Juegos Olímpicos 2016

Las 725 medallas que hasta Michael Phelps respeta

Thiago Pereira, Mr. Pan, el rey de los Juegos Panamericanos y plata en 400 estilos en Londres, es una de las grandes esperanzas brasileñas.

Thiago Pereira muerde sus medallas.

Thiago Pereira muerde sus medallas.

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La noche londinense en la que Michael Phelps se quedó sin medalla olímpica en los 400m estilos, Thiago Pereira (Volta Redonda, Río de Janeiro, 1986) sumaba un recuerdo más, de plata esta vez, a su museo particular.

Meses después de aquella derrota, Phelps, la gran estrella mundial de la natación, seguía teniéndole muy presente: “Nado con Thiago desde hace muchos años, sigo muy de cerca su carrera. En estos Juegos Olímpicos [2012] he visto detalles en él que nunca había visto. Estaba mucho más concentrado. Ha mejorado mucho la estrategia y la forma de nadar en cada competición”.

Thiago Pereira es el máximo medallista en la historia de los Juegos Panamericanos, con 23 preseas. La medalla 24 se la arrebató una dudosa descalificación en los 400m estilos, por virar supuestamente en los 300 con una sola mano. De lo que no hay duda es de su dominio absoluto cuando se encienden los focos de la piscina. Mr. Pan, le llaman. Ha nadado en Santo Domingo en 2003, Río de Janeiro en 2007, Guadalajara en 2011 y Toronto en 2015. Allí batió el récord de medallas que hasta entonces estaba en manos del gimnasta cubano Erick López, con 22.

La casa de su madre en Volta Redonda está absolutamente tomada por los trofeos y las medallas. Duermen en una auténtica sala de exposiciones. Las guarda todas, desde que empezó su carrera. En el último recuento, semanas antes de embarcarse en este nuevo sueño olímpico, el número ascendía a 724. Para ser exactos, guarda casi todas. La que sería la número 725, la de plata de Londres, está con su hijo.

Thiago dejó Volta Redonda, localidad de 260.000 habitantes a 132 kms de la ciudad de Río de Janeiro, cuando era adolescente. Los ténicos del Minas Tênis Clube, en Belo Horizonte, llevaban tiempo siguiéndole la pista en los campeonatos locales y estatales. Su vida comenzó a dar tantas vueltas como el río Paraíba do Sul en su localidad natal (de ahí la de la “vuelta redonda”). Su hambre de triunfos le llevó a las mejores competiciones del planeta, a fichar por el Corinthians, y después a vivir y entrenar en Estados Unidos. Nadie hubiera apostado un real por un niño que de pequeño casi muere ahogado en la piscina de su tío.

Thiago Pereira en una carrera de braza.

Thiago Pereira en una carrera de braza.

Ahora sueña con desarrollar un proyecto que ayude a reducir las muertes por ahogamiento, pero antes, tras todas sus vueltas por el mundo, quiere rematar la jugada en casa. Sabe que es una de las grandes esperanzas de su delegación, y la gran referencia de la natación masculina (César Cielo, el otro gran campeón y recordman mundial, se quedó fuera en las eliminatorias preolímpicas, dejando al Comité Brasileño en estado de shock). En sus cuartos Juegos Olímpicos, ha dejado aparcados para siempre los 400m estilos y se centra en los 200, donde volverá a vérselas con Phelps y también con Ryan Lochte. El Centro Acuático de Barra da Tijuca le espera con ansia.

En Londres, cuando dejó sin medalla a Phelps y llegó justo detrás de Lochte, reconocía que solo lo vio cerca “en los últimos cinco metros”, por todas las malas experiencias previas que le habían dejado a las puertas de la gloria. Thiago representa la lucha hasta el final, hasta la última milésima. Y la pasión brasileña. Lo representó también cuando portó la antorcha olímpica en Brasilia, y habló en nombre de todos los atletas brasileños: “Me gustaría transmitir un mensaje a todos. Nos hemos preparado en estos últimos cuatro años como nunca. Puede estar todo el mundo seguro de que vamos a luchar cada gota de sudor para alcanzar el mejor resultado posible para nuestro Brasil. Creo que la gente debe volver a sentir orgullo de nuestra bandera. Precisamente esta semana me ha conmovido un nuevo aniversario de la muerte de Ayrton Senna, y aprovechando el momento, y recordando todo lo que él hizo, deberíamos sentir orgullo de nuestro uniforme verde y amarillo.”

Palabra de Mr. Pan, el rey de los Juegos Panamericanos. 725 medallas peleadas todas metro a metro.