Roland Garros

El techo de Ramos

El número 55, que nunca había superado la tercera ronda en un Grand Slam, llega a octavos en Roland Garros y se mide este domingo a Milos Raonic buscando prolongar el sueño.

Ramos celebra su victoria.

Ramos celebra su victoria. EFE

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Esto es romper una barrera y lo demás son tonterías. Albert Ramos aterrizó en Roland Garros tras despedirse en la primera ronda los últimos cuatro años. El español, que jamás había llegado a octavos en un torneo de la máxima categoría, fue subiendo el nivel de exigencia mientras eliminaba rivales (Horacio Zeballos, Marco Trungelliti y Jack Sock) hasta llegar superar su propio techo. Este domingo, Ramos se mide a Milos Raonic buscando una plaza en los cuartos de final del segundo grande de la temporada. Casi nada.

“Roland Garros es el torneo que todos vemos desde pequeños”, confesó el catalán, que para llegar al encuentro ante el canadiense necesitó apurar las cinco mangas ante el Sock en la tercera ronda. “Estar en octavos es un premio a todo el esfuerzo de estos años”, prosiguió. “Estoy muy contento, pero sobre todo por mi equipo, por todo lo que hemos trabajado”, dijo, apuntando hacia José María Díaz y Noe Losmozos, sus dos técnicos. “Mi padre, mi madre, mi novia, mis entrenadores… toda la gente que me ayuda está muy contenta”, prosiguió. “Hay momentos en los que juegas muy bien y los resultados no se dan. Hay otros momentos en los que no juegas tan bien, estás ahí y se te dan las victorias. Muchas veces no se ve reflejado en los resultados, pero lo estoy intentando. Y estoy contento de no bajar la cabeza, de seguir intentándolo. Más que en los resultados, me fijo en cómo lo estoy intentando”.

Ramos, que terminó besando el suelo de la pista, no pudo esconder sus sentimientos, pese a ser bastante hermético. “Me he emocionado, se me han saltado las lágrimas”, reconoció el 55 del mundo. “Ha habido un momento en el que estaba muy cansado, son más de cuatro horas jugando con emociones positivas y otras negativas. Estaba tan nervioso que la emoción ha salido”, insistió. “Nunca he ganado ningún torneo, así que no puedo decir que estoy en el mejor momento de mi carrera. Espero que el mejor momento esté por llegar”.

EL RETO DE RAONIC

Para soñar con los cuartos, sin embargo, Ramos deberá derrotar a Raonic, vencedor del único duelo entre ambos. “Es un gran jugador que siempre está intentando mejorar, añadiendo entrenadores y gente a su equipo”, dijo sobre el canadiense, que hace unos días anunció que contará en su equipo con el legendario John McEnroe para Wimbledon. “Admiro a Raonic. Lo conozco desde hace tiempo, cuando entrenábamos en Barcelona”, recordó. “Tengo que ver un poco cómo juega, porque hace mucho que no practico con él. Quiero ver si está más sólido o juega a más o menos tiros”.

Guiado por Riccardo Piatti y Carlos Moyà, el número nueve mundial ha aprendido a adaptar su juego a la arcilla, convirtiéndose en un peligro bien real. “Y estos partidos son más difíciles a cinco sets”, caviló Ramos sobre el duelo. “Jugué con él en Canadá, durante la eliminatoria de Copa Davis, y tuve la sensación que su saque se acaba imponiendo más en un partido tan largo”, reconoció sobre el saque de Raonic, el golpe más decisivo de su rival. “No ha hecho muy buena gira de tierra batida, pero aquí ha ganado bastante fácil todos los partidos que ha jugado. El favorito es él. Ha jugado muchos más encuentros como el de mañana”.