Roland Garros

Feliciano López: “Los árbitros son muy mayores”

Feliciano López y Roberto Bautista piden que se renueven los jueces de silla actuales, que llevan muchos años realizando un trabajo por el que algunos jóvenes pelean desde ha tiempo sin éxito.

Feliciano López, en Roland Garros

Feliciano López, en Roland Garros EFE

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Nicolás Almagro tendrá que pagar una multa de 2.000 dólares cuando finalice su participación en Roland Garros. El murciano, que llegó a la tercera ronda del torneo después de vencer 6-4, 6-4 y 6-3 al checo Vesely, recibió una sanción (por lenguaje obsceno) en su primer encuentro en el torneo, que disputó contra el alemán Kohlschreiber. El dinero, que le descontarán de los premios totales conseguidos en el segundo Grand Slam del año, es la forma de castigar una conducta inadecuada, según el reglamento. Así ocurrió.

“Llevas seis meses sin hacerme un gesto, no puede ser que en la primera ronda de Roland Garros empieces a hacerme gestos. ¡Háblame porque no me entero de una mierda!”. le gritó el murciano a su entrenador, que desde la grada le dio indicaciones con las manos. La reacción del juez de silla fue fulminante: automáticamente, Carlos Bernardes tomó la decisión de sancionarle por violar el código que prohíbe a los jugadores pronunciar insultos.

-"Carlos, dime qué has entendido, por favor"- le dijo Almagro al árbitro.

-"Mierda"- respondió Bernardes.

-"No, no. No hay mierda que valga"- replicó el español, intentando que entrase en razón.

-"No digas eso, no digas eso"- repitió el juez de silla, moviendo los labios y hablando en voz baja para que los micrófonos de la pista no recogiesen sus palabras.

-"No hay mierda que valga. Hay otros jugadores que se tiran cinco horas diciendo cosas y no pasa nada. Y hay mucha más televisión de la que había aquí"- cargó de nuevo el 49 mundial, que se quedó un rato tras el encuentro hablando con el árbitro.

-"Entendí mierda, no el argot en el que hablabais"- cerró el juez de silla.

“Y la verdad, si están tan rigurosos para unas cosas, que lo estén también para otras”, pidió Almagro tras citarse con David Goffin en la tercera ronda, una exigente prueba que intentará superar el próximo sábado. “Me dijo que no me preocupase, que no había entendido muy bien y tenía que pitarlo”, prosiguió el murciano. “Pero tienen que levantar un poco la mano en ciertas cosas. Yo así no acabaría un partido porque estoy todo el día diciendo mil cosas”, dijo, riendo. “Somos parte del espectáculo, pero ni pinchamos ni cortamos. Al final, Bernardes, Lahyani y compañía se cansarán de vernos la cara a nosotros y se irán a sus casas”.

“SON MUY MAYORES”

Mohamed Lahyani. Pascal Maria. Cedric Mourier. Carlos Ramos. Damián Steiner. El propio Bernardes. Los seis tienen algo en común: son jueces de silla. Los seis, también, comparten una historia juntos: llevan bastante tiempo sentados en la silla, arbitrando partidos en todos los rincones del planeta.

“Son muy mayores los árbitros”, apuntó Feliciano López, que llegó a la tercera ronda tras ganar 6-3, 7-6 y 6-3 a Víctor Estrella Burgos. “Se renueva poco la plantilla. En ITF renuevan un poco más y aún así están los míticos. ¿Cuántos años llevan arbitrando Carlos Bernardes y compañía?”, se preguntó el toledano en voz alta, apuntando al juez de silla brasileño, presente en muchas de las polémicas de los últimos tiempos. “Antes, Bernardes era el mejor o el segundo mejor, pero ha bajado un poco el nivel”, agregó.

“Por eso, los organismos que regulan el tenis tienen que valorar si los árbitros actuales cuentan con el nivel necesario”, dijo el número 23 del mundo. “Cada semana hay un supervisor que está viendo el trabajo de los jueces de silla. Sinceramente, tendría que haber más movimiento. La gente se acomoda y se relaja un poco. Algunos llevan muchos años. Estaría bien que se renovara la plantilla. Hay muy pocos árbitros y están continuamente viajando. Igual sería bueno ampliar el elenco y tener cinco o seis más”, cerró el español.

“Como en todas las cosas de la vida, es necesaria la gente con ilusión, con ganas de hacer las cosas bien”, coincidió Rafael Nadal, uno de los más sancionados por los jueces de silla por sus pérdidas de tiempo. “Obviamente, cuando uno lleva muchos años tiende a acomodarse. No todos, pero el ser humano suele hacerlo”, explicó el campeón de 14 grandes, que precisamente fue castigado en su partido ante el argentino Bagnis por demorarse en sacar. “En este sentido, hay árbitros que llevan muchos años en el circuito y son muy buenos. Hay otros que han mejorado con el paso del tiempo y otros que han empeorado. Cada uno tiene una evolución diferente. Y al fin y al cabo, es mi opinión y eso no quiere decir que yo esté en posesión de la verdad”, zanjó el balear.

“Casi siempre están los mismos, eso es verdad”, coincidió Guillermo García-López, eliminado 5-7, 4-6, y 6-7 por el austríaco Thiem. “Bernardes lleva muchos años y ha bajado el nivel, pero Lahyani lleva los mismos y sigue siendo muy bueno”, apuntó el jugador de La Roda. “Pienso que tiene que haber un equilibrio. Si llevas muchos años y has bajado el nivel, deja que entre otra nueva generación, dale opciones a otros”, declaró García-López.

“Sí, deberían darle la oportunidad a gente más joven”, le siguió Roberto Bautista, que ganó 7-6, 6-4 y 6-1 al francés Mathieu. “En todos los trabajos tiene que haber un poco de rotación porque la gente se acomoda”, añadió. “Ser árbitro es un trabajo y si están en buenas condiciones que sigan”, discrepó David Ferrer, que en un duro duelo venció 6-7, 6-3, 6-4 y 6-2 al argentino Mónaco. “Por esa regla de tres, nos tendríamos que jubilar todos antes de tiempo. No es una cuestión de acomodación, es una cuestión de hacer bien las cosas. Da igual la edad. Tener motivación e ilusión no está relacionado con eso. Hay un buen nivel de jueces de silla, aunque todo el mundo se equivocaba, nosotros los primeros”.