Balonmano

La maldición del oro continental

España cae por cuarta vez en una final de un Europeo. Alemania pasó por encima de los hombres de Manolo Cadenas (24-17).

Sterbik, decepcionado tras la derrota ante Alemania.

Sterbik, decepcionado tras la derrota ante Alemania. Reuters

El oro, material prohibido, seguirá encerrado en la vitrina de lo imposible. España, una vez más, se quedó a las puertas del cielo. Llamó con fuerza durante todo el torneo, pero sucumbió cuando ya veía el metal preciado de cerca. Disputó la cuarta final de su historia (1996, 1998 y 2006) y volvió a caer. Casi sin opciones, arrastrada por el miedo al éxito, por la feroz defensa alemana -muro infranqueable durante todo el encuentro- y el mejor acierto ofensivo de su rival, que no hizo un gran porcentaje (53%), pero esculpió su victoria (24-17) sobre los errores de los 'Hispanos', sin tino ni ideas.

Quiso España cumplir con la rutina y comenzó mal el encuentro, como todo el torneo. Esta vez, arrancó cuatro por debajo (1-5). Eso, que otros días no fue inconveniente para la selección, lo fue esta vez para los hombres de Manolo Cadenas, que quebraron su resistencia yendo a contracorriente durante todo en el partido ante una gran Alemania: intensa en defensa y segura bajo palos, con Andreas Wolff inmenso en la portería. Inconmensurable y sublime. Protegido, a su vez, por un muro de hombres pegados al suelo, inamovibles. Incluso en su mejor día. 

Intentó España resucitar, pero se tuvo que conformar con irse cuatro por debajo al descanso (10-6). Porque ésa fue la mejor noticia de una primera parte para olvidar, con malos porcentajes de lanzamiento (33%) y sólo dos hombres en liza: Álex Dujshebaev (2/3) y Raúl Entrerríos (2/3), maná bendito ante los germanos, perfectos en la ejecución y en las formas, con Häfner (3/5) liderando a un grupo que ha ido de menos a más en el torneo hasta alcanzar la excelencia.

Alemania, que ya se cruzó con los 'Hispanos' en la primera fase, que ya sucumbió ante la fe del equipo de Cadenas, tomó nota de sus errores y no cometió ni uno en esta particular revancha. Se refugió en Wolff, gigante durante todo el encuentro, inconmensurable ante cualquier intentona. Detuvo a Raúl, a Cañellas, a Álex, a todos. Dejó a España seca, atascada y sin ideas, en otro varapalo desde que ganó aquel oro en el Mundial de España, en 2013. España fue bronce en Dinamarca 2014, cuarta en Qatar 2015 y plata en este Europeo. Contra los germanos, acabó con un 40% de acierto. Una minucia para lo que ha hecho y demostrado esta selección, que dio un paso más hacia el cielo, pero quedó a las puertas del oro. Ahora tendrá que disputar el preolímpico contra Eslovenia, Irán y Suecia. Eso sí, con la cabeza alta a pesar de todo.