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Scotland Yard, tras la pista del envenenador de una tenista en Wimbledon

La Policía de Londres investiga las causas que provocaron la retirada de Gabriella Taylor en cuartos de final. La joven tenista británica estuvo ingresada varios días en cuidados intensivos.

Wimbledon 2016.

Wimbledon 2016. Reuters

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La Policía Metropolitana de Londres investiga un supuesto caso de envenenamiento de una joven tenista británica durante el pasado torneo de Wimbledon, que la obligó a retirarse en cuartos de final y a estar ingresada varios días en cuidados intensivos.

Gabriella Taylor, de 18 años, tuvo que abandonar el torneo, del que se había convertido en última representante nacional en la categoría júnior debido a lo sucedido.

La jugadora estuvo cuatro días ingresada en la unidad de cuidados intensivos en un hospital de Southampton "al borde de la muerte", según su madre, Milena Taylor.

La tenista sufrió síntomas de una enfermedad entonces desconocida que posteriormente fue diagnosticada como leptospirosis, una enfermedad bacteriana que se contagia a través de los animales.

Un portavoz de Scotland Yard confirmó a medios británicos que ese cuerpo lleva a cabo una investigación a fin de esclarecer si la joven tenista fue envenenada deliberadamente "con intención de poner en peligro su vida".

Según esa fuente policial, los agentes recibieron el pasado 5 de agosto la denuncia por posible envenenamiento, que podría haberse producido en un domicilio del barrio londinense de Wimbledon, donde se celebra el torneo, entre el 1 y el 10 de julio.

En un comunicado policial, se señala que "la víctima se puso enferma el 6 de julio. Se desconoce dónde o cuándo ingirió el veneno. La víctima, una mujer de 18 años, recibió tratamiento hospitalario y continúa recuperándose. No hay detenciones y continúa la investigación".

Taylor disputaba un encuentro con su oponente norteamericana Kayla Day en cuartos de final cuando tuvo que sentarse y, tras un breve intercambio verbal con el juez de silla, vio que se sentía incapaz de continuar.

A comienzos de esa semana, la tenista había indicado que creía haber sido víctima de una intoxicación alimentaria, lo que motivó que los gestores del torneo comprobaran si había otros jugadores afectados.

La madre de la jugadora dijo al diario 'Daily Telegraph' que "el equipo de infecciones encontró que es muy raro que esa bacteria se encuentre en el Reino Unido" y que, por ello, sospechaban que el incidente "no puede haber sido un accidente".

"Sus bolsas con sus bebidas se dejan con frecuencia sin supervisión en la sala de los jugadores y alguien podría haber aprovechado la oportunidad para contaminar su bebida", apuntó la madre de Taylor.