Copa Davis

Última parada del viacrucis para España

La selección se asegura una plaza en el playoff de ascenso al Grupo Mundial tras vencer a Rumanía (4-1) y buscará en septiembre recuperar el prestigio perdido durante los dos últimos años.

Los tenistas españoles celebran la victoria ante Rumanía.

Los tenistas españoles celebran la victoria ante Rumanía. EFE

Al fin, la salida del infierno está a la vuelta de la esquina. En la ruidosa pista rápida de Cluj-Napoca, la victoria de Roberto Bautista en el cuarto partido de la eliminatoria ante Rumanía (6-4, 6-3 y 6-2 a Florin Mergea) certificó la victoria de España en la serie (4-1) y dejó a la selección a las puertas del gran objetivo: en septiembre (del 16 al 18), 'La Armada' se jugará regresar al Grupo Mundial de Copa Davis en una eliminatoria a cara de perro que podría cerrar la herida de un equipo lastimado de muerte.

“Es un día especial”, reconoció tras el triunfo Bautista, impecable líder de España al ganar dos de los tres puntos de la serie. “Se nos habían atragantado unas cuantas eliminatorias de Copa Davis porque ganar fuera de casa siempre es complicado”, prosiguió el castellonense, que tiene ahora un balance de cuatro victorias por tres derrotas en la competición. “Creo que tanto yo como el equipo hemos hecho un buen trabajo y hemos sacado la eliminatoria adelante, que es lo que queríamos. Ahora podemos luchar por el ascenso el próximo mes de septiembre”.

El martes, España conocerá rival para buscar plaza en el Grupo Mundial (Australia, Bélgica, Polonia, Kazajistán o Japón entre los posibles contrarios) y sabrá también algo bastante importante: tras jugar cinco eliminatorias consecutivas fuera de casa (desde septiembre de 2013 ante Ucrania), el equipo cruza los dedos para que esta vez la lucha por el ascenso sea en territorio nacional.

No es un detalle menor, porque la serie se juega la semana después del Abierto de los Estados Unidos, último Grand Slam de la temporada y torneo que marca el fin de un verano vertiginoso.

Roberto Bautista en el cuarto partido de la eliminatoria.

Roberto Bautista en el cuarto partido de la eliminatoria. EFE

DEAMBULANDO POR LOS BAJOS FONDOS

España, cinco veces campeona de la Ensaladera (2000, 2004, 2008, 2009, 2011) y una de las potencias mundiales más poderosas (siempre con más de 10 jugadores entre los 100 mejores y con varios de ellos en el top-20), se ha paseado por los bajos fondos de la Davis durante los dos últimos años.

Ha recorrido un calvario impropio para un país con semejante tradición tenística, plagado de campeones en todas las superficies posibles. Un buen ejemplo es que el mismo domingo que España conseguía superar a Rumanía, Albert Ramos le ganaba a Fernando Verdasco la final de Bastad y David Marrero se proclamaba campeón de dobles del mismo torneo junto a Marcel Granollers.

Después de perder la categoría en septiembre de 2014 cayendo en Sao Paulo frente a Brasil, la selección española inició un triste viaje por la Segunda División. Llegó incluso a jugar para evitar otro descenso (a Tercera, lo nunca visto) tras ceder ante Rusia hace un año dejando escapar un 2-0, algo inédito para 'La Armada' en la historia de la competición por países. Así, y con Rafael Nadal y David Ferrer acudiendo al rescate en Dinamarca (eliminatoria ganada por 5-0), el equipo tomó aire y se preparó para afrontar el ascenso en 2016.

La victoria en Rumanía ante un equipo menor (sin ningún jugador entre los 150 primeros y con dos de ellos puramente doblistas) deja a la selección en la posición deseada. Aunque todavía queda por superar una complicada eliminatoria que marcará el futuro del equipo, España tiene otra cara.

El equipo español de Copa Davis.

El equipo español de Copa Davis. EFE

CONCHITA, PIEZA CLAVE

“Ahora estamos donde queríamos estar, un pasito más cerca”, celebró Martínez tras el triunfo en Rumanía. “Nos queda ese empujón para ascender al Grupo Mundial, el lugar en el que España merece estar”, añadió la campeona de Wimbledon en 1994, artífice de la recuperación de 'La Armada'.

La exnúmero dos del mundo se sentó en el banquillo en un momento crítico. Después del caso Gala León, que provocó durante meses un tremendo cisma en el vestuario, Conchita aceptó ser la capitana del equipo y se puso a reconstruir lo que se había roto en un abrir y cerrar de ojos. Poco a poco, usando siempre el diálogo, la seleccionadora ha logrado implicar de nuevo a todos los jugadores (con ella han vuelto Nadal, Ferrer, Feliciano y Verdasco, protagonistas del último título en Sevilla 2011), reconduciendo el rumbo de un equipo a la deriva.

Martínez, que hace unos meses logró el ascenso en Copa Federación (sacando a España de Segunda División), tiene ahora por delante el reto de culminar su trabajo con el grupo masculino. Con los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro como próxima parada (en agosto), cita en la que dirigirá a ambos equipos, Conchita tiene tiempo de preparar un cuarteto de garantías para ir a luchar por el ascenso con garantías de éxito.