Premios Princesa de Asturias

Javier Gómez Noya, premio Princesa de Asturias del Deporte

El triatleta español, cinco veces campeón del Mundo, se impuso a la esquiadora estadounidense Lindsay Vonn, al equipo neozelandés de rugby, y al piloto de rallies Sebastian Loeb. 

Javier Gómez Noya, tras ganar su quinto título Mundial.

Javier Gómez Noya, tras ganar su quinto título Mundial. International Triathlon Union

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El triatleta español Javier Gómez Noya ha sido elegido Premio Princesa de Asturias del Deporte, no sólo por su excelencia deportiva, sino también por los valores que transmite dentro y fuera de la competición. Con 33 años, Noya es cinco veces campeón del mundo de triatlón, medalla de plata en los Juegos de Londres y cuatro veces campeón de Europa -la última, hace dos semanas en Lisboa-, y tiene otra cita con la historia en los Juegos de Río este verano, donde buscará la medalla de oro. Y, precisamente, antes de la cita olímpica estuvo hablando con EL ESPAÑOL: "Posiblemente, viviría 10 años menos por ganar un oro en los Juegos", reconoció.  

Noya se impuso en la última votación a la esquiadora estadounidense Lindsay Vonn, al equipo neozelandés de rugby, los All Blacks, y el piloto de rallies Sebastian Loeb. En la anterior votación se quedaron fuera tres de los grandes favoritos en esta ocasión, como la nadadora paralímpica Teresa Perales, el patinador Javier Fernández o la jugadora de Bádminton Carolina Marín.

En los 30 años de andadura de los Premios de los Premios Príncipe de Asturias del Deporte, desde hace dos Princesa de Asturias, el atletismo es el deporte más laureado, con diez distinciones. Sebastian Coe (1987), Sergei Bubka (1991), Javier Sotomayor (1993), Hassiba Boulmerka (1995), Carl Lewis (1996), equipo español de maratón (1997), Hicham El Gerrouj (2004), Yelena Isinbayeva (2009), Haile Gebrselassie (2011) y el Maratón de Nueva York (2014) son los atletas lo han obtenido.

Le sigue el tenis con cuatro ganadores: Martina Navratilova (1994), Arantxa Sánchez Vicario (1998), Steffi Graf (1999) y Rafael Nadal (2008).

Con tres figuran el ciclismo: Miguel Indurain (1992), Lance Armstrong (2000) y el Tour de Francia (2003) y el fútbol: la selección brasileña en 2002, la española en 2010 y la conjunta el año pasado a Iker Casillas y Xavi Hernández.

Asimismo, en tres ocasiones se ha concedido a un deporte de motor: el motociclista Alfonso 'Sito' Pons en 1990, el del doble campeón del mundo de Fórmula Uno Fernando Alonso, en 2005, y el del siete veces campeón del mundo de esta competición, el alemán Michael Schumacher (2007).

En el cómputo total el premio se ha concedido en 15 ediciones a deportistas españoles y otras tantas a extranjeros.

UNA CARRERA COMPLICADA

Gómez Noya nacó en la ciudad suiza de Basilea, en la que sus padres Manuela y Javier residían por motivos laborales, Gómez Noya creció en Ferrol, donde descubrió su afición por el triatlón, entonces un deporte que apenas tenía repercusión en España.

Se estrenó en esta modalidad deportiva con apenas 15 años en la localidad asturiana de Castropol, y allí mostró sus enormes cualidades al quedar segundo en categoría juvenil por detrás de Iván Raña, al que considera su ídolo deportivo, y con quien años después compartiría diploma olímpico en Pekín.

En el año 2003, tras lograr la medalla de bronce en el campeonato de España de triatlón, empezó su carrera más difícil, después de que el Consejo Superior de Deportes (CSD) le retirase la licencia internacional por una anomalía cardíaca.

Gómez Noya se defendió con un informe médico firmado por William McKenna, para quien su enfermedad no impedía la práctica del deporte de alta competición, en contra de las tesis sostenidas por Araceli Boraíta, responsable de cardiología del CSD).

Recuperada la licencia, y tras proclamarse campeón mundial sub-23, soñó con disputar sus primeros Juegos Olímpicos en Atenas, pero sufrió un nuevo revés cuando la Federación Española (RFETRI) no le incluyó en la convocatoria, decepción que aún fue mayor tras perder de nuevo la licencia internacional en 2005.

Una licencia que recuperaría un año después, apoyado por los informes de prestigiosos especialistas y una Federación Gallega de la que se distanció este año, con el enfrentamiento con su anterior entrenador, Omar González, como causa principal.

Su empeño en convertirse en el mejor triatleta de la historia lo llevó a dejar atrás todos esos obstáculos. Empezó a coleccionar trofeos, primero con José Rioseco como entrenador, después con Omar y ahora con Carlos David Prieto, con el que terminó de pulir sus enormes virtudes.

Cinco títulos mundiales, una plata olímpica en Londres y cuatro campeonatos de Europa avalan a un deportista que el año pasado superó al británico Simon Lessing como el triatleta con más títulos mundiales de la historia.

Su reto ahora es el oro olímpico, la única medalla que le falta en su extenso e inigualable palmarés, y para la que lleva entrenando todo el año, aunque ello supusiera renunciar a luchar por su sexto título mundial.