Deportes de invierno

Ander Mirambell, el milagro inexplicable del skeleton

Pionero de un deporte con menos de cinco licencias y sin instalaciones en España, quien comenzara como decatleta se ha proclamado campeón de la Copa América en Lake Placid.

Ander Mirambel, el milagro inexplicable

Ander Mirambel, el milagro inexplicable

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Ser pionero en cualquier deporte nunca es fácil. Hacerlo en un lugar con nula tradición en tu especialidad mucho menos. Proclamarte campeón en tierra de los mejores es casi un milagro. El milagro de Ander Mirambell, el primer piloto de skeleton español, que acaba de proclamarse campeón de la Copa de América con cinco victorias en las seis pruebas en las que ha participado.

“Sabía que era mi momento”, reconocía exultante nada más terminar, ganando, en Lake Placid (EEUU), la pasada madrugada. Estaba a su alcance pero no era fácil. Tercero en la general a falta de la última carrera, sabía que le bastaba con superar al estadounidense Alex Ivanov y llegar entre los cinco primeros. Y vaya si lo hizo. Con una salida “de las mejores que he hecho en mi vida”, arriesgando en los reglajes del trineo y dándolo todo en cada curva, en las que superan los 100 km/h, para llegar “completamente roto” a la meta. Pero con 34 centésimas a su favor. Suficientes para subirle a lo más alto de la clasificación de la competición, que reúne a los mejores del Continente y que, tras la Copa del Mundo y la Copa Intercontinental, es la más prestigiosa de la especialidad.

Un lugar en el que es tan raro ver a un español en lo más alto del podio que en una de las cinco ocasiones en las que los organizadores tuvieron que izar la bandera española, la subieron boca abajo. Fue en Park City, y Mirambell se lo tomó con buen humor y filosofía. “El himno sí lo han puesto bien. A ver si gano más carreras y se acostumbran y así no se equivocan más”, decía.

La de Ander es una historia fuera de lo normal. Este barcelonés, perico hasta la médula, era hasta el año 2005 un atleta de decatlón, con destacados resultados, pero que, tras terminar sexto en un Campeonato de España, se dio cuenta de que en esta modalidad era difícil cumplir su sueño de ser olímpico. Buscó entonces otro deporte con el que lograr sus metas y acabó montado sobre un trineo.

No fue un camino fácil. Tras conocer a unos italianos que practicaban bobsleigh, luge y skeleton, y buscar información en Internet, llegó a la conclusión de que, por su menor coste en materiales y su mayor seguridad, su mejor opción era el skeleton, ese deporte casi de locos en el que los pilotos se deslizan boca abajo en un trineo.

Mirambell llegó en 2005 a la escuela de pilotos de Innsbruck con muchas ganas, un casco de moto, un mono de esquí prestado y unas zapatillas de clavos caseras, y su debut no pudo ser mejor. Fue nombrado mejor novato de su promoción y quedó a las puertas de obtener plaza para los Juegos de Turín 2006. Fue entonces cuando decidió dedicarse “todo lo profesionalmente que se puede” al skeleton, disputando pruebas de la Copa del Mundo y consiguiendo plaza para los Juegos de Vancouver 2010 (donde terminó en la 24ª posición) y en Sochi 2014 (26ª).

Su cara es ya una de las habituales en la Copa del Mundo, donde su mejor puesto es un 14º, pese a que este año sólo ha podido terminar el 27 en el Mundial de Igls. Pero lejos de desanimarse, optó por seguir compitiendo y “hacer las Américas”, con excelentes resultados. Dos victorias en Calgary, una en Park City y las dos últimas en Lake Placid, que le han dado la victoria en la general de la temporada 2015-2016.

Mirambell pone así un broche de oro a una temporada “histórica” tanto para él personalmente como para el skeleton español –un deporte que en España cuenta con menos de cinco deportistas y ninguna instalación para entrenar-, y en la que además ha competido con el ligamento cruzado de la rodilla derecha roto. “Este miércoles en cuanto vuelva a España paso por quirófano para empezar cuanto antes a recuperar y estar al 100% la temporada que viene de nuevo”, explica. Su objetivo, el que ya dejó muy claro al terminar los Juegos de Sochi: “Quiero un diploma olímpico en Pyeongchang”. Pocos atletas hay más tercos que él, así que ya está rumbo a ello.