Gestión Pública

PP y Ciudadanos dan vía libre a las grandes operaciones urbanísticas de Madrid

La Asamblea de la Comunidad aprueba construir por encima de tres alturas más ático y deja la pelota en el tejado de Carmena

Horizonte de la ciudad de Madrid.

Horizonte de la ciudad de Madrid. Getty

Derogado. El artículo de la Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid que prohibía construir por encima de tres alturas más ático, la fórmula aprobada en 2007 y defendida durante años por la ex presidenta Esperanza Aguirre, ya es historia. Operaciones urbanísticas míticas de la capital y paralizadas por los tribunales, como la del traslado del Vicente Calderón a la Peineta para construir en su lugar torres de viviendas de hasta 36 alturas o la Operación Chamartín al Norte de la Castellana, vuelven a depender exclusivamente del Ayuntamiento de Madrid. Otras menos glamurosas dependientes de otros ayuntamientos madrileños se encuentran ahora con las manos libres en el momento perfecto para sus fines, el del repunte del ladrillo.

Tal y como adelantó EL ESPAÑOL, el Pleno de la Asamblea de Madrid ha aprobado hoy la derogación del artículo de las tres alturas con los votos de Partido Popular y Ciudadanos y el voto en contra de PSOE y Podemos. No es tanto por que estos últimos estén en contra de construir por encima de tres alturas, hay un amplio debate sobre qué es más sostenible, sino porque querían que el cambio se incluyese dentro de la revisión general de la Ley del Suelo, algo que puede tardar años. 

MÁS CERCA DE LA MUDANZA DEL ATLÉTICO

Una vez derogado el artículo, la pelota de las grandes operaciones urbanísticas de Madrid quedará exclusivamente en el tejado del Ayuntamiento de la capital, gobernado actualmente por Ahora Madrid, con Manuela Carmena al frente. La postura del Consistorio tiene signo muy diferente dependiendo del caso. El concejal de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, se ha mostrado a favor de sentarse a negociar la Operación Calderón-Peineta desde el momento en que la Comunidad de Madrid derogase el artículo de las tres alturas. Ya han introducido algunos cambios en el centro comercial previsto para Madrid Río. Habrá que ver las condiciones que ponen a FCC, la constructora implicada en el proyecto, pero lo que Calvo ha mantenido hasta ahora es que la negociación partirá de que el proyecto sea rentable para la constructora. 

¿De qué depende esa rentabilidad? El acuerdo de FCC con el Atlético de Madrid y con la cervecera Mahou suponía que la constructora terminaría el estadio de La Peineta, en San Blas, para convertirlo en el nuevo campo rojiblanco. El pacto supone construir un estadio con 73.000 asientos, es decir, 20.000 más que el Vicente Calderón. A cambio, FCC utilizaría el solar dejado por la demolición del campo actual y la fábrica de Mahou para construir viviendas. El primer plan de FCC suponía alcanzar una altura máxima de los rascacielos proyectados de 17 alturas. La revisión de esos planes incluyó dos rascacielos de 36 alturas y un total de 2.000 viviendas.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid, tras el recurso presentado por la asociación Señales de humo, paralizó la operación Calderón-Peineta en enero de 2012 basándose en la regla de las tres alturas de Esperanza Aguirre. Cuando Aguirre dejó el Gobierno de la región, su sucesor, Ignacio González, introdujo 55 palabras en el proyecto de ley de patrimonio histórico para intentar sortear la norma de las tres alturas sin enmendar a la ex presidenta. Tampoco sirvió. Aunque el Supremo había anulado la sentencia de 2012 de la justicia madrileña por no haber permitido participar a Mahou en el proceso, el Tribunal de Justicia de Madrid volvió a pronunciarse en abril de 2015 en contra de la Operación Calderón. Motivo: la norma de las tres alturas.

OPERACIÓN CHAMARTÍN, EN EL LIMBO

Un caso muy diferente es el de la Operación Chamartín, o Distrito Castellana Norte, el mítico proyecto del final del madrileño Paseo de la Castellana liderado por BBVA y en el que participa la constructora San José. Está mucho menos claro que el Ayuntamiento vaya a dar luz verde a esta operación o que siga adelante en los términos en que la quiere el Consistorio. El concejal del ramo, José Manuel Calvo, ya ha dicho en diferentes ocasiones que ese plan urbanístico, tal y como estaba planteado, ha muerto.

Calvo pretende reducir la edificabilidad pactada y aprobada por la Comunidad de Madrid, algo que ha puesto los pelos como escarpias a los promotores del proyecto, que han amenazado con abandonarlo si no está en marcha a finales de 2016. El Ayuntamiento está dispuesto a renunciar a las infraestructuras a las que se habían comprometido BBVA y San José, fundamentalmente el soterramiento de las vías de la estación de Chamartín y la solución al nudo norte de Madrid, a cambio de menos edificios y de menor altura.

MUCHO MÁS QUE GRANDES OPERACIONES

El debate sobre el artículo 13 de la Ley de Suelo y su periplo por los tribunales va mucho más allá de las grandes operaciones urbanísticas de la capital. En primer lugar, porque, como se ha dicho, estas dependen del Ayuntamiento, y en segundo porque Madrid (región) es mucho más que Madrid (ciudad). El proyecto urbanístico de Los Tempranales, en San Sebastián de los Reyes; el de Los Molinos, en Getafe; el Soto del Henares, en Torrejón, son algunos de los ejemplos de operaciones que viven pendientes de poder construir en altura por encima del límite establecido hasta ahora. 

El Plan de Ordenación Urbanística de Madrid se modificó pero fue anulado por la Justicia, haciendo que proyectos como el de Valdebebas, Valdecarros, Los Berrocales pudieran quedar fuera de la legalidad. El Ayuntamiento de Madrid, aún con Ana Botella al frente, aceleró a principios de este año la modificación del Plan General pero el riesgo de que, estando en vigor la norma de las tres alturas, se presentase un recurso contra cualquier proyecto era muy alto.