Balonmano

Cinco razones por las que España cayó ante Alemania

La selección, en su cuarta final en un Europeo (1996, 1998 y 2006), tampoco pudo hacerse con el oro. 

Entrerríos y Cadenas se lamentan tras la derrota.

Entrerríos y Cadenas se lamentan tras la derrota. Reuters

España, a priori, lo tenía todo para colgarse el oro: ya le había ganado a Alemania en la primera fase, venía de hacer su mejor partido contra Croacia y contaba con más experiencia que su rival. Sin embargo, a posteriori, el destino se quebró para evitar la ascensión de los 'Hispanos' al firmamento continental. Por cuarta vez, como en 1996, 1998 y 2006, llegó a la final y capituló su historia entre lágrimas de plata. ¿Por qué? Eso es lo que toca analizar de cara al Preolímpico, donde se enfrentará a Irán, Eslovenia y Suecia.

Un nombre propio: Andreas Wolff

Manolo Cadenas avisaba en la previa: si Andreas tiene el día... Y lo tuvo: paró el 48% de los lanzamientos de los 'Hispanos'. El portero germano, de apenas 24 años, se hizo gigante desde el minuto uno y no menguó su figura en todo el encuentro. Ante España, no cesó. Con los pies, las manos o con el culo. Dio igual. Era su día. O, mejor dicho, prolongó su gran torneo. En la totalidad del campeonato, hizo 81 paradas de 224 disparos. Es decir, detuvo el 36% de los balones que le llegaron y se proclamó como el tercer mejor guardameta en el Europeo de Polonia tras Victor Kireev y Gerard Vincent. Su pesadilla fue la de los 'Hispanos', sobre todo la de Cañelllas (1/4).

Falta de acierto de España

La selección no lo hizo mal en defensa. Dejar en 24 a Alemania es un logro, pero no estuvo acertada en ataque. Basta con mirar el marcador para darse cuenta. El equipo de Manolo Cadenas, en 60 minutos, convirtió tan solo el 40% de sus lanzamientos, quedando en 17 escasos goles. O lo que es lo mismo: los 'Hispanos' firmaron su peor anotación en toda la historia del campeonato de Europa y la peor de todos los tiempos en una final continental, Mundial o de Juegos Olímpicos, según datos de @2010MisterChip.

Sin reacción en todo el partido

España volvió a comenzar por debajo en la final, tal como le había ocurrido durante todo el torneo. Pero esta vez no encontró ninguna solución para darle la vuelta al marcador, como sí sucedió otros días. ¿Por qué? En buena medida por algo que no se puede cuantificar: no tuvo su día. Pero puede servir para explicarlo el mal partido de Valero Rivera, máximo anotador del torneo (48 goles y 77% de acierto), que tan solo convirtió uno ante Alemania.

España falló en los momentos decisivos

En la primera mitad, la selección no consiguió aprovechar las tres superioridades que tuvo ni las múltiples expulsiones alemanas (ocho en todo el partido frente a las tres de España). Y se chocó una y otra vez con la defensa germana, que supo leer mejor el partido y no quebró pese a las intentonas 'Hispanas'. De hecho, en los primeros 21 minutos, tan solo consiguió marcar cuatro goles, una cifra que refleja en buena parte el mal partido de los hombres de Manolo Cadenas.

El gafe desde 2013 en los partidos claves

Desde que España se proclamara campeona del mundo en 2013 con Valero Rivera en el banquillo, no ha vuelto a ser capaz de reaccionar en los partidos claves. Ya con Manolo Cadenas, en el Europeo de Dinamarca 2014, cayó en las semifinales ante Francia (30-27); y en el Mundial de Qatar de 2015, más de lo mismo: en las semifinales volvió a pinchar ante el conjunto liderado por Karabatic (26-22) y después no reaccionó ante Polonia en la lucha por el tercer puesto (29-28).