Beitia supera un listón en la calificación de salto de altura.

Beitia supera un listón en la calificación de salto de altura. Reuters

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La sonrisa de Beitia sigue brillando: clasificada para la final del Mundial

Tuvo que esperar hasta su tercera tentantiva para saltar 1.92 metros, pero la campeona olímpica luchará este sábado por su 16ª medalla internacional.

10 agosto, 2017 21:51
Londres (Enviado especial)

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Arrinconada frente a una situación límite, Ruth Beitia demuestra que todavía tiene hambre. Lleva dos nulos en 1.92 metros y si no supera el listón en su tercera tentativa no estará en la final del Mundial de Londres. Gesto serio y actitud rabiosa: corre los nueve apoyos con furia y bate con toda la fuerza que le queda en el depósito. El salto es el mejor del día; limpio y elegante. Se baja de la colchoneta cerrando el puño y respira tranquila, sabiendo que el objetivo de la temporada después de "cuatro meses horrorosos" está cumplido.

Aterriza de un salto en zona mixta con esa sonrisa eterna que todavía no quiere desaparecer de su rostro. Suspira conocedora de que, tirando de experiencia, ha salvado un match ball ante el que otras se derrumban. "¡Uf! Estoy muy contenta, muy feliz, porque no he tirado la toalla", confiesa la 15 veces medallista en una competición internacional. "Hacía mucho tiempo que no tenía nervios. Ha sido una sensación bonita".

Las calificaciones, dice Beitia, son en listón más duro de saltar. La campeona olímpica pisa el tartán del que se marchó en los Juegos de 2012 con una medalla de chocolate confiada, feliz. Va rebasando alturas sin gran dificultad: primero 1.80m, luego 1.85m y después 1.89m. Hasta ahí el concurso va rodado, perfecto. Cuando la barra se eleva hasta 1.92m, la cántabra ejecuta un primer intento "desastroso"; en el segundo se acerca pero también derriba el listón. Y ahí, cuando la presión es un muro gigantesco, aparece la mejor Ruth Beitia.

Beitia grita después de saltar el 1.92m.

Beitia grita después de saltar el 1.92m. Efe

A pesar de las dudas de la previa, de los "cuatro meses horrorosos" y de todas las molestias, la saltadora de 38 años, rodeada de jóvenes promesas, resurge. El sábado a las 20:05 horas espera en blanco una nueva página de su infinito epílogo dorado. Antes se sentará con Ramón Torralbo, su entrenador, para corregir errores, como el de tirarse al listón y no aguantar lo suficiente la posición del hombro derecho. En un concurso donde el oro tiene clara favorita, la rusa compitiendo bajo bandera neutral Maria Lasitskene, Beitia ya estudia la estrategia que le haga soñar con su 16ª medalla.

La triple campeona de Europa, para tratar de minimizar los problemas físicos que le han desgastado durante este aire libre, ha recuperado la carrera de nueve apoyos saliendo de parado. Carente de la confianza del año olímpico e insegura por culpa de los dolores, con el cambio técnico, que es un regreso al pasado, pretende recobrar la estabilidad. La aproximación al listón es así más controlada: las zancadas se encadenan de forma armónica, in crescendo. La santanderina sacrifica la mayor velocidad que alcanzaba con la carrera de diez pasos de lanzado, que tan buen rendimiento le dio en pista cubierta, pero se enfrenta con más seguridad a cada altura.

Mechaal avanza ronda en 1.500

Gestionando la carrera para consumir el menor número de fuerzas posible, Adel Mechaal acaba sexto en su eliminatoria (3:38.99) y avanza a las semifinales de los 1.500. Sabía que de las tres series, la suya, la última, marchaba la más rápida y que sólo un atleta iba a ser eliminado. El fondista de Palamós, haciendo de estratega, se muestra contento por su actuación y avisa de lo difícil que son estas batallas en un Mundial: "Hay atletas que van muy bien en ritmo rápido pero sufren aquí". Por ejemplo, el estadounidense Centrowitz, campeón olímpico en Río, o el polémico Mekhissi, que se ven apeados a las primeras de cambio.

Mechaal quedó 6º en su eliminatoria de 1.500 y se clasificó para semifinales.

Mechaal quedó 6º en su eliminatoria de 1.500 y se clasificó para semifinales. Lavandeira Jr. Efe

David Bustos y Marc Alcalá, los otros dos representantes españoles en 1.500, también dicen adiós, como Ana Lozano en 5.000 y Esther Guerrero en los 800. En el foso de arena, Pablo Torrijos queda décimo en la final de triple salto (16.60m). Las esperanzas nacionales, que aumentan ligeramente con la llegada de los marchadores, quedan depositadas sobre el tartán en la eterna Beitia y en el absuelto Mechaal, que se reivindica sobre la pista y con sus declaraciones: "El Adel de 2017, que ha pasado 28 controles, es mejor que el de 2016 cuando la gente decía que se dopaba..."