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Telefónica se atasca con O2 y pierde el paso en las grandes fusiones europeas

Bruselas sigue sin aprobar la desinversión, mientras la deuda ya supera el valor de Telefónica en bolsa.

Alierta ha cumplido quince años al frente de Telefónica.

Alierta ha cumplido quince años al frente de Telefónica. EFE

El gigante español de las telecomunicaciones está atrapado en la maraña comunitaria. Bruselas tiene que dar (o no) el visto bueno a la venta de su filial británica O2, que va camino de cumplir el año desde que se anunció. En marzo de 2015, Telefónica anunciaba la venta de su negocio en Gran Bretaña al grupo hongkonés Hutchison Whampoa. A cambio, obtendría 10.250 millones de libras (13.735 millones de euros al cambio actual).

La operación es fundamental para la compañía encabezada por César Alierta para financiar la adquisición de la brasileña GVT (por más de 4.600 millones de euros) y, sobre todo para recortar su deuda y reforzar su dividendo. La reducción de su pasivo ha sido, en los últimos años, una de las prioridades de la compañía pero, sin el sí de la capital comunitaria a sus planes, la deuda del grupo ha tomado el camino contrario.

De hecho, dada la evolución de los mercados, la compañía tiene tanto endeudamiento como alcanza su valor en bolsa. Al cierre de ayer, Telefónica vale en el parqué madrileño 47.936 millones de euros, mientras que su deuda financiera neta es de 49.691 millones al cierre de los nueve primeros meses de su ejercicio fiscal (4.600 millones más que un año antes). Hace tan sólo dos años, la relación era mucho más cómoda y la capitalización duplicaba a la deuda.

Ante esta situación, Telefónica queda rezagada en el Viejo Continente frente a sus competidoras que están inmersas en un baile de fusiones y adquisiciones para ganar cuota de mercado. El último movimiento, en Francia. Orange, controlada por el Estado, ha dado el primer paso para acordar su fusión con Bouygues Telecom. La operación, valorada en 10.000 millones de euros, le daría a la nueva compañía el control sobre el 50% del mercado de móvil y fijo y reduciría a tres el número de grandes operadores de ‘teleco’ en el país.

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Las trabas de Bruselas

La venta por parte de Telefónica de su filial británica O2 al grupo hongkonés Hutchison se ha topado con problemas en Bruselas. La Comisión Europea cree que la operación podría provocar una subida de precios y una reducción de las posibilidades de elección y de los servicios innovadores para los usuarios británicos. Por ello, el pasado octubre lanzó una investigación pormenorizada cuyo resultado se conocerá de aquí al 16 de marzo.

Este paso obliga a Hutchison a ofrecer, si quiere lograr el visto bueno del Ejecutivo comunitario, medidas correctivas con el fin de evitar perjuicios a la competencia. Se trata normalmente de la venta a los rivales de espectro o redes de fibra y de medidas para facilitar la aparición de operadores virtuales. De momento, el grupo hongkonés todavía no ha presentado concesiones a Bruselas, según han informado a EL ESPAÑOL fuentes comunitarias.

La nueva comisaria de Competencia, la liberal danesa Margrethe Vestager, ha endurecido el tratamiento de las fusiones de operadores de telecomunicaciones respecto a su predecesor, Joaquín Almunia. Durante su mandato, Almunia autorizó grandes concentraciones en Alemania (la compra de E-Plus por parte de Telefónica), Irlanda (la adquisición de O2 por parte de Hutchison) y Austria (Orange/Hutchison). En todos estos países, el número de operadores se redujo de cuatro a tres.

La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager.

La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager.

En contraste, Vestager ya ha hecho naufragar el intento de la compañía sueca TeliaSonera y la noruega Telenor de unir sus negocios en Dinamarca. Las dos compañías renunciaron a la fusión el pasado 11 de septiembre por las trabas de Bruselas. Y la propia comisaria ha confirmado que se disponía a prohibir la operación por considerar insuficientes las medidas correctivas ofrecidas por los operadores. A su juicio, la única solución hubiera sido impulsar la creación de un cuarto operador danés.

Vestager sí ha aprobado la adquisición de Jazztel por parte de Orange en España, pero reclamó concesiones estructurales, en particular la cesión de una red de fibra en las cinco mayores ciudades del país. Facilitar simplemente la puesta en marcha de operadores virtuales, como hizo Almunia, le parece insuficiente. Aunque no hay ningún “número mágico” y debe analizarse caso por caso, la comisaria de Competencia cree que la reducción de cuatro a tres del número de actores en los mercados nacionales de telefonía móvil en la UE puede traducirse en una subida de precios y no genera necesariamente más inversión en redes.

En una reciente entrevista a EL ESPAÑOL, Vestager rebatió los argumentos de las compañías que alegan que sólo podrán invertir más si la UE facilita la consolidación en el sector. “Lo que hemos visto en numerosos ejemplos es que cuando llega un rival al mercado y empieza a invertir, entonces el operador histórico o dominante empieza a invertir también. A menudo no es la consolidación la que genera inversión, sino que es la competencia la que genera inversión para prestar nuevos servicios y productos a los clientes”, sostiene la comisaria danesa.

Para Vestager, el mercado europeo ya está “bastante consolidado”, puesto que los cuatro principales operadores dan servicio al 60% de los abonados europeos. “Sería malo para los consumidores si retrocedieramos a la época previa a la liberalización de los mercados. Porque lo que se ha visto es que los precios han caído y se han desarrollado nuevos productos rápidamente”, defiende la comisaria de Competencia.