Crisis de eurozona

Bruselas se ablanda con la austeridad presupuestaria

Se aleja la posibilidad de sanciones contra España y Portugal por el desvío del déficit presupuestario.

Los comisarios económicos, Valdis Dombrovskis y Pierre Moscovici

Los comisarios económicos, Valdis Dombrovskis y Pierre Moscovici

  1. Comisión Europea
  2. Pierre Moscovici
  3. Déficit público

Empieza a resquebrajarse la imagen de la Comisión Europea como guardiana de la austeridad a rajatabla. Su prioridad ahora es salvaguardar el frágil crecimiento de la eurozona, amenazado por las turbulencias en la economía mundial. Para ello, Bruselas está dispuesta a hacer la vista gorda con los desvíos del déficit en los estados miembros. Y a exprimir al máximo la flexibilidad de las reglas presupuestarias de la UE, pese a que en teoría se reforzaron al dictado de Alemania durante la crisis de deuda para imponer la disciplina fiscal.

La nueva flexibilidad del Ejecutivo comunitario ha beneficiado ahora a España, Portugal e Italia. Madrid y Lisboa logran una prórroga de un año para situar el déficit por debajo del umbral del 3% que fija el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. La multa a los dos países por incumplir los objetivos de 2015, que volverá a discutirse en julio, parece alejarse quizá de forma definitiva. Y Roma podrá gastar este año 14.000 millones de euros extra gracias al margen presupuestario autorizado por la Comisión. También Grecia se está aprovechando de esta mayor relajación fiscal.

El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, reconoce que los abanderados de la austeridad le criticarán por no aplicar las reglas “con suficiente firmeza”. Si hubiera sancionado a España y Portugal le habrían atacado por “no comprender nada de la situación económica, política y social de Europa”. “Esta Comisión ha intentado buscar las soluciones más adaptadas para no interrumpir el crecimiento y crear confianza”, ha dicho Moscovici en una entrevista a EL ESPAÑOL y otros cuatro medios europeos.

“Si las reglas se hubieran aplicado de forma seria, España y Portugal habrían sido multados. A Italia se le hubiera abierto un procedimiento por déficit excesivo y también se hubiera sancionado a Alemania y Holanda por su elevado superávit por cuenta corriente”, explica a este periódico el investigador del centro de estudios europeos Bruegel, Zsolt Darvas. “Las reglas no eran creíbles antes y seguirán sin serlo en el futuro. Es muy improbable que se lleguen a imponer nunca sanciones en la UE por motivos económicos”, asegura.

Sin sanciones para España y Portugal

Si las reglas presupuestarias se aplicaran de forma estricta, España y Portugal deberían haber sido multados a partir de este miércoles con hasta el 0,2% del PIB por no tomar las medidas necesarias para reducir el déficit el año pasado. El déficit español se disparó hasta el 5%, en lugar del 4,2% exigido por la UE. En Portugal, el desfase presupuestario alcanzó el 4,4%, por encima del umbral del 3%. Excluyendo las ayudas a la banca, el déficit se quedaba en el 3,2%. Ninguno de los dos países pueden alegar como excusa la recesión, ya que registraron crecimientos del 3,2% y del 1,5%, respectivamente.

El Ejecutivo comunitario tenía previsto iniciar el proceso sancionador esta semana. Aunque le incomodaban las multas, no veía alternativa con las reglas vigentes. En el último minuto, Moscovici ha encontrado una escapatoria para retrasar la decisión a julio y quizá suspenderla definitivamente. En el caso de España, la excusa es no interferir en la campaña electoral para el 26-J.

Por lo que se refiere a Portugal, Bruselas alega que, según sus previsiones, el déficit estará muy por debajo del 3% este año y el que viene incluso sin tomar nuevas medidas. “Nos habríamos visto obligados a imponer sanciones contra un Gobierno (el del socialista Antonio Costa) porque el Gobierno precedente (el conservador de Pedro Passos Coelho) no había cumplido los resultados de las finanzas públicas exigidos por nuestras reglas, lo que habría sido brutal”, ha dicho Moscovici en su entrevista a EL ESPAÑOL. Una declaración que sugiere que tampoco habrá sanción en julio.

La prórroga de un año que el Ejecutivo comunitario ha ofrecido a los dos países apenas tiene contrapartidas. Para España, pide un mayor ajuste fiscal en 2017, cuando ya habrá un nuevo Gobierno que pueda aprobar ajustes adicionales. Los nuevos objetivos de déficit marcados por Bruselas son el 3,7% para este año y el 2,5% en 2017, en lugar del 3,6% y el 2,9% que había previsto el ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos. “La austeridad no ha terminado. Todavía se exigirá a los países ajustes fiscales, pero se tolerarán desviaciones siempre que no sean grandes”, pronostica el analista de Bruegel.

Flexibilidad máxima para Italia

Italia ha sido también uno de los grandes ganadores de la relajación de la disciplina fiscal. El primer ministro, Matteo Renzi, ha venido presionando de forma intensa y continua a la Comisión durante los últimos meses para lograr un mayor margen presupuestario. Quería evitar la apertura de un procedimiento sancionador por el elevado nivel de deuda, que el año pasado alcanzó el 132,7% y no se reduce al ritmo que exige Bruselas.

Finalmente, Moscovici y el vicepresidente económico, Valdis Dombrovskis, han cedido a las pretensiones de Renzi y han concedido a Roma un “margen de flexibilidad sin precedentes” equivalente al 0,85% del PIB. En total, alrededor de 14 millones de euros. Muy cerca del 0,9% del PIB que pedía Italia. Una flexibilidad que la Comisión justifica por las reformas realizadas por las autoridades italianas y el gasto para atender a los refugiados y para reforzar la seguridad frente al terrorismo. A cambio, el Ejecutivo comunitario sólo ha pedido a Renzi garantías de que cumplirá el objetivo de déficit del 1,8% en 2017.

Más suave con Grecia que el FMI

La relajación de la disciplina fiscal por parte del Ejecutivo comunitario también se ha notado en las negociaciones sobre el rescate de Grecia. El Fondo Monetario Internacional ha obligado al Gobierno de Alexis Tsipras a aprobar un paquete adicional de recortes que la Comisión veía innecesario. Y Bruselas respalda la reestructuración de la deuda helena pese a que Alemania sigue resistiéndose.

“Las reglas deben garantizar la disciplina. Pero no han sido escritas para interrumpir la recuperación o matar la confianza. Es lo que hemos querido evitar”, insiste Moscovici. “Está claro que pasar por alto las reglas contribuye a corto plazo a un crecimiento económico más rápido”, coincide Darvas. Pero para el analista de Bruegel, el principal motivo de la flexibilidad de Bruselas son las “restricciones políticas”. La Comisión no quiere verse en la tesitura de tener que proponer en el futuro sanciones contra Francia o incluso Alemania.