Juegos Olímpicos 2016

Alejandro Blanco: “España es el milagro del deporte en el mundo”

“En Río hay inquietud con el Zika, la seguridad y los deportes de agua”. / “Ya nadie puede dar un paso atrás ni al lado. Si hay un agujero, se cubrirá”. // “España, definitivamente, tiene que optar a otros Juegos”.

Alejandro Blanco, presidente del COI.

Alejandro Blanco, presidente del COI. EFE

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Alejandro Blanco (Orense, 1950) preside el Comité Olímpico Español desde 2005 y abanderó el tercer y por ahora último intento de Madrid por organizar unos Juegos en el siglo XXI. España lleva 306 atletas a Río de Janeiro, una cifra que para Blanco encarna por sí sola (más allá del número de medallas) el éxito deportivo de un país que en el último cuatrienio ha sufrido recortes presupuestarios en todos sus ámbitos. “España es el milagro del deporte en el mundo”, afirma el dirigente olímpico en una entrevista con EL ESPAÑOL previa al inicio de los primeros (y polémicos) Juegos a celebrar en Sudamérica.

Días antes de la ceremonia inaugural, ¿qué perspectivas deportivas pueden tener los aficionados españoles para los Juegos de Río?

Yo creo que debe predominar el optimismo… La expedición es muy grande, más de 300 deportistas, y los resultados en este ciclo han sido extraordinarios. Creo que podemos estar tranquilos y contentos.

¿Incluso con el número de medallas?

Nunca he valorado los Juegos por las medallas, aunque suene raro. Lo primero para medir el éxito es el número de participantes, y ahí estamos sin duda entre los primeros puestos. Llevamos nueve equipos, lo que nos coloca en segundo lugar en ese capítulo. Y los resultados de 2014 y 2015, comparados con los años previos a Pekín y Londres, nos permiten ser optimistas: el nivel se mantiene e incluso mejora.

¿Cuáles son las mayores preocupaciones del movimiento olímpico antes del evento?

Hay una situación de inquietud… La Villa Olímpica es extraordinaria, al igual que el anillo, pero hay inquietud con el Zika, la seguridad y los deportes de agua. Estoy convencido, no obstante, de que a partir del día cinco estará todo controlado.

¿Se le ha acercado algún miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) en estos últimos dos años y le ha dicho: “Nos hemos equivocado, debimos haber votado a Madrid 2016”?

No, pero sí le digo que en Mónaco, cuando se aprobó la Agenda 2020, el comentario de todos fue: “Esto es lo que defendía Madrid”. Ahora bien, las votaciones son como son y hay que aceptar la derrota igual que la victoria. El COI hace las cosas con la mayor seriedad, pero como los Juegos se aprueban siete años antes de celebrarse, la situación de todos los países puede haber variado mucho, a mejor o a peor. Nosotros, definitivamente, tenemos que optar a otros Juegos.

Dada la crisis financiera que sufre el Estado de Río y la confusión política que sacude Brasil, ¿ve riesgos de que se produzca algún desastre durante el evento? ¿El estado de alerta es superior a otras ediciones?

No, ya nadie puede dar un paso atrás ni al lado. Si hay un agujero, se cubrirá. No se pueden permitir fallos de ese tipo… Es el evento más importante que puede celebrar un país. Lo que haya que hacer, se hará.

Si no llega Brasil a cubrir sus responsabilidades, ¿el escudo protector es el COI?

Sin ninguna duda. El COI siempre es el eje, pero esta vez va a ser el eje-eje de los Juegos… Se está volcando con Río. Si hay alguna deficiencia, se subsanará. Todo estará en su sitio.

El dopaje entre la élite deportiva, lamentablemente, vuelve a estar de moda. ¿En qué medida daña la credibilidad de los Juegos?

El dopaje va a estar más controlado que nunca, la vigilancia es exhaustiva. La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y el COI están haciendo una campaña muy fuerte a favor del deporte limpio, para que a los tramposos no les salga gratis. Es un mensaje clarísimo de Tomas Bach [presidente del COI]. Creo que van a ser unos Juegos decisivos en ese sentido.

¿Le preocupa que las bolsas de la Operación Puerto vuelvan a poner el foco sobre el dopaje en el deporte español?

La Operación Puerto fue un horror. Tras una década de críticas y reproches, tenemos las bolsas: un gran éxito. Eso nos da mucha tranquilidad, porque aquí no se tapa a nadie; la cuestión es que la vía judicial llevó mucho tiempo. Que se sepa de quién son las bolsas: eso es lo que quiere todo el mundo, empezando por mí.

La AMA nos ha tenido en la mirilla por la falta de homologación a su nueva normativa, con suspensión de la acreditación de laboratorios incluida.

Ha habido dos países cuestionados: España y México. Pero por la ley, no por el deporte. Legislar le corresponde al Gobierno. El deporte español está limpio, los controles ya no se organizan en los países o las federaciones nacionales, sino en las internacionales. Y con ese control permanente los éxitos son continuos. No podemos presumir de deporte limpio y ser cuestionados por no adaptar una ley. Hay que arreglarlo, pero creo que en cuanto haya Gobierno se resolverá rápidamente. No somos diferentes al resto.

Alejandro Blanco, presidente del COE (Comité Olímpico Español)

Alejandro Blanco, presidente del COE (Comité Olímpico Español) EFE

Volvamos a Río. Interpreto que no quiere medir el éxito de los Juegos exclusivamente en el número de medallas, ¿pero cuáles cree que serán nuestras grandes alegrías?

Tenemos posibilidades de medallas en muchos deportes diferentes. Hay países que tienen más medallas que España en sólo dos especialidades (pienso en Jamaica, la velocidad, o algunos africanos con el mediofondo y el fondo). Es difícil encontrar un país que te puede sacar medalla en varios deportes de equipo, en el agua, en los deportes de combate, en gimnasia, con raqueta, en la marcha… Esa es la auténtica fuerza de España.

Y algo muy importante: cuando terminen los Juegos y veamos el medallero (medallas y finalistas, que es muy importante: nadie habla de quedar entre los 8 primeros), lo que hay que estudiar es la relación entre medallas e inversión. Cuando hagamos ese análisis y veamos que hay países cercanos que nos ganan en medallas, pero veamos después lo que ellos invierten en deporte, en esa proporción España es el primer país del mundo sin duda.

Está estudiado, entiendo…

Sin duda. Es indiscutible. Hay gente que prefiere que no se diga, pero es así. Si se considera la inversión en deporte y se saca ese cociente, España es el milagro del deporte en el mundo. Somos lo que somos y tenemos lo que tenemos, y sin embargo en materia deportiva somos figuras.

¿De qué sobrevivimos, según su visión? ¿Del talento?

Del talento de los deportistas, de los entrenadores… Tenemos la mejor estructura de clubes del mundo y, pese a las críticas, la mejor estructura federativa. La planificación a corto, medio y largo plazo es la clave de los éxitos españoles.

La inversión, comprensiblemente, descendió en el último cuatrienio, aunque muchas subvenciones públicas han alcanzado ya este año el nivel de 2011-2012.

En el deporte se redujeron significativamente, pero el deporte se ha mantenido en cuanto a resultados. Ante la ausencia de dinero público y privado, ha salido el dinero de los propios deportistas y de gente que ha ayudado a través de iniciativas privadas donde no llegaba el dinero público. Esta unión de intereses positivos, este desprendimiento para que deportistas lleguen a competiciones, es otra clave del éxito.

¿Cuál es el origen de la aparente dificultad para armonizar las cabezas que dirigen el deporte español?

El deporte es importante, pero no es lo más importante. De hecho, en los debates electorales ni es mencionado por los partidos políticos. Sin embargo, el deporte, y lo veremos en los Juegos, reunirá a 3 ó 4 millones frente al televisor. Y si hay una final, ni le cuento. Recuerde el Mundial 2010: 14 millones de españoles en la calle. Pero no sólo con el fútbol: también el baloncesto o el balonmano… Nosotros pensamos y vivimos una euforia colectiva a través del deporte y no le concedemos la importancia que tiene a la hora de sentarnos a hablar… No es un tema de dinero. Lo que planteo no es aumentar las subvenciones estatales, sino colocar el deporte en el sitio que tiene que estar. Habría que analizar dónde estamos y dónde queremos ir. Y si es mantener el modelo, se explica. Sin embargo, creo que se le puede dar una vuelta muy grande.

¿En qué sentido?

Depende de cómo vea el deporte el nuevo Gobierno. Si queremos mantener el modelo actual, es fácil: continuar el camino. Aunque yo creo que el recorrido de ese camino es más corto que largo. Hoy el deporte (de base, el escolar, la gestión del talento) está transferido, tenemos un modelo de la época de Franco. El modelo de los países más desarrollados es: el Gobierno legisla y da un dinero (con control económico), la política deportiva le lleva el comité olímpico del país. Ese es el futuro, pero no sé cuánto tiempo tardará en llegar a España. Italia lo tiene, Alemania lo tiene, Bélgica y Holanda lo tienen, la mayor parte de los países que dan auténtica importancia al deporte lo tienen.

En 2012 fuimos considerados el primer país del mundo en cuanto a deportes mediáticos. En los últimos años hemos vivido momentos complicados en los que se ha cuestionado casi todo… Casi todo menos el deporte. El mayor factor de integración, lo que más une, lo que incita a sacar el sentimiento de españolidad, es el deporte. Si valoramos el deporte solo por los resultados, vale todo. Si le damos al deporte la importancia que tiene en nuestro país, hay que sentarse en una mesa y pensar un modelo de futuro.

Después de tres golpes consecutivos, y dado que anuncia nuevos intentos, ¿cómo hará la candidatura olímpica de Madrid para sobreponerse a tantas decepciones?

Creo que hemos hecho tres candidaturas seguidas muy, muy buenas. Puedo hablar sobre todo de la de 2020, la que presidí, y que perdimos en primera ronda. Teníamos una visión adaptada a la realidad socioeconómica del mundo. El COI, tras la derrota, adoptó inmediatamente nuestra concepción al aprobar la Agenda 2020. Es una victoria moral, reflejo de que nuestro planteamiento tenía visión de futuro… España tiene que optar a unos Juegos, por nivel deportivo y organizativo, somos un modelo en este área. Pero hay que esperar a que la situación económica y política se estabilice, que volvamos a tener los mismos objetivos.