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Nuria Fernández: “Estoy todo el día escuchando al cuerpo”

La atleta española aspira a ser la primera atleta con 40 años y tres hijos que participa en unos Juegos. 

Nuria Fernández, en el Centro de Alto Rendimiento (Madrid).

Nuria Fernández, en el Centro de Alto Rendimiento (Madrid).

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Todo el mundo conoce a Nuria Fernández en su vecindario: el milagro de conciliar atletismo de élite con familia numerosa, a sus 39 años, le ha deparado ‘babysitters’ voluntarias por toda la urbanización. Nuria está convencida de que va a competir en Río 2016, que serían sus cuartos Juegos Olímpicos, y batir un récord mundial con su mera presencia: ser la primera mediofondista de la historia que compite en unos Juegos con 40 años y tres hijos. Para ello tiene que bajar de 4,07 minutos en 1.500 metros (o de 15,24 en 5.000) antes del próximo mes de julio.

Campeona de Europa en 2010, Atleta Española del Año esa misma temporada, Fernández ha sido campeona de España absoluta en doce ocasiones; la última, hace unas semanas (3.000 metros, pista cubierta). “Y lo gracioso es que había una chica de 18 años, quedó segunda”, bromea sin perder de vista a su prole: niñas de 1, 5 y 9 años. “Era la primera prueba después de dos años, con el último embarazo. Me dio un subidón que no veas”.

Hace unas semanas, la medalla de bronce de Fernández en los Europeos de Helsinki 2012 se convirtió en plata (tras la sanción por dopaje a la la ucraniana Anna Mishchenko). Apenas le alteró el ánimo: “Es muy descafeinado, tanto tiempo después”. Su ilusión absoluta es estar en Río de Janeiro. Y lo explica con un optimismo contagioso: “Estoy buscando la excelencia de los 40”.

Visto lo visto, ¿es una pena que los 3.000 metros no sean prueba olímpica?

Pues sí... Ésa sería mi prueba, la distancia idónea. No tengo tanta rapidez como antes en los 1.500, aunque sí resistencia. Pero quizá no tanta como para los 5.000.

¿En qué nota más el paso del tiempo?

La edad se nota en la fuerza, en el sprint final; no tienes ese trallazo, esa frescura, esa chispa. No es igual con 20 que con 40, evidentemente. Las mujeres perdemos mucha testosterona, más que el hombre: no tienes más que ir a la playa y ver los colgajos en los brazos… Se va perdiendo masa muscular, incluso aunque entrenes.

¿Cuántos días entrena a la semana?

Todos... A lo mejor descanso un domingo si me encuentro mal o esa noche no he dormido. El descanso es según yo me encuentre. Estoy todo el día escuchando al cuerpo, a veces descanso un martes si es necesario. Lo que tengo que intentar es no dar puntada sin hilo, es decir: escucharme mucho, intentar no lesionarme, cuando sienta un dolor intentar frenar... Muchas veces no entrenar te suma más que entrenar.

Tengo entendido que forzó después de su primer embarazo y sufrió una lesión larga.

Sí, en la cadera... Porque cundo das a luz se abre la cadera, la pelvis, y tardas tus cuatro meses en que eso se cierre. Puede tardar menos si eres deportista, pero está muy débil.. Y yo aceleré, me creí ‘superwoman’.

Nuria Fernández, con sus tres hijas.

Nuria Fernández, con sus tres hijas.

La clasificación a los Juegos es por marca, con un límite máximo de tres atletas españolas. ¿Hay tres más que puedan bajar de 4:07 en 1.500?

Lo veo complicado...

O sea, corre contra el tiempo.

Siempre he hecho menos de 4:07, pero nunca he tenido [casi] 40 años y tres hijas.

Cumplirá la cuarentena justo en medio de los Juegos: ¿es cierto que sería la primera mediofondista con esa biografía en la historia del olimpismo?

No sé si habrá algún caso más en algún país remoto... ¡En España desde luego que no! [Este periódico ha consultado con varios especialistas olímpicos y no ha encontrado otro caso].

¿Batir ese récord es su motivación? ¿O es sencillamente que no puede desengancharse del deporte?

Quiero saber hasta dónde puedo llegar... Es que me veo bien. Si hubiese tenido a la niña y hubiese visto que no, hubiese parado... Las mujeres somos muy prácticas. He empezado a entrenar y me veo bien, hago buenos entrenamientos... Hombre, quizá no como cuando tenía 20 años, pero buenos... Estoy buscando la excelencia de los 40. Pero no por intentar ser la primera mujer. Aunque sea una historia emotiva, porque es mi historia. Quiero demostrar que perdemos testosterona y tono muscular, pero que se pueden hacer cosas desde la resistencia. También estoy experimentando.

¿Hay maneras de recuperar parte de esa testosterona o de compensar su pérdida?

Entrenando... [Tomarla está totalmente prohibido]. Tienes que alimentarte bien, descansar bien y cuidarte. El descanso es el entrenamiento no visible. Hay mucha gente que dice: “Entreno muy bien, pero luego en la competición me quedo un poco atrás, no doy el máximo”. Ése es el entrenamiento invisible… La alimentación y el descanso, pero también estar emocionalmente bien con tu pareja, tus amigos... Como en cualquier trabajo. Es un triángulo equilátero, las tres cosas equilibradas. Si tu cabeza te responde, si estás contenta, feliz, tienes ese objetivo, el cuerpo te sigue. Todo está en la cabeza. Ya sé que con 50 años no voy a ser olímpica, pero ahora mi cabeza mantiene esa ilusión.

El descanso es el entrenamiento no visible.

¿Se permite un gin-tonic en Nochevieja?

Sí, claro... Me los tomo. No soy tan radical (antes sí). Si me apetece, me lo tomo. Yo estoy haciendo otro atletismo ahora, que Dios me ha regalado... No es que sea religiosa, pero esto es un premio después de tantos años de sufrimiento. Los deportes individuales son muy duros, estás todo el día dándole a la cabeza; por eso quizá estamos un poco chalados o hay muchas personas raras, especiales… Porque pasas mucho tiempo contigo mismo.

¿Suele haber buen rollo entre las compañeras?

Sí... No hay mal rollo. Ahora no hay mucho. Pero en general cuando hay rivalidad los hombres sois más nobles. Las mujeres somos más competitivas, en general. No separamos la competición de cuando estamos de colegueo. Luego hay compañeros con la que no me llevo bien porque se portaron mal en momentos difíciles de mi vida.

Nuria Fernández, en el Centro de Alto Rendimiento (Madrid).

Nuria Fernández, en el Centro de Alto Rendimiento (Madrid).

Sus entrenadores han sido siempre hombres.

Sí... Yo en mi grupo de entrenamiento prefiero que no haya mujeres (risas).

¿Cómo se concilia todo esta aventura con una familia numerosa? ¿Cómo es el día a día?

Te voy a decir una cosa: el deporte es también gracias a la familia. Ayuda mucho: mi madre, mi marido, mi hermana, mi suegra... Están todo el día preguntando si necesito algo. Ése es el secreto, tener a la familia cerca. Y luego, como es un reto, la gente se vuelca más. Hasta las vecinas están siempre pendientes. El apoyo y la energía del entorno te ayudan mucho. Porque claro que es difícil: son tres y cuando no es una es otra, está mala una y se te pone luego la otra, los deberes de la mayor, etc.Y sin embargo las niñas me han sumado más que me ha restado. Yo antes de tener familia me comía mucho la cabeza. Iba a la carrera y la había corrido ya 20 veces antes de llegar al estadio.

¿Se echa una siestecita normalmente como parte de ese “entrenamiento invisible”?

No la echo, pero la necesitaría. Lo que sí hago es irme prontito a la cama: cuando ellas, a las 21.30.

¿Los atletas son como los futbolistas, salen de copas?

Cuando tienes 25 años recuperas rápido. Lo que pasa es que en el fútbol, si uno está un poco decaído, le salva el compañero; pero en nuestro deporte eres tú, luego tú y después tú. Si has salido la noche anterior, se te ve el plumero rápido.

¿Cómo es recibir una medalla tres o cuatro años después de la carrera?

Raro... No tiene esa magia, aunque sea una recompensa al esfuerzo tan grande que hice en 2012 para correr en Helsinki.

¿Sabía, o notaba, que alguna de esas atletas estaban dopadas?

Eso ni se nota ni se sabe. Quien diga que sí se equivoca. Puedes decir "cómo corre esta al final", pero tampoco, igual han entrenado muy bien. No se suele notar...

Cuando se entera de algo así, que le afecta directamente, ¿le dan pena sus compañeras? ¿Las odia? ¿Ninguno de los dos sentimientos?

Me da mucha pena que pasen estas cosas. Aunque demuestra que la Agencia Mundial Antidopaje está funcionando bien. La última que ha caído, por ejemplo, Mischenko, era amiga mía. No sé mucho inglés, pero estaba siempre sonriendo, bromeando.. Son tantos años en el deporte de élite que de verlas en competiciones, mítines, campeonatos, etc., les coges cariño, aunque sea con la mirada. Y luego, como en esos momentos hay tantos nervios, hay que dominar ese estrés, ver que sufren lo mismo que tú te acerca a ellas.

Defina ese estrés.

Es antes de la salida, en la cámara de salidas. ¿Sabes lo que se huele ahí? El miedo. El sudor huele diferente. Hay estrés, miedo a que una preparación de 2 ó 4 años salga bien y que puedas conseguir becas, spónsor... Jugarte todo eso en cuatro minutos: ¿tú sabes lo que es eso? Es un estrés brutal. Y tienes empatía con las que están ahí. Nos estamos jugando todas poder vivir al año siguiente haciendo lo que te gusta. Y eso no lo suele ver la gente, y si te sale mal además te critican. Cuando quizá el problema es que nos has podido saber gestionar tus nervios o tus esfuerzos. Y viene el periodista de turno y te destroza en dos párrafos... ¿Sabes lo que es eso para la cabeza? Tremendo.

Nuria Fernández, en el Centro de Alto Rendimiento (Madrid).

Nuria Fernández, en el Centro de Alto Rendimiento (Madrid).

¿Cómo le afectó estar vinculada inicialmente con la Operación Galgo?

Las cosas se sacan tanto de contexto... Dijeron que fuimos a un médico que nos habló de un tratamiento de ampollas que costaba 500 euros. ¡No es verdad! En la competición no puedes depender de la Seguridad Social, por temas de tiempo. Y los médicos privados te cobran. ¡Simplemente pagábamos la consulta!

Había un estado de alarma por otros casos conocidos.

Sí... Pero yo no sé qué hace la gente en su casa cuando cierra la puerta. El atletismo es individual. Intentas cuidarte al máximo, dormir bien... Lo haces tú sola. Y luego resulta que le caes mal a un periodista y te cruje. ¡Pero si soy atleta, no delincuente! No es nada agradable ver tu nombre en los papeles. Los periodistas ven su realidad, o ponen su opinión. La verdad es que desde aquello he dejado de comprar periódicos... Dejé de fiarme. Sufrí mucho, mucho... Un sufrimiento inmerecido. Y ver encima a compañeros, atletas españoles de mi entorno, echándome a los leones. ¿Pero cómo que "se veía venir"? ¿Y por qué no dijiste nunca nada? Si tu sospechas de un atleta tu obligación es denunciar. Luego no vengas, después, a hacerte tu titular. No fueron compañeros, no esperaron...

¿Y a Marta Domínguez?

Una cosa que me da mucha rabia en la vida es ver a una persona hundida y seguir dándole patadas. No lo soporto... Eso de hacer leña del árbol caído me parece pecado mortal. Más allá de que haya sido justamente condenada o no. Me parece muy fuerte cómo se han portado con ella.

Me parece muy fuerte cómo se han portado con Marta Domínguez.

¿No es justo que una persona con aprecio popular por sus triunfos deportivos, si se comprueba que hizo trampas, sea castigada por la opinión pública?

Sí... Se le castiga, pero no se la revienta. En la prensa y por los mismos compañeros. Es como un delincuente: cumple su pena y ¿qué pasa después? ¿Se la sigue reventando? Me da mucha pena, Marta es amiga mía y la quiero un montón. Veo cosas que me parecen mal. Ha pasado lo que ha pasado y ya está. ¿Por qué seguir? Te puedes equivocar, ¿pero vas a estar el resto del tiempo muerta en vida? Ni que hubiese matado a alguien... Y aún quieren más.

¿Cuál ha sido el peor momento de su carrera?

La Operación Galgo. Sentí una impotencia... Es imposible ir contra las grandes editoriales. Mucha impotencia, veía sufrir a mi familia, que es peor aún que sufrir tú. Muy duro.

¿Y el mejor?

Cuando quedé campeona de Europa en Barcelona [2010]. El subidón me duró cuatro meses, hasta lo que te he contado antes. Bajé inmediatamente... ¡No me dejaron disfrutar!

¿Influyó ese éxito europeo en los problemas posteriores, a su juicio?

Si no fuera por ese oro, creo que ni me hubiesen nombrado... Pero como era campeona de Europa, cualquier cosa que hacía (como darle a alguien un ibuprofeno esta tarde) ya era pasto de sospechas. Te buscaban las cosquillas por todos lados. ¿Y la gente con qué se queda?

No parece que haya afectado mucho a su imagen pública.

Yo tampoco... Pero no lo oculto, es parte de mi vida y aprendí mucho.

Con el corazón: ¿qué probabilidades cree tener para clasificarse a los Juegos?

Si no me lesiono, me doy un 90%. Tengo que estar en Río.

¿Y después?

Lo que me diga el cuerpo.

Nuria Fernández, con su hija pequeña.

Nuria Fernández, con su hija pequeña.