Mundial de Fórmula 1

Ferrari y Vettel, víctimas de su propia cruzada anti-Verstappen

El piloto holandés causa estragos en la escudería italiana. Red Bull les bloquea y gana de la misma forma que lo hacen sobre las pistas del Mundial.

Los dos monoplazas Red Bull, Ricciardo y Verstappen, junto a Vettel.

Los dos monoplazas Red Bull, Ricciardo y Verstappen, junto a Vettel. Getty Images

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Sebastian Vettel ha sufrido en sus carnes las consecuencias de la fiebre Verstappen, no sólo porque porque éste le robara el título de piloto más joven en ganar un Gran Premio (como a su vez hizo el alemán con Fernando Alonso) en España donde Ferrari debería haber ganado. Desde entonces el ‘virus’ holandés se ha apoderado del equipo italiano, que sufre las consecuencias de una infección que se agrava de Gran Premio en Gran Premio.

Tocarse con Verstappen en la primera curva comienza a ser una tradición, como el propio Nico Rosberg puede atestiguar tras sufrir en sus carnes el impacto del Red Bull número 33 mientras se jugaba el título del mundo con Hamilton en México. Adelantar a Verstappen hoy en día se ha convertido en una tarea difícil de conseguir debido al bloqueo psicológico que sufren los pilotos a la hora de batirse con un rival que saben no les dejará ni un centímetro de pista.

En un intento de ‘combatir’ la ‘fiebre’, el cuatro veces campeón del mundo, junto con otros nombres ilustres de la parrilla, comenzaron una cruzada anti-Verstappen para que FIA domara el carácter del incorregible piloto que representa la llegada de una nueva generación que está pillando a contrapié a toda la Fórmula 1, desde pilotos, pasando por toda su estructura y terminando por el espectáculo que las nuevas generaciones demandan para garantizar las audiencias del mañana.

Verstappen, acusado

El estilo Verstappen parece más el de un zorro viejo resabiado que el de un chico de apenas 18 años. El holandés cierra la trayectoria a sus rivales cuando estos ya están en fase de frenada y no pueden hacer nada para cambiar de trayectoria, con lo que se terminan generando situaciones de alta tensión y en ocasiones de peligro.

Las presiones sobre Charlie Whiting tuvieron éxito y la FIA ‘aclaró’ la interpretación de los artículos 27.5 y 27.8 de Reglamento Deportivo de la F1, cambiando las normas sin cambiar una coma del texto original.

Vettel, condenado

Una vez finalizado el Gran Premio de México, la FIA dictaminó que Sebastian Vettel violó el reglamento que el mismo ayudó a rediseñar para castigar las maniobras de Verstappen cuando el alemán se defendía del ataque de Daniel Ricciardo.

El resultado fue una sanción que cambiaba en los despachos de forma artificial por segunda consecutiva en la misma carrera el resultado del Gran Premio.

Sebastian Vettel sufría las consecuencias de una norma anti-Verstappen que terminó por ayudar al holandés, al situarle en cuarta posición por delante del frustrado piloto alemán.

Red Bull: más listos, más rápidos

Con una Federación que usa más de una vara de medir dependiendo de qué piloto, equipo o circunstancias se trate, la influencia política puede ser decisiva a la hora de un veredicto favorable. Al bajarse la bandera a cuadros en México, la maquinaria de comunicación Red Bull Racing se puso en marcha inundando los medios de comunicación claves con declaraciones que elevaban la polémica hacia las máximas instancias de la FIA.

Mientras, Horner metía el dedo en la llaga destacando los insultos de Vettel contra Charlie Whiting “¿Sabes lo que hay?. Este es el mensaje para Charlie: A tomar por culo, honestamente a tomar por culo” y sus pilotos atacaban a Vettel despiadadamente.

Con todas estas acciones, el equipo de la bebida energética reconquistaba el podio y situaba a sus dos pilotos por delante de Ferrari, asegurando el segundo puesto y una decena de millones extras que la clasificación de constructores proporciona.

Red Bull no sólo le ha pasado esta temporada a Ferrari por encima a nivel técnico con un monoplaza que ha evolucionado más y mejor mientras que los coches italianos perdían ritmo en cada carrera. El adelantamiento más difícil de digerir para Ferrari es el sufrido en un aspecto más importante que el puramente técnico: el político. Desde los últimos tiempos de Montezemolo, Ferrari ha perdido el peso predominante dentro de la FIA y el mundo de la Fórmula 1.

Los de Maranello se están viendo arrastrados por la corriente desde que consintieron la eliminación de los test privados. Ese día firmaron la defunción de su capacidad de progreso deportiva y perdieron el ritmo político para imponer su criterio, mientras que las nuevas fuerzas emergentes como Red Bull y Mercedes ocupaban el espacio cedido por los italianos.

En geopolítica todo espacio que una potencia deja libre es inmediatamente ocupado por una fuerza rival. En el mundo de la Fórmula 1 el peso político cuenta tanto como la carga aerodinámica y los caballos a disposición a la hora de llegar a la cima. Ferrari ha logrado salvar a su piloto de la sanción de un Gran Premio que pendía sobre él con la carta de disculpas del alemán, pero una vez más los sucesos muestran como en Maranello el camino para llegar a la cima tiene aún más recorrido que el puramente técnico si quieren luchar por el Mundial en 2017.