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La DGT marca el camino a la F1

Como si de una operación salida se tratara, la FIA se ha metido de lleno en el papel de agente de movilidad, libreta de multas en mano para coartar aún más la trazada de los pilotos y el uso de la radio.

El Force India de Sergio Pérez en el GP de Hungría.

El Force India de Sergio Pérez en el GP de Hungría. EFE

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Al más puro estilo DGT, que cada día se dota de las últimas tecnologías para cazar cualquier infracción de los conductores en la carretera, la FIA comienza a llenar los circuitos de sensores que penalizarán cualquier "escapada" de los pilotos que no respeten escrupulosamente los límites de la pista y de paso ha dado una vuelta de tuerca más a las restricciones de las comunicaciones de radio entre el muro del equipo y su piloto.

Con el 600 a 90Km/h y ahora a 60

Antiguamente en muchas de las carreteras por las que circulábamos, iguales en muchos casos a las actuales aunque con menos rotondas, los límites de velocidad en muchos tramos eran mayores que los actuales a pesar de que la mayoría de españoles se desplazaran en un 600 que no destacaba precisamente por sus sistemas de seguridad.

En los circuitos, la pista mantenía el límite con la tierra-hierba-puzolana, por una tenue línea blanca o un tímido piano. Los pilotos de cualquier categoría, no sólo de Fórmula 1, sabían que si se salían del asfalto perdían por completo el control de coche penalizando su tiempo y en muchas ocasiones quedando fuera de carrera.

La modernización de nuestra sociedad y el progreso trajeron las rotondas, la rebaja de los límites de velocidad al tiempo que los coches se diseñaban más seguros que nunca, los pasos de cebra elevados por todas partes y en los circuitos las escapatorias asfaltadas que servían de mega-anuncios multicolores a las cámaras aéreas.

Los pilotos rápidamente comenzaron a aprovechar esta prolongación siguiendo una lógica normal para ellos que Sebastian Vettel ilustró de manera brillante: “Un piloto tiende a recorrer la trayectoria más rápida y esta debe ser siempre la pista”.

A medida que los trazados se transformaban castrando aquellas zonas que antes ponían a prueba a los héroes del volante, mientras llegaba el final del milenio e Internet evolucionaba, el mundo se ablandaba en medio de una utopía de la sociedad de alcanzar la seguridad total en cualquier situación.

El resultado de estos cambios ha sido la eliminación de las consecuencias negativas resultantes tras perder el coche en el último metro de frenada, hecho que ya no implica quedarse fuera de la carrera.

Ahora los pilotos pueden fallar todo lo que quieran, ya que tras pasar por un bache de goma como los que vemos todos los días por doquier en las calles, pueden regresar sin apenas perder mucho tiempo a la carrera eliminando ulteriores consecuencias.

A la caza de los pilotos

La FIA ha llevado la tecnología a los circuitos para sancionar a todos aquellos pilotos que se salgan con sus monoplazas en determinadas curvas del circuito implantando sensores en las curvas más importantes a una distancia de 1.6 metros del borde de la pista.

Con esta medida la FIA “estará alertada cuando un monoplaza se salga fuera de la pista con las cuatro ruedas”. De esta forma, con el sistema estrenado en Hungría, cada piloto que se salga de la franja negra de asfalto será sancionado de forma automática con la cancelación de su tiempo o bien con un aviso durante la carrera.

Más penalización a quien use la radio

La fiebre de la prohibición que se ha apoderado de la FIA no termina aquí. Como si de la Inquisición del siglo XXI se tratara, los hombres de Jean Todt han endurecido las hasta el 'absurdo' las normas que regulan el uso de la radio por usar las palabras de quienes trabajan en la Fórmula 1.

La nueva normativa permite dar instrucciones a los pilotos pero con la salvedad de que “todos los mensajes de este tipo deberán incluir una instrucción irreversible, es decir, la de hacer entrar al box al piloto para resolver el problema”.