Política económica

Los cinco desencuentros de Guindos con Bruselas

Durante su mandato, España tuvo que pedir el rescate bancario y perdió su silla en el directorio del BCE

Juncker 'estrangula' a De Guindos en marzo de 2012.

Juncker 'estrangula' a De Guindos en marzo de 2012. Getty

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha asistido este martes a su última reunión del Ecofin (y el lunes a la última del Eurogrupo) antes de las elecciones del 20-D. Durante su mandato, España se vio forzada a pedir el rescate bancario y perdió su puesto en el directorio del Banco Central Europeo (BCE). A partir de 2013, España pasó de ser el principal problema de la eurozona a uno de los alumnos ejemplares en materia de reformas y vuelta al crecimiento. Pero la legislatura ha concluido con una nueva reprimenda de la UE por los Presupuestos de 2016.

En la rueda de prensa del Ecofin, Guindos ha defendido su legado. "Por supuesto que siempre quedan cuestiones por hacer. Aquí complaciente no puede ser absolutamente nadie. Pero el contraste con la posición de partida es muy notable", ha alegado. A continuación repasamos los cinco desencuentros del ministro de Economía con Bruselas y el Eurogrupo.

1. El déficit. Guindos llegó al Eurogrupo en enero de 2012 prometiendo a sus socios europeos un “compromiso absoluto” con la austeridad presupuestaria y una reforma laboral “extremadamente agresiva”. Pero el primer choque con Bruselas se produjo muy pronto. En marzo, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, elevó de forma unilateral el objetivo de déficit para ese año del 4,4% al 5,8%, sin consultarlo con sus socios europeos. En el siguiente Eurogrupo, ese mismo mes, su entonces presidente, Jean-Claude Juncker, simuló ante las cámaras que estrangulaba al ministro de Economía español. Los socios europeos rechazaron la meta de Rajoy y exigieron un recorte extra de 0,5 puntos.

Durante el mandato de Guindos, el Eurogrupo ha dado dos prórrogas a España para corregir su déficit excesivo atendiendo a la profunda crisis económica: una de un año en 2012 y otra de dos años en 2013. Pese a ello, el Gobierno de Rajoy no ha cumplido los objetivos exigidos por la UE en casi ningún ejercicio. Siempre sin contar las ayudas a la banca, en 2012 el déficit se quedó en el 7% en lugar del 6,3% acordado.

En 2013, la cifra final fue del 6,6%, una décima por encima de lo pactado. En 2014, tras la última revisión al alza para aflorar gastos de Cataluña y Zaragoza, el déficit se situó en el 5,8%, en línea con el objetivo de la UE pero tres décimas más de lo que España había prometido. Para este año, Bruselas pronostica un nuevo desfase de 0,5 puntos (4,7% en lugar de 4,2%).

2. El rescate bancario. El 9 de junio de 2012, Guindos tuvo que capitular a las presiones de la UE y del Fondo Monetario Internacional. Durante una teleconferencia de emergencia del Eurogrupo, se vio obligado a pedir a sus socios un rescate de hasta 100.000 millones de euros para el sector financiero español, al que se resistió hasta el último minuto. El fiasco en la gestión de Bankia, con la salida de su entonces presidente Rodrigo Rato, fue el factor que precipitó la intervención europea.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, llegó a decir que el Gobierno de Rajoy actuó “de la peor manera posible” con Bankia. El Eurogrupo fue también el que exigió a España una auditoría independiente sobre la salud de sus bancos, llevada a cabo por las consultoras Roland Berger y Oliver Wyman.

El memorándum se firmó el 20 de julio de 2012 e incluía 32 condiciones para el sector financiero, así como exigencias de recortes y reformas en el mercado laboral o el sistema tributario. Finalmente, España recibió 41.300 millones del fondo de rescate de la UE (MEDE) para recapitalizar las antiguas cajas de ahorro en quiebra y crear un banco malo para los activos inmobiliarios, la Sareb.

España acogía visitas periódicas de la troika (a la que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, bautizó como los “hombres de negro”) para vigilar el cumplimiento de los requisitos. Aunque el rescate concluyó a finales de 2013, los inspectores del MEDE, la Comisión, y el BCE viajan aún a Madrid cada semestre para supervisar la economía. El Gobierno de Rajoy ha devuelto de forma anticipada 5.600 millones de euros, pero el rescate no se acabará de pagar hasta 2027.

3. España pierde su silla en el BCE. Casi al mismo tiempo que firmaba el rescate bancario, España perdió su silla en el comité ejecutivo del Banco Central Europeo, uno de los puestos económicos más influyentes de la eurozona. El Eurogrupo del 9 de julio de 2012 designó al luxemburgués Yves Mersch como miembro del directorio en sustitución del español José Manuel González-Páramo.

Mersch derrotó al candidato de Guindos, Antonio Sáinz de Vicuña, que era el director de los servicios jurídicos del BCE. Se rompía así el pacto no escrito según el cual los cuatro grandes países de la eurozona (Alemania, Francia, Italia y España) debían tener a un representante en este órgano.

El Gobierno atribuyó el fracaso a la situación de debilidad de la economía española, que en ese momento se consideraba el principal problema de la eurozona. Pero también influyó el perfil del candidato presentado, que no era un experto en política monetaria, según explicaban diplomáticos del resto de países. España trató de bloquear el nombramiento de Mersch hasta el último minuto y elevó su protesta, sin éxito, al nivel de jefes de estado y de gobierno. Guindos ha sugerido que tiene garantías de sus socios de que la próxima vacante en el directorio del BCE irá a España. Sería la vicepresidencia, ocupada por el portugués Vítor Constâncio, que no se libera hasta el primer trimestre de 2018.

4. Guindos se queda sin la presidencia del Eurogrupo. El principal argumento que exhibió Guindos para defender su candidatura a la presidencia del Eurogrupo en julio de 2015 fue el “giro” que ha dado la economía española. De estar en verano de 2012 al borde del rescate completo (como Grecia, Irlanda, Portugal o Chipre), España ha pasado a crecer el doble que la media de la eurozona y vuelve a crear empleo gracias a las reformas, alegó el ministro de Economía. Guindos, que ya había amagado con presentarse en 2013, contaba con el apoyo público de Alemania, que veía a España como ejemplo de que la política de austeridad funciona.

Pero ni el respaldo del ministro alemán, Wolfgang Schäuble, que fue más bien tibio, ni la intensa campaña desplegada durante más de un año sirvió a Guindos, que no ha podido hacer carrera en la UE como deseaba. En el Eurogrupo del pasado 13 de julio, el ministro de Economía perdió la votación frente al socialista holandés Jeroen Dijsselbloem, titular del cargo que logró renovar su mandato otros dos años y medio. El resultado de la votación nunca se ha hecho público, lo que ha dado lugar a versiones enfrentadas. Según el Gobierno español, la derrota fue por la mínima (10 a 9), pero fuentes holandesas sostienen que sólo un tercio de los países votaron a Guindos.

5. El Eurogrupo censura los Presupuestos de Rajoy. La legislatura ha terminado con las críticas de la Comisión y del Eurogrupo a los Presupuestos de Rajoy para 2016. En su reunión del 23 de noviembre, los ministros de Economía de la eurozona avisaron de que España está en riesgo de incumplir de nuevo el objetivo de déficit el año que viene. En lugar del 2,8% comprometido, la cifra final se situará en el 3,6% del PIB, según las estimaciones de Bruselas.

Por ello, el Eurogrupo pide al nuevo Gobierno que salga de las urnas el 20-D que presente “lo antes posible” unos Presupuestos “actualizados” con “medidas adicionales” de recorte del déficit. En caso contrario, Bruselas podría avanzar en el procedimiento sancionador contra España por déficit excesivo, que en su fase final prevé multas de hasta el 0,2% del PIB (2.000 millones de euros).

El último informe de la Comisión y el BCE sobre el rescate bancario, incluye también una lista de reformas urgentes que Rajoy ha dejado pendientes y que deberá emprender el nuevo Gobierno. En particular, la UE reclama “medidas adicionales” para combatir la segmentación en el mercado laboral entre trabajadores temporales y fijos. También pide una norma de liberalización de los servicios profesionales y completar la aplicación de la ley de unidad de mercado.