Estoy orgullosa. Lo estoy como capitana de Copa Davis y Copa Federación, como ex jugadora y también como española. El próximo lunes comienza el Abierto de Australia y España puede presumir de contar con 19 tenistas en el torneo, 15 en el cuadro masculino y cuatro en el femenino. Esa cifra es una auténtica pasada. No se me ocurre otra palabra para definirlo. Hemos tenido épocas muy buenas, en las que había muchos jugadores entre los 100 primeros y otras en los que había menos, pero ahora mismo es increíble la cantidad de tenistas que tenemos.

Garbiñe Muruguruza en rueda de prensa

Garbiñe Muruguruza en rueda de prensa FILIP SINGER EFE

Contamos con Rafa Nadal como referente, pero es que Roberto Bautista ganó ayer el título en Auckland y en la semifinal estuvo también Ferrer, dos españoles más. Y tras ellos hay otros que también están capacitados para hacerlo bien. Y en el cuadro femenino están Garbiñe y Carla, que llevan una línea muy buena. Las dos pueden hacer algo grande en un Grand Slam porque están preparadas para ello.


A veces, cada vez con más frecuencia, somos muy exigentes, pero es una consecuencia de estar muy mal acostumbrados, a años y años de éxitos. Aunque tengo claro que España está en condiciones de hacer cosas importantes en ambos cuadros, masculino y femenino. Estamos preparados para hacer cosas grandes.


A Nadal le veo muy bien. Y sobre todo hay algo más importante: todo lo que escucho es positivo por su parte y también por las personas que le acompañan. Está mucho mejor, entrenando a buen nivel y sintiéndose preparado para competir sin aquella ansiedad que no le dejaba hacerlo con normalidad. Está claro que eso ya es una victoria. Leo siempre sus entrevistas y parece evidente que ahora es una cuestión de tiempo, de seguir trabajando. Rafa ha tenido un bajón, pero Djokovic también puede tenerlo, pese a que parece invencible en estos momentos. La carrera tenística es larga y siempre hay opciones para aprovecharlas. Es como una ley no escrita.


Garbiñe puede estar ante un año complicado, pero a la vez ¡qué reto más atractivo! Llegas a los torneos como una de las principales candidatas al triunfo y eso es porque te lo has ganado a pulso. Es verdad que todo el mundo va a estar pendiente de ella, pero en lo único que tiene que pensar es en trabajar bien y en querer seguir mejorando cada día, sin fijarse demasiado en las opiniones para que no le afecte nada externo. 


No sé cómo va a estar en Melbourne tras la referencia de haberse retirado a la primera en Brisbane con esas dolencias en el pie. Además, ha tenido problemas durante la pretemporada y eso quizás le pueda provocar algunas dudas al no tener partidos de preparación antes de jugar el primer grande del año, pero rápidamente se puede poner en forma. Se puede solucionar. Es cuestión de uno o dos partidos, de ir cogiendo ritmo y estar lista para el reto. Debe estar muy concentrada en las primeras rondas, pero por supuesto que puede hacerlo.


El Abierto de Australia también supone un desafío para mí, como capitana de ambos equipos nacionales. Tengo la experiencia del Abierto de los Estados Unidos y sé más o menos a lo que me enfrento. Al haber tantos jugadores, llego al club a primera hora de la mañana y muchas veces me voy de las últimas, lo que me obliga a estar prácticamente todo el día allí y dividirme, mirando prioridades y eligiendo partidos para ver. Bendito problema.