Telecomunicaciones

Yoigo contrata para su venta al anterior asesor de su pretendiente

Cuatrecasas rechazó la petición de la británica Zegona para la compra, al alegar “conflicto de interés”.

El consejero delegado de Yoigo, Eduardo Taulet.

El consejero delegado de Yoigo, Eduardo Taulet.

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Baile de asesores legales en la última gran operación corporativa del sector de telecomunicaciones español. Se trata de la venta de Yoigo, hoy en manos de la escandinava Teliasonera y de los grupos españoles FCC y ACS. La compañía ha contratado como asesor durante todo el proceso a Cuatrecasas, bufete que trabajó en la última gran adquisición de Zegona, su potencial comprador y con el que aún mantiene conversaciones en exclusiva.

Fue en febrero cuando Teliasonera iniciaba el segundo intento de venta tras el fracaso en 2013. Encargaba a Deutsche Bank que pusiera en marcha todo el proceso. El objetivo: desinvertir y lograr unos ingresos que podrían estar entre los 500 y 600 millones de euros. La sueca acudía al bufete Cuatrecasas, con amplia experiencia en este tipo de operaciones.

Sólo un mes después, el grupo británico Zegona confirmaba a la bolsa de Londres, donde actualmente cotiza, que iniciaba conversaciones en exclusiva a dos para cerrar la compra. TeliaSonera lo corroboraba. Arrancaban unas negociaciones que hoy por hoy siguen en marcha.

La primera compra de Zegona

Pero, ¿quién es este nuevo actor? Se trata de un grupo británico que unos meses atrás, en julio de 2015, había sacado la chequera para hacerse con la asturiana Telecable, con 162.000 clientes y unos ingresos de 131 millones en 2014. Pagaba 640 millones de euros a Carlyle Group y Liberbank, después de que Euskaltel adquiriera la empresa de cable gallega R por algo más de 1.100 millones.

Para esta operación corporativa, la británica contó con la alianza del experimentado bufete Cuatrecasas. Es por lo que en el Boletín del Registro Mercantil (BORME) del 2 de octubre aparecía el nombramiento de Federico Roig García-Bernalt, de la firma legal, como apoderado solidario de Parselaya SL, una de las filiales de la compañía multinacional en España.

Rechazo por “conflicto de intereses”

Cuando en el primer trimestre de este año arrancaban las conversaciones entre la propia Zegona y Yoigo para la venta de esta última, volvió a sonar el teléfono en el despacho de Cuatrecasas. La británica quería que el que fue su asesor en el primer movimiento, lo fuera también en el segundo.

Evolución del negocio de Yoigo.

Evolución del negocio de Yoigo.

Sin embargo, la firma desistió de ese contrato. “En ese caso había un conflicto de intereses clarísimo porque se asesoraría al comprado y al potencial comprador”, explicaban a EL ESPAÑOL fuentes del bufete, que incidían en que la decisión fue comunicada a ambas partes. Éstas entienden que hoy por hoy no existe dicho conflicto, pues Zegona cuenta con un consultor distinto durante el proceso de adquisición actual.

Dos meses y medio de conversaciones

Las conversaciones entre la británica y la sueca aún se mantienen activas. Al menos ninguna de las partes ha comunicado lo contrario. Pese a que se alargan más de lo esperado, la cotizada en la bolsa de Londres no ha planteado la suspensión de la exclusividad de sus conversaciones. Entretanto, algunos otros pretendientes, como la operadora MásMóvil y varios fondos de capital riesgo, siguen a la espera.

Yoigo, cuarto operador móvil que cerró 2015 con más de 4 millones de clientes y 854 millones de euros de ventas en 2015, hoy está en manos, principalmente, de Teliasonera. Sin embargo, tiene sello español aportado por dos grandes grupos del Ibex 35. ACS, presidido por Florentino Pérez, cuenta hoy por hoy con el 17% del total. Y FCC, hoy en manos del magnate mexicano Carlos Slim, atesora el 3%.

Zegona es un grupo fundado el pasado año por varios exejecutivos del grupo Virgin Media. Su objetivo: invertir en adquisiciones en el sector de las telecomunicaicones, medios de comunicación o tecnología que necesitan una inversión adicional. La compañía está suspendida de cotización desde el pasado mes de marzo cuando arrancaron las conversaciones con Teliasonera. En aquel momento su valoración superaba los 257 millones de libras.