schäuble a principios de mes. Con todo, este poderoso alto cargo gubernamental germano reconocía que es clave determinar “qué sectores del negocio se quedan en Frankfurt y cuáles en Londres”.

Sobre estas cuestiones, y muchas más, los responsables de la fusión no se han pronunciado todavía. Dejan trabajar con tiempo por delante a su comité de referéndum. “Ese comité se pronunciará con una serie de recomendaciones este año, pero no en julio ni agosto”, dicen en Deutsche Börse. Con la incertidumbre de no tener en la mano las conclusiones del grupo de expertos, los gestores de la compañía alemana facilitaron la votación de sus accionistas sobre la fusión. Esto, algunos lo han justificado por el “miedo a la fusión con LSE”, según los términos del diario berlinés Tagesspiegel.

FACILIDADES EN LA VOTACIÓN

De este modo, en Deutsche Börse, dieron hasta dos semanas de tiempo suplementario a los accionistas para que pudieran votar. En principio, los resultados de la votación se esperaban en la segunda semana de julio. También se rebajó del 75% al 60% el porcentaje necesario para aprobar la fusión.

Tras el brexit, “hay una parte de los accionistas de Deutsche Börse que creen que los accionistas de LSE saldrán más favorecidos que los de Deutsche Börse al formarse la nueva empresa”, apunta Schäfer, la experta en cuestiones financieras del DIW. Los términos del acuerdo sitúan a los accionistas de la bolsa alemana con un 54,4% de la nueva empresa, siendo el resto para la parte británica. El CEO de la empresa sería Carsten Kengeter, actual director ejecutivo de Deutsche Börse.

No sólo hay dudas entre los accionistas. “Las cajas de ahorros alemanas tampoco están contentas con la decisión”, sostiene Schäfer, que se hace eco de la “incomprensión” ante la decisión de llevar a cabo la fusión. Ante esa sensación, fuentes cercanas a la operación subrayan la relevancia que tiene levantar “una organización en Europa que pueda actuar al mismo nivel que las bolsas estadounidenses o asiáticas”. “Ésta es la oportunidad de construir una organización que lidere desde Europa”, agregan quienes conocen los términos de la unión.

Esa “oportunidad” es, asimismo, el modo de evitar que LSE pase a manos de terceros. Intercontinental Exchange (ICE), empresa con sede en Atlanta (Georgia, EE.UU) y propietaria de la Bolsa de Nueva York, entre otras, al igual que el CME Group, actor bursátil afincado en Chicago (Minneapolis, EE.UU), ya mostraron en su día su interés por hacerse con la Bolsa de Londres. “No es descartable que otra gran empresa venga y haga una compra”, avisan desde Deutsche Börse.