Submarinismo

Muere Enzo Maiorca, el primer hombre que se sumergió 100 metros

En los años 50, el apodado como Señor de los abismos logró batir el mejor registro conocido (41 metros), hasta hacer historia en 1988.

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Para alguien a quien le da el miedo el mar, pasar buena parte de su vida debajo del agua resulta paradójico. Inconcebible, incluso. Pero no para Enzo Maiorca, el “señor de los abismos”. El primer hombre en descender, en apnea, hasta los 100 metros de profundidad. El hombre cuya rivalidad con Jacques Mayol dio lugar a la película “El gran azul”. El hombre que murió este domingo en Sicilia a los 85 años de edad, y que pese a que le daba miedo el mar, quiso que sus cenizas descansen para siempre en el fondo del abismo.

Enzo Maiorca aprendió a nadar a los cuatro años de edad, y desde bien pequeño mostró una particular pasión por las actividades acuáticas, pese a que temió el mar desde niño. Quizá por eso, por superar esos miedos, se decantó por la pesca submarina, el deporte que le permitió, por primera vez, bajar de la superficie y adentrarse en las profundidades marinas. Corrían los años 50, y fue esa generación de expertos en pesca submarina, liderada por Ennio Falco y Alberto Novelli, la que batió los primeros récords de apnea, esa modalidad que consiste en aguantar la respiración y descender metro a metro.

Por entonces, el récord estaba en 41 metros, y fue precisamente la lectura de un artículo sobre esta entonces incipiente modalidad deportiva lo que impulsó a Enzo a dejar la pesca –su fuerte mentalidad ecologista ayudó, termino siendo vegano- y pasar a la acción, en una época en la que los científicos aseguraban, con “pruebas”, que el cuerpo humano jamás resistiría bajar por debajo de los 50 metros. “Implotaría”, decían. Y Enzo, como algunos pioneros más, empeñados en que no.

Su primer récord lo batió en 1960, cuando exprimió sus pulmones hasta los 45 metros de profundidad, superando al brasileño Amerigo Santarelli, que unos meses más tarde recuperó el trono bajando un metro más. A los 54 metros llegó en el año 64, y diez años después, hasta los 87.

Durante 16 años, Maiorca destrozó todas las barreras fisiológicas del cuerpo humano hasta que, en 1988, cuando tenía 55 años, se convirtió en el primer ser humano en bajar por debajo de los 100 metros. Hasta 101 metros llegó el bautizado como el “Señor de los abismos”, para verse superado unos años más tarde por Jacques Mayol, que llegó hasta los 105.

Ambos apneístas batieron una y otra vez sus respectivos récords en una batalla por el reino del agua que el cineasta Jean Luc Besson retrató magistralmente en “El gran azul”, aunque lo hizo sin permiso de uno de los dos protagonistas.

La película, en la que Jean Reno daba vida a Maiorca, estuvo prohibida en Italia durante casi diez años, por conflictos con los derechos del film, hasta que finalmente Enzo, ya retirado pero siempre en contacto con el agua, autorizo su emisión.

"Al amanecer de hoy, en uno de esos días de sol en los que el mar del puerto de Siracusa parece inmóvil, nos dejó un nuestro gran ciudadano. Gracias Enzo Maiorca, buen viaje", se despidió de él el alcalde de la ciudad siciliana, Giancarlo Garozzo. Los grandes apneistas de hoy, muchos de los cuales llegaron al deporte de la mano de las hazañas de Mayol y Maiorca, le despiden estos días con tristeza. “Una de las leyendas del buceo libre nada hoy en un océano diferente”, decía William Trubridge, actual récordman del mundo en la modalidad de peso constante. Sabe, como todo el mundo de este deporte, que sus cenizas volverán al mar donde pasó Buena parte de su vida.