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España, a por su séptimo oro en el Europeo de Serbia

La selección se impone a Kazajistán (5-3) y disputará la final contra Rusia. Bebe, Miguelín, Álex y Raúl Campos (doblete) marcaron los goles de la victoria.

Raúl Campos tras anotar el quinto gol.

Raúl Campos tras anotar el quinto gol. EFE

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España, una vez más, tras su victoria contra Kazajistán (5-3), estará en una final de un Europeo. O lo que es lo mismo, podrá mirar de cerca al que sería su séptimo oro continental. Pero para eso, primero, tendrá que acabar con Rusia, un rival que le trae buenos recuerdos a la selección: ya le ganó en 1996, 2005 y 2012. Y un opositor, también, que no viene de hacer su mejor torneo, pero que poco a poco ha ido creciendo hasta el punto de acabar con la anfitriona Serbia en las semifinales (2-3). Un resultado que permite dar dimensión a la hazaña y calibrar en su justa medida la valía del combinado entrenado por Sergei Skorovich.

Pero hasta la final queda mucho por analizar. Porque lo cierto es que la selección, a pesar de su victoria contra Kazajistán, tiene algunas cosas que aprender de cara a la final. En primera instancia, que no se puede relajar, ni siquiera cuando ha hecho una primera buena mitad –tal como ocurrió– ni cuando va por delante. Y en segunda instancia, que tiene argumentos suficientes como para vencer a cualquier rival. Incluso, a la Rusia de Sergei, muy sólida en defensa y efectiva en ataque.

En las semifinales, además, demostró capacidad de reacción. Lo hizo cuando al poco de empezar el partido, Kazajistán se adelantó con un gol de Dovgan. Desde entonces, no cejó en su empeño. Bebe empató el partido con un buen disparo y España no cedió ni un metro desde ese momento. Tocó, tocó y tocó con paciencia. Sin prisas. Y encontró su premio. A tres minutos del descanso, Miguelín se sacó un latigazo desde la mitad de la pista para hacer el 2-1; y antes de irse a los vestuarios, Raúl Campos cruzó de primeras para Rivillos, que dejó el marcador en 3-1.

Tras el baño de la primera mitad, la selección sentenció gracias a Álex, que la coló desde 15 metros y de paso se postuló como posible Bota de Oro, a tan solo un gol de Ricardinho (seis tantos). Y entonces bajó el ritmo España, hasta el punto de ver peligrar la victoria final. Porque a falta de dos minutos Leo y Zhamankulov pusieron el 4-3, pero Sedano –siempre crucial en los últimos minutos– y Raúl Campos, que hizo el quinto, cerraron el marcador y le dieron la victoria a España.

De esta forma, esta España, seis veces campeona de Europa y dos del Mundo, tiene en su mano la llave para seguir haciendo historia. “O para cambiarla”, como reconocía Miguelín en la previa. Pero para eso quedan 60 minutos, un partido y una vida.