Política monetaria

Las cinco claves de la reunión de la Fed

La entidad cree que EEUU crecerá este año al ritmo más lento desde 2013 y rebaja a sólo dos las subidas de tipos para 2016.

La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen

La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen Reuters

1. El menor ritmo de crecimiento desde 2013. La recuperación en EEUU está lastrada por la situación de volatilidad e incertidumbre en la que vive el resto del mundo. Por este motivo, la Reserva Federal (Fed) se ha visto obligada a reducir sus previsiones de crecimiento del PIB en el país. Si en diciembre esperaba un crecimiento del 2,4%, en línea con el ritmo de los dos últimos años, ahora espera un avance del 2,2%, en lo que sería su peor año desde 2013.

La presidenta de la Fed, Janet Yellen, también ha reconocido que la inversión es un motivo de preocupación, ya que se ha frenado el esfuerzo del país en el sector del fracking. Los bajos precios del petróleo y del gas natural han llevado a las empresas estadounidenses a replantearse sus proyectos de inversión, lo que ha afectado a la creación de empleo y contribuye de forma negativa a las previsiones del PIB. “El crecimiento económico parece estar avanzando a un ritmo más débil que hace unos meses”, apuntó Yellen durante la rueda de prensa posterior a la reunión de tipos.

De hecho, el fuerte descenso que ha vivido el precio del petróleo en el inicio del año ha llevado a la Fed a revisar a la baja su previsión de inflación para este año. Y en sólo tres meses ha tenido que dar un buen tijeretazo a esta proyección, que pasa del 1,6% hasta el 1,2%. Sin embargo, para 2017 ya espera que se sitúe en el 1,9%.

La Fed también ha recortado su previsión de crecimiento del PIB para 2017, que pasa del 2,2% hasta el 2,1%. Y de cara al largo plazo, la entidad confía en que el ritmo de la economía se mantenga en línea con su objetivo del 2%.

2. No se pueden subir los tipos. Los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) discutieron sobre la idoneidad de subir los tipos de interés en esta reunión. De hecho, Esther L. George quiso subirlos en un cuarto de punto, pero finalmente, la mayoría se decantó por mantenerlos en el nivel actual, entre el 0,25% y el 0,5%, nivel en el que están desde diciembre después de que la Fed realizara su primera subida en casi una década.

El crecimiento económico parece estar avanzando a un ritmo más débil que hace unos meses

Yellen explicó el motivo de esta decisión, que no es otro que el miedo a la volatilidad financiera. Los mercados globales asustan, y mucho, en EEUU. “La decisión de mantener los tipos de interés sin cambios refleja las implicaciones para la economía de Estados Unidos de la debilidad de los mercados financieros globales”, indicó Yellen.

3. La normalización será más lenta. El camino que se marca ahora la Fed para normalizar su política monetaria es mucho más lento. Tanto, que ahora prevé la mitad de subidas de los tipos de interés para este año: sólo dos alzas, mientras que en diciembre confiaba en que hubiese cuatro. De este modo, según las previsiones de los miembros de la Fed, los tipos cerrarán el año en el 0,75/1%, frente al 1,25/1,75% que estimaban hace tres meses.

La decisión de mantener los tipos de interés sin cambios refleja las implicaciones para la economía de Estados Unidos de la debilidad de los mercados financieros globales

La política de la Fed será más acomodaticia, no para los próximos meses, sino para siempre. O eso es lo que están pensando los miembros del FOMC. La entidad rebajó su proyección de los tipos de interés a largo plazo hasta el 3,25%, frente al 3,5% que estimaban en diciembre. Pero esto es más sorprendente si se compara con el 3,75% que ha estado en la estimación tradicional de la Fed. Estos 50 puntos básicos más bajos reflejan un cambio fundamental en la concepción de la política monetaria para los próximos años, que será más acomodaticia, lo que responde a un mundo con una tasa de ahorro elevada (en gran medida por el envejecimiento) y con un ritmo de crecimiento bajo (tal vez hacia el estancamiento secular).

4. Lo mejor: el empleo. La economía de EEUU, y también la de todo el mundo, tienen su gran esperanza puesta en el mercado laboral estadounidense. Pero es más que una esperanza: es el mayor motivo de optimismo actual. “Un abanico de indicadores recientes, incluyendo la subida de los salarios, dan una fuerza adicional al mercado laboral”, explicó la entidad en un comunicado.

El buen ritmo del empleo en EEUU es el principal factor de crecimiento en el país y también el indicador que permite a la Fed pensar que la recuperación va a permitir futuras subidas de los tipos de interés en el país. Por este motivo, la entidad ha rebajado su previsión de la tasa de paro para 2017: si en diciembre esperaba que cerrara el próximo año en el 4,7% actual, ahora cree que caerá hasta el 4,6% y para 2015 espera un descenso hasta el 4,5%; una situación que está ya casi en línea con la consideración del “pleno empleo” en el país (contabilizando sólo la población activa).

5. Día a día. Si algo ha aprendido la Fed en los últimos años es que no puede anticipar ninguna decisión. Cada tres meses cambia casi por completo todas sus estimaciones y proyecciones: por ejemplo, en diciembre esperaba cuatro subidas de tipos y ahora sólo dos. Este hecho refleja bien que los miembros de la entidad no se ajustan a ningún guión, sino que van decidiendo su política monetaria reunión a reunión. 

Un abanico de indicadores recientes, incluyendo la subida de los salarios, dan una fuerza adicional al mercado laboral

Yellen lo volvió a dejar claro. Este es un año complicado en EEUU, tanto por las elecciones, como por la volatilidad de las previsiones económicas y los mercados, por eso, cualquier hoja de ruta se puede cambiar en cualquier momento en función de cómo vayan los indicadores. "Dependerá de los datos", es la nueva coletilla de la institución. Todas sus estimaciones y proyecciones pueden ser papel mojado en abril. Toca vivir al día.

Lo que parece claro es que la Fed no quiere investigar en los tipos negativos, como anticipó Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo. El camino de la Reserva Federal está claro: seguir subiendo los tipos de interés a medida que la economía lo permita. Y, por el momento, no quiere abrir la puerta a otras posibilidades.