Márquez durante la rueda de prensa del GP de Las Américas.

Márquez durante la rueda de prensa del GP de Las Américas. MotoGP

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La encrucijada de Marc Márquez en Austin

“Todavía no estamos preparados para arriesgar”, asegura el piloto de Honda, que busca remontar en su circuito fetiche para recortar los 37 puntos que le separan de Maverick.

Elena Isardo

La pasada temporada, por estas mismas fechas, lideraba la general de MotoGP con ocho puntos de ventaja sobre Valentino Rossi tras finalizar tercero en Losail y ganar en Termas de Río Hondo. Una situación bien distinta a la que vive ahora, porque Marc Márquez marcha octavo en la clasificación y le separan 37 puntos del liderato de Maverick Viñales tras ser cuarto en la prueba inaugural del curso y caerse en el GP de Argentina cuando lideraba la carrera. Unos números que marcan su peor arranque de temporada desde que debutó en la clase reina, en 2013, cuando el Campeonato del Mundo aterriza en Austin.

El trazado texano, que se incorporó al calendario mundialista el mismo año que el piloto de Honda se estrenó en MotoGP, no conoce otro ganador que no sea él. Márquez acumula cuatro victorias y cuatro poles consecutivas en el GP de Las Américas, en su pista fetiche y que se adapta a la perfección a su estilo de pilotaje. Un circuito que también le va como anillo al dedo al líder de MotoGP porque su punto fuerte son las frenadas. El piloto de Yamaha, que la pasada temporada finalizó cuarto en Austin con Suzuki, ganó en 2014 en su segunda carrera en Moto2.

“En 2016 todo me venía de cara, tomara el camino que tomara; ahora ocurre lo contrario. Es verdad que no comenzamos el campeonato de la mejor manera, pero lo positivo es que todavía quedan 16 carreras e intentaremos darle la vuelta a la situación a partir de este fin de semana. En Argentina arriesgué porque me sentí fuerte, pero todavía no estamos preparados al 100% para arriesgar. Presión tengo menos, porque ahora sólo puedo recuperar terreno”, asegura Márquez.

Se encuentra en una encrucijada porque debe recortarle terreno a Maverick pero, al mismo tiempo, no se puede arriesgar a otra caída porque ha perdido demasiado pronto su comodín. Las carencias en aceleración de su Honda RC213V le obligan a recuperar terreno en la frenada, donde se corre más riesgos. “Al cambiar tanto la puesta a punto de un circuito a otro, el límite de la frenada también varía”, concede, dispuesto a recuperar la mentalidad de la pasada temporada para no dejarse llevar por sus impulsos.