Crisis griega

Grecia tropieza con la misma piedra en el tercer rescate

Vuelven los retrasos en las reformas y los desacuerdos con el Eurogrupo que hicieron fracasar los dos anteriores programas

El ministro de Economía, Luis de Guindos, conversa durante el Eurogrupo con su colega griego, Euclides Tsakalotos

El ministro de Economía, Luis de Guindos, conversa durante el Eurogrupo con su colega griego, Euclides Tsakalotos

La historia se repite. La calma que siguió al acuerdo de julio sobre el tercer rescate para Grecia por valor de 86.000 millones de euros corre el riesgo de saltar de nuevo por los aires. Han vuelto los retrasos en las reformas y los desacuerdos con el Eurogrupo que ya hicieron fracasar los dos anteriores programas de asistencia financiera.

Los ministros de Economía de la eurozona han aplazado este lunes el desembolso de un tramo de 2.000 millones de euros de ayuda porque Atenas no ha cumplido las condiciones exigidas. A cambio de este dinero, cuyo destino es pagar facturas atrasadas a los proveedores, el Gobierno de Alexis Tsipras se había comprometido a aplicar un paquete de 48 medidas antes de mediados de octubre.

Tres semanas más tarde, todavía quedan “varias cuestiones pendientes”, según ha dicho el vicepresidente de la Comisión para el Euro, Valdis Dombrovskis. Y eso que para el Eurogrupo se trataba del “primer gran test político” de que Atenas iba a “romper con las prácticas del pasado de retrasos repetidos”, según explicó un alto funcionario de la UE.

El principal punto de desacuerdo actual entre Grecia y sus acreedores es la ley para proteger a las víctimas de los desahucios. El Eurogrupo exige que esta protección se limite exclusivamente a los hogares más vulnerables con ingresos muy bajos, que son “una minoría”. Pero el Gobierno de Tsipras plantea unos umbrales que para Bruselas son excesivamente altos e impedirían desahuciar incluso a los hogares con ingresos “superiores al salario medio alemán”, según las fuentes consultadas.

Ni siquiera los contactos mantenidos durante el fin de semana por Tsipras con el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, la canciller Angela Merkel y el presidente François Hollande han logrado desbloquear el acuerdo. “La cuestión de los desahucios es el principal tema de fricción”, ha admitido el ministro maltés de Economía, Edward Scicluna. “Es un tema social, pero al mismo tiempo plantea una cuestión de riesgo moral y los bancos necesitan el dinero”, ha agregado.

"La legislación actual da una protección que debe relajarse", ha dicho el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. A su juicio, hay que encontrar el "equilibrio adecuado" para que la norma no ampare a los que suspenden pagos por "razones estratégicas" y se garantice la estabilidad de los bancos.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, ha resaltado que “hay una gran presión en cuanto a plazos”, aunque ha admitido que “ya se ha hecho mucho trabajo”. También Moscovici ha querido poner el énfasis en el lado positivo. “La mayoría de estas medidas se han adoptado, estamos avanzando bien y soy optimista de que podamos lograr un acuerdo que permita este desembolso, si no hoy, en los próximos días”, ha dicho.

Entre los más críticos estaba de nuevo el ministro eslovaco de Finanzas, Peter Kazimir, que se ha quejado en su cuenta de Twitter de que “vamos de nuevo con un poco de retraso”.

Finalmente, el Eurogrupo ha dado de plazo al Gobierno griego esta semana para llegar a un acuerdo con la troika sobre la cuestión de los desahucios. Los países de la eurozona volverán a reunirse como muy tarde el próximo lunes para tomar una decisión.

En riesgo, la recapitalización de la banca

El retraso en el tramo de 2.000 millones de euros amenaza con provocar un efecto dominó negativo en el resto de plazos del tercer rescate. También se aplazará la siguiente ayuda de 1.000 millones de euros que estaba prevista para noviembre y está en riesgo el objetivo de completar la capitalización de la banca griega antes de finales de año.

Los test de estrés llevados a cabo por el Banco Central Europeo han detectado unas necesidades de capital de 14.400 millones de euros para los cuatro principales bancos helenos. Una cantidad inferior a la que esperaban los líderes europeos, que habían previsto en el rescate hasta 25.000 millones para el sistema financiero, y que se cubrirá en parte con capital privado.

Pero para acceder a los 10.000 millones de euros que el fondo de rescate de la UE (MEDE) ya ha reservado para los bancos griegos, Atenas deberá poner en marcha un segundo conjunto de reformas que ni siquiera ha pactado todavía con sus acreedores, entre ellas reglas para mejorar el gobierno corporativo de las entidades. “El tiempo es limitado, tenemos que completar muy rápidamente el primer conjunto de medidas y algunas de las medidas previas sobre la gobernanza de los bancos para no amenazar el proceso de recapitalización, porque esa es nuestra prioridad clave”, ha dicho Dijsselbloem.

Si la recapitalización se deja para 2016, deberán aplicarse las nuevas reglas de la UE que obligan a pagar a todos los bonistas y a los depositantes con más de 100.000 euros, que entran ya en vigor. La lentitud en las reformas está retrasando también la negociación para un alivio de la deuda helena y la posible participación del Fondo Monetario Internacional en el tercer rescate.