Mundial de Fórmula 1

La frenada que puede cambiar un Mundial

Hamilton, que acabó abucheado en el podio, logró una victoria épica después de sobrevivir a un polémico toque con Rosberg en la última vuelta. El inglés ya está a solo 11 puntos del liderato.

Momento del toque entre Rosberg y Hamilton.

Momento del toque entre Rosberg y Hamilton. Televisiones

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Como si estuviera todo preparado para acabar con el aburrimiento en el que cada vez se sumerge con más fuerza la Fórmula 1, el Gran Premio de Austria regaló uno de los finales más emocionantes de los últimos años. Fue el mano a mano entre los únicos dos pilotos que pueden ganar este Mundial, que además comparten equipo. Una enésima lucha, con toque de por medio, que iguala el Mundial, dejando en tan solo once puntos la diferencia.

Nico Rosberg y Lewis Hamilton volvieron a chocar pero esta vez con más polémica. El inglés 'cazó' al alemán en la última vuelta, después de una persecución que tuvo su punto álgido en la segunda curva de la vuelta final. Con Rosberg por delante, el actual campeón del mundo espero a la larga recta del circuito Red Bull Ring para dar el acecho. Lo había logrado, poniéndose por delante.

Rosberg, quizá sabedor de que salir perdedor de ese duelo podría suponer más que un simple segundo puesto, cerró la puerta a su compañero de equipo. Tanto la cerró que en vez de hacer la curva se fue recto. Y le salió mal la jugada. Hamilton aguantó y, aunque acabó yéndose por la escapatoria y pisó césped, acabó ganando la carrera, porque Rosberg se quedó sin alerón.

En el momento que se tocaron ya se sabía que iba a traer cola esa acción. Así fue. Niki Lauda, triple campeón del mundo y actual directivo de Mercedes, volvió a criticar la actitud de los dos pilotos: "Tenemos que hablar con ellos. Lewis y Nico no deberían haberse chocado, perdimos una 2ª posición".

Entre abucheos de los austriacos cuando estaba en el podio, seguramente porque le señalaban como el culpable del choque y dudaban de la limpieza de su victoria, Hamilton dejó una frase que, con sutileza, señaló claramente el error de Rosberg: "No sé si es un error o un fallo en sus frenos". 

"Nico cometió un error en la curva 1 y tuve una opción por fuera en la curva 2. Creo que le dejé mucho espacio por el interior, pero bloqueó y chocó contra mí. Estaba yo en el exterior, no soy yo quien ha provocado el choque", siguió relatando Hamilton. Sobre los pitos, situación novedosa para él, se limitó a decir que no sabía el motivo y que ganó "la carrera limpiamente".

Lógicamente Rosberg no pensaba así. Él sí alegaba que le fallaron los frenos: "Estaba luchando un poco con mis frenos porque empezaron a sufrir sobrecalentamiento en la vuelas finales". Y acusó a Hamilton de ser el culpable. "Estaba muy sorprendido de que Lewis continuase girando causando la colisión entre nosotros”, explicó.

La FIA investigó a ambos después de la carrera. Buscaban un culpable a la acción que decidió el Gran Premio. A Rosberg le acusaban de "causar una colisión con el coche número 44 en la segunda curva de la última vuelta". A Hamilton por "causar una colisión con el coche número seis en la segunda curva de la última vuelta". Es decir, lo mismo. 

Finalmente Rosberg fue castigado con diez segundos, una sanción simbólica ya que no afectó a su cuarta posición en carrera. Eso sí, sirve como aviso para futuros piques. Y quizá como punto de inflexión para el futuro del Mundial. Hamilton está más cerca que nunca del liderato y la frenada, en la que él salió victorioso, puede servirle de aliciente. Y Rosberg ya sabe que el inglés es ya un viejo zorro de este deporte. 

No es el primer cara a cara entre los dos Mercedes que acaba en golpe. Ya en Montmeló, en el GP de España, tuvieron un fuerte accidente entre ellos que dinamitó la convivencia en la escudería alemana. Al contrario que en Austria, no fue en la última vuelta, sino en la primera. Desde entonces, Lewis y Nico solo comparten el mismo mono de trabajo. Poco a poco crece otra rivalidad deportiva. En juego, un Mundial de F1.