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¿Debería Fernando Alonso seguir en McLaren?

El español se plantea dejar la Fórmula 1 en 2017, cuando su coche (en teoría) podría estar listo para ganar el Mundial. 

Fernando Alonso rueda con su McLaren.

Fernando Alonso rueda con su McLaren.

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500 Millas de Indianápolis, 24 Horas de Le Mans o proclamarse tricampeón del mundo de F1. Éste es el dilema que pasa por la cabeza de Fernando Alonso, que asiste a la consagración de quienes vinieron tras sus dos Mundiales y hoy en día acumulan mejor palmarés. El incierto mundo del futuro de la Fórmula 1 plantea la difícil elección de cara a hacer realidad un ansiado triplete que tarda demasiado en llegar.

“Este año es el primer paso para ser campeón, nunca nos rendiremos, antes o después alcanzaremos ese objetivo”, afirma Fernando Alonso. El dos veces campeón del mundo tiene una fe ciega a la hora de plasmar sus ambiciones. Su determinación está fuera de toda duda y lo demuestra en cada carrera y en cada deporte que practica.

Cuando se enganchó al golf no paró hasta dominar por completo el juego y su técnica. Siempre que puede se sube a una bicicleta y trata de batirse a sí mismo en cada entrenamiento. Un día, por diversión, en el lejano Japón se divertía en un karting batiendo los récords de la pista mientras los dueños del negocio trataban de saber quién era aquel anónimo individuo que quemaba su pista vuelta a vuelta como nadie antes.

Fernando Alonso, en su McLaren-Honda.

Fernando Alonso, en su McLaren-Honda. Reuters

A la hora de pilotar un Ferrari competitivo era capaz de jugarse el Mundial con los todopoderosos Red Bull y sus escapes soplados; cuando su montura no daba más de sí lograba el imposible en cada circuito llevando a sus coches a puestos que no les correspondían. No hay piloto que ponga más nervioso a nadie sobre la pista que Fernando Alonso, del que notarás siempre su aliento en el cuello hasta la última vuelta. Él nunca deja de apretar, consciente de que todo es posible mientras que la bandera a cuadros no sentencie una carrera.

El valor y el tesón del piloto asturiano han sido probados sobre coches competitivos y con monoplazas de tirar a la chatarra. Nunca desvanece, siempre empuja para dar el máximo en su lucha por coronarse de nuevo campeón.

Esta agónica obsesión por la victoria es la que puede hacerle dejar también la Fórmula 1 para buscar lo más alto del podio en otras categorías. “Me gustaría Le Mans y las 500 Millas de Indianápolis. La Indy 500 es muy difícil, porque no estoy acostumbrado a óvalos. Sin embargo, las 24 Horas de Le Mans es una tentación muy grande, sí”.

La victoria tiene muchas caras y no es exclusiva de la Fórmula 1. Hay categorías con un retorno de imagen y gloria muy elevadas y el piloto asturiano sabe que están al alcance de su mano en un momento de su carrera que se acerca a su inevitable recta final por aquello de la edad.

McLaren quiere renovarle

Recientemente Eric Boullier, director del equipo McLaren, ha querido expresar su opinión lanzando las primeras andanadas al español y tendiendo puentes hacia una renovación del contrato que expira en 2017.

Siguiendo la nueva línea de declaraciones menos fantasiosas respecto al año pasado, cuando parecía que el periodo McLaren-Honda-Senna se haría realidad casi de inmediato, Boullier ha lanzado un mensaje ambicioso, pero realista: “Podemos decir que seremos campeones del mundo dentro de entre tres y cinco años”. Y después, lanzó el anzuelo al piloto español: “Con esto en mente no podemos afirmar que seremos campeones del mundo en 2017”. Es decir, si la victoria se produce en la temporada 2018-19, y Alonso quiere ganar un Mundial, tendría que renovar. 

Abandonar McLaren-Honda el año próximo sería como dejar Ferrari cuando esta comienza a resurgir y encuentra la senda de la victoria tras años de sufrimiento. Este es el mensaje que el dirigente francés de McLaren ha querido dar a su pupilo, al que ha insistido sin tapujos: “Sería absurdo si decidiera parar tras tres años”.

Fernando Alonso, en su McLaren-Honda.

Fernando Alonso, en su McLaren-Honda. Reuters

La realidad es que McLaren-Honda está desperdiciando el talento tanto de Fernando Alonso como de Jenson Button, dos pilotos capaces de sorprender y gestionar las carreras con muy buenos resultados, cada uno a su manera y a su estilo.

La temporada pasada ha sido un auténtico calvario para Alonso, quien vendió una gran aventura en la que finalmente terminó por debajo de las expectativas (e incluso de su compañero). Es decir, su costumbre de humillar a sus compañeros de equipo se fue al traste. 

La edad como factor inexorable

McLaren cuenta con la pareja más madura del Mundial: Alonso tiene 34 años y Button, 36. Una diferencia que contrasta con la edad del dúo de pilotos emergentes del Mundial, dos talentos increíbles juntados por Toro Rosso: Carlos Sainz, con 21, y Max Verstappen, de 18 años (ambos cumplieron años el pasado mes de septiembre). 

La edad no es un problema para el piloto asturiano. Su hambre de victoria se incrementa exponencialmente en función de la carencia de resultados y el avance inexorable de la edad, consciente de que el anonimato resultante de los malos resultados juega en su contra (especialmente cuando la nueva sangre que llega a la categoría capta el interés de los grandes equipos, que planifican con inhumana frialdad la renovación de sus pilotos para asegurarse aquellos más competitivos en cada momento).

Fernando Alonso se echa una foto con un aficionado.

Fernando Alonso se echa una foto con un aficionado. Reuters

El piloto español se ha asegurado con sus contratos millonarios una jubilación de oro, pero para Alonso ese aspecto no es el más importante de todos; es consciente de que con los 35 millones que cobra anualmente de McLaren-Honda su equipo podría pagar un Verstappen o Sainz maduros y listos para luchar por el Mundial. Es decir, podría robarle a cualquier equipo dichos pilotos a partir de 2017. 

Pilotos y equipos juegan a largo plazo la partida por la victoria, cada uno desde su propia perspectiva, y a pesar de las promesas de Boullier hacia Fernando Alonso estaría por ver si una McLaren capaz de luchar por la victoria apostaría por Alonso ante el reto de coronarse como potencia vencedora o ficharía al piloto de moda en el punto álgido de su carrera.

El escenario es incierto y complicado. No hay bola de cristal que pueda predecir quién será el dominador en el futuro: sólo la certeza de los pasos y avances que se dan día a día sobre las pistas del Mundial. La única verdad es la voluntad y la creencia de poder ganar y ser el dominador del Mundial que posee Fernando Alonso independientemente de la edad. 

McLaren ahora le tiende la mano tratando de conservar un piloto que suple siempre el potencial del material a disposición. Cuando el monoplaza esté en grado de vencer, quizás Alonso no sea imprescindible y el piloto asturiano ya conozca cómo se las gastan en Woking a la hora de elegir compañeros de equipo jóvenes y competitivos.

Puertas cerradas, puertas abiertas

La única certeza a día de hoy es que en 2017 expira el contrato multimillonario de Fernando Alonso con McLaren-Honda. El camino hacia la victoria pasa por batir al gigante Mercedes, equipo lejano por poderío mecánico y aerodinámico ahora mismo, y a Ferrari, primeros en la lista por hacerse con la corona de campeones del mundo.

De momento, los británicos han recibido su primera ayuda por parte de una Federación que impondrá cambios en los coches que veremos en 2017, aceptando la propuesta McLaren en lugar de la más agresiva proveniente de Red Bull. En un intento de remezclar las cartas y los equilibrios de un poder que tratan de perpetuar tanto Mercedes como Ferrari, quienes luchan por mantener las diferencias que tienen con el resto y jugarse entre los dos un Mundial que no quieren repartir entre tres o cuatro candidatos.

En 2017 Alonso tiene que apostar por seguir dentro de un proyecto que debería estar en fase ascendente o ‘saltar’ a un nuevo equipo consciente que las puertas de Ferrari están cerradas y aseguradas para Sebastian Vettel, que ha creado un ambiente a su alrededor totalmente diverso al pasado con el nuevo equipo montado por Arrivabene.

Mercedes, en palabras del propio Alonso, pudo contar con él, pero por algún motivo la operación nunca se llevó a cabo y puede que la oportunidad no se vuelva a repetir. Red Bull posee la mejor cantera de talento de la categoría en la actualidad. Renault es hoy una incógnita, pero de aquí a varios años debería ser una realidad; quién sabe si el futuro no unirá su nombre al piloto que mejores resultados les ha reportado.

Fernando Alonso no ceja, de momento, en conseguir cumplir su sueño de volver a ser campeón. Es un creyente que no acepta la derrota. El tiempo nos dirá si sus elecciones son las acertadas o terminan por llevarle a luchar y conseguir algún día otros campeonatos y categorías donde perpetuar su nombre.