TENIS

Siete razones para creer en Garbiñe Muguruza

Conchita Martínez desarrolla varios argumentos para confiar en la joven, eliminada de la Copa de Maestras por la polaca Radwanska. 

Garbiñe prepara un saque Singapur.

Garbiñe prepara un saque Singapur. Reuters

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Garbiñe Muguruza se quedó a oscuras. Peleando por el pase a la final de la Copa de Maestras de Singapur, la española pagó el esfuerzo de una semana fatigante (jugó todos los días, consecuencia de su clasificación en individuales y dobles) y dijo adiós ante Agnieszka Radwanska (7-6, 3-6 y 5-7 en 2 horas y 38 minutos), que jugará el domingo contra Petra Kvitova (6-3 y 7-6 a la rusa Sharapova) por convertirse en maestra de maestras. Pese al desgaste de Garbiñe (con un día menos de descanso que su contraria), la polaca ofreció una clase de tenis inteligente, regularmente magistral, para frenar a la mejor atacante del circuito ahora mismo. Radwanska, conocida en la caseta como Ninja o La Profesora, tuvo respuesta para todo y se abrió paso protegiéndose con astucia, obligando a Garbiñe a jugar cinco veces cada punto para hacerlo suyo y levantando una muralla impenetrable. Una delicia.

Desde el arranque, la número tres fue siempre a remolque. Remontó un 1-4 en la primera manga, que acabó ganando en el tie-break. Perdió la segunda, enredada por completo en el laberinto que fabricó su rival (un cambio de altura por aquí, una bola cortada por allá). Fue capaz de reaccionar en el parcial decisivo, escalando desde otro 1-4 y empatando el cruce. Para entonces, Radwanska, que acabó vendada como una momia (hombro y muslo), ya se movía con soltura por todos los rincones del cemento, leyendo las jugadas igual que un libro abierto y anticipándose a las embestidas de la española, que perdió cuando soñaba con ponerle el broche a su lección de supervivencia.

“No tenía la chispa de otros días. Estaba cansada, pero quería dar todo lo que tenía: si me moría en la pista, me moría”, se arrancó Garbiñe tras dejar escapar la derrota, el final a su fabulosa temporada que acabará como top-3 del ránking WTA después de la derrota de Sharapova en la otra semifinal. “Me voy orgullosa de cómo he jugado aquí todos los partidos. Éste año ha sido una gran experiencia para mí. Me servirá para 2016”, se despidió la española, que luego volvió a pista junto a Carla Suárez para ganar 7-6 y 6-0 a Hlavackova/Hradecka, sellando su clasificación para la final de dobles (se medirán a Martina Hingis y Sania Mirza, vencedoras por 6-4 y 6-2 de las hermanas Chan), por lo que todavía tiene una oportunidad de llevarse un suculento botín en la maleta.

Tras el encuentro, Conchita Martínez, capitana de los equipos de Copa Davis y Copa Federación, enumeró para EL ESPAÑOL siete razones por las que creer en Muguruza, la jugadora que ha dejado de ser promesa. Hoy, la joven de 22 años es una prometedora realidad.

La confianza

“Tiene más confianza”, subraya la seleccionadora sobre Garbiñe, protagonista de un fantástico final de temporada (subcampeona en Wuhan, título en Pekín y tres victorias en Singapur, donde estaban las ocho mejores del año). “Ha hecho una gira asiática muy buena y tiene ganas de seguir. Ella sabe y cree que ahora mismo puede ganar a cualquiera. Y eso es muy importante, pero es que también es verdad: está preparada para derrotar a la rival que se le ponga por delante. Será importante de cara a la próxima temporada”.

Más calmada

“La parte mental es capital”, asevera Conchita sobre la cabeza, un aspecto que marca las diferencias entre las que son muy buenas y las campeonas. “Ahora mismo está teniendo una época dulce en la que todo le va de cara. Lo que está viviendo es lo más parecido a jugar sin pensar. Son momentos de tu carrera en los que envías la pelota al lugar de la pista que quieres y sabes que no vas a fallar, que es imposible. Es así de contundente. Todo el mundo pasa por momentos similares alguna vez. Tienes el juego automatizado, todo fluye de forma natural y eres prácticamente imparable”, prosigue la campeona de Wimbledon, que como Garbiñe también vivió momentos dulces en sus días como profesional. “También puede pasar todo lo contrario: perder la confianza y pasar meses buscando una respuesta. Lo importante es seguir trabajando de la misma manera, pese a estar sumergida en esta racha. No dejar de hacer nada de lo que te ha llevado ahí”.

Retos grandes

“Le gustan los retos grandes y se crece en escenarios como el estadio de Singapur”, recuerda la capitana de los equipos nacionales, que sabe de primera mano el efecto que tienen los desafíos imposibles en la número tres. “Le encanta jugar en pistas a reventar de público. Garbiñe va a tener muchos seguidores. La planta que tiene en la pista y su forma de ser hacen un cóctel imparable. Todo eso le ha ayudado cuando ha empezado a ganar partidos. Hay veces que esta situación te da un poco de respeto, pero no es el caso de Muguruza. Ella se hace gigante en ese ambiente y hay otras jugadoras a las que se les encoge el brazo”.

Crecimiento en la media pista

“Es algo que lleva trabajando mucho tiempo, casi desde principios de temporada”, revela la capitana acerca de uno de los terrenos en los que más ha mejorado la española, un punto débil en el que todavía tiene margen para evolucionar. “Tiene la convicción y las ganas de hacerlo. Subir a la red le da muchos puntos. Es obvio que posee golpes muy buenos desde el fondo de la pista, que es su hábitat natural, pero a veces acortar los intercambios es lo idóneo. Garbiñe puede llevarlo a cabo y lo ha demostrado en esta Copa de Maestras”, continúa. “El dobles le ha ayudado, está claro. Recuerdo que estaban un poco perdidas cuando Carla y ella empezaron a jugar juntas. Poco a poco, se ha visto la progresión que ha tenido. Y no es un tema de resultados, hablo de aspectos del juego. Una volea que antes no alcanzaba, por ejemplo. El dobles obliga a estar más atenta y también a ser más agresiva. Y le está sirviendo en el individual”.

No le va a pesar el favoritismo

“No sé si lo escucha continuamente o si se fija en todo eso”, dice la ex número dos mundial sobre la polvareda mediática que ha levantado Muguruza desde el primer día en Singapur, con todos los focos apuntando hacia ella pese a ser debutante y tener 22 años, algo que posiblemente será una constante el próximo año. “¿Por qué va a tener presión? Lo tiene todo a favor y todo a ganar. Presión tendría Serena Williams o Maria Sharapova, que prácticamente están siempre obligadas a llevarse el título”, añade Martínez sobre dos de las jugadoras más importantes del circuito, que llevan años repartiéndose los trozos grandes del pastel. “Garbiñe no tiene absolutamente nada que perder”.

Afianzar su plan B

“Lo importante es que Garbiñe sepa que lo está haciendo, que no escuche demasiado que ella es solo una tenista de juego directo”, explica Conchita, consciente del esfuerzo realizado por Muguruza para encontrar alternativas a su esquema de toda la vida, edificado sobre las reglas de la agresividad llevada al límite. “Hay muchas jugadoras que juegan como ella. ¿Dónde está el plan diferente en casos así? Es lo que hablamos muchas veces en el vestuario. Garbiñe puede tener más variedad y lo está haciendo con la derecha. Puede usar los ángulos, no jugársela siempre al todo o nada, entrarle a la pelota por abajo y comenzar el punto de nuevo… También fue una de las cosas que trabajaron a conciencia en pretemporada. Y va saliendo. Me alegra que siga insistiendo en todo lo que le ha dado buenos resultados, porque no es casualidad que los haya conseguido”.

La juventud no es un pecado

“Da igual que sea más joven que las demás”, dice rotundamente la aragonesa. “Lleva unos años jugando. Es la jugadora que más victorias ha tenido esta temporada contra tenistas del top-10. La experiencia que ha acumulado es muy importante. Primero, ganando a jugadoras buenas. El hecho de ganar a Serena en Roland Garros o tener muy cerca la victoria con Sharapova son situaciones clave. También llegar a una final de Grand Slam. Todo va sumando y todo desemboca en algo claro: se lo va a creer de verdad”.