Juegos Olímpicos 2016

Machismo, homofobia y racismo: el legado de los Juegos en las redes sociales de Brasil

El Rio Media Center presenta un informe que revela los numerosos comentarios ofensivos de los internautas brasileños durante los Juegos Olímpicos.

Aficionados en la playa de Copacabana durante los Juegos.

Aficionados en la playa de Copacabana durante los Juegos.

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Nada de medallas de oro en la modalidad de tolerancia, desgraciadamente. Ni siquiera alcanzaron el pódium los internautas brasileños. No son las noticias que se esperaban tras las críticas ya recibidas por la actitud del público en algunas instalaciones olímpicas.

Un estudio presentado en rueda de prensa esta tarde en el Rio Media Center ha lanzado a la luz el comportamiento en las redes sociales de la población brasileña durante los Juegos Olímpicos. Y el resultado no es nada halagüeño, algo muy preocupante ahora que arrancan los Juegos Paralímpicos, necesitados de más respeto si cabe.

Los resultados del estudio preparado por la agencia Nova/Sb, el proyecto Comunica que Muda y la plataforma ToraBit, tras analizar casi cinco millones de mensajes en las redes, de 1.374.000 usuarios únicos brasileños, desbordan machismo, homofobia y racismo. “Los Juegos Olímpicos más conectados de la historia”, decía una de las publicidades más escuchadas durante la competición. La conexión, visto lo visto, la carga el diablo.

Sérgio Silva, director de Nova/Sb y Caio Túlio Costa, director de ToraBit, fueron los analistas encargados de presentar el informe ante los medios de comunicación. Los comentarios machistas de los internautas brasileños sobresalieron en deportes como el voleibol y vóley-playa, sobre todo para exaltar los atributos de algunas jugadoras, o para insultar a otras utilizando su aspecto físico. Los insultos homofóbicos tuvieron su auge en deportes como gimnasia artística, saltos ornamentales y voleibol –para hombres– y rugby en el caso de las mujeres. El racismo, en cambio, afectaba a todos los deportes, sin distinción.

Caio Túlio Costa analizaba la problemática con precisión: “Los estados brasileños más intolerantes han sido Río de Janeiro y Brasilia, en términos absolutos y relativos. Dentro de los cinco millones de mensajes revisados, nos sorprendimos ante el machismo, la homofobia y el racismo. Una de las menciones más utilizadas fue culo, negro, amarillo, gay o maricón.”

No es nada esperanzador que entre las menciones a los deportistas que encabezaron el ranking de popularidad: Bolt, Neymar, Phelps, Ryan Lochte –que con su farsa se aupó a la posición 17º de los más mencionados–, se sigan colando comentarios al respecto de que una atleta “está muy buena”, como aseguró Sérgio Silva que ha sido otro de los comentarios más habituales que han plasmado los brasileños en sus perfiles.

Si en la grada de cualquier estadio ya se desata descontroladamente la pasión, las redes sociales son una vía libre para el insulto y las faltas de respeto. “Afortunadamente, el porcentaje de menciones positivas al respecto de estos aspectos durante los Juegos, también aumentó. Nosotros llevábamos meses analizando precisamente estas intolerancias, dando valor también a los comentarios positivos”.

Los analistas también informaron a los presentes que “se realizará el mismo estudio durante los Juegos Paralímpicos, y se presentarán los resultados algunos días después de la finalización de la competición”.

Cuatro años de ciclo olímpico son pocos para trabajar la tolerancia y el respeto. Eso es algo que hay que mamar desde el ambiente doméstico y desde la escuela. Las redes sociales, en el día a día en general, y en el deporte en particular, continúan siendo pasto de los peores cultivos. Los Juegos Olímpicos de Río nos han recordado esta realidad, a la cara.