Los jugadores del Tenerife celebran el gol ante el Cádiz.

Los jugadores del Tenerife celebran el gol ante el Cádiz. EFE

Santa Cruz de Tenerife (Provincia)

El Tenerife, en la final de la lucha por el ascenso a Primera gracias a su clasificación en la Liga regular

Un gol del japonés Gaku Shibasaki (1-0) igualó la eliminatoria ante el Cádiz (1-1 global), pero la mejor posición de los canarios en la liga les mete en el último paso para ascender. Su rival, el Getafe.

Daniel Calle

El Tenerife jugará la final por el ascenso a Primera División. Lo consiguió tras una eliminatoria agónica ante el Cádiz que se decidió no por el presente sino por el pasado. El conjunto canario sigue en la lucha porque quedó por delante del conjunto gaditano en la Liga regular.

¿Y cómo es esto posible? Muy sencillo. En caso de empate en una eliminatoria, en estos playoffs de ascenso no hay penaltis. Y así fue. El Tenerife ganó 1-0 en el partido de vuelta de este domingo en el Heliodoro Rodríguez López. El Cádiz, en la ida, venció en el Carranza por idéntico resultado. Con todo empatado, el partido se fue a la prórroga, porque tiempo extra si que había. Con este panorama, sabía el Cádiz que tenía que marcar un gol. Pero ese tanto nunca llegó.

La agonía en el Heliodoro recordó a la de antaño, ya fuera para bien o para mal, aquellos años de protagonismo en el fútbol español e incluso coqueteo con el europeo. A los chicharreros les valió con un gol en el primer tiempo de Gaku Shibasaki, el japonés que hace justo seis meses ponía contra las cuerdas al Real Madrid en la final del Mundial de Clubes. Sí, es aquel jugador que marcó dos goles a los de Zidane y obligó a que los blancos tuvieran que ganar el torneo en la prórroga. 

Con ese 1-0 sobrevivió el Tenerife todo el partido, un encuentro que tuvo más emoción por lo abierto que estaba que por lo que se veía en el campo. Pocas ocasiones y mucho miedo. Ambos firmaron la prórroga y ahí era el Cádiz el que tenía que ofrecer algo. A los locales les valía tal y como estaban las cosas. Los andaluces lo intentaron, incluso crearon pánico en el Heliodoro con dos acercamientos al final, pero se quedaron en el casi. 

Sin penaltis y con 1-1 global y sin goles con valor doble por marcarlos fuera de casa, pasó el equipo que hizo mejor las cosas durante toda la temporada. O, mejor dicho, en la última jornada, porque ahí el Cádiz perdió la cuarta plaza, a la postre decisiva, al caer en Valladolid y que el Tenerife ganara en Zaragoza. Al final, esos últimos 90 minutos de un torneo larguísimo con 42 jornadas fueron claves.

La magia de los playoffs, que han mejorado considerablemente a la Segunda, dotándola de una emoción que hace una década no tenía, contrastan con su pésima organización. En un torneo que durante la Liga regular se juega siempre en fin de semana, estos partidos por el ascenso los ponen entre semana. No tiene sentido que a estas alturas de temporada, con equipos cargadísimos de encuentros y un cansancio notable, les hagan jugar cada tres días.

El Tenerife, que acabó su partido de semifinales ante el Cádiz sobre las 23:30 horas peninsular, tendrá que jugar el encuentro de ida de la final por el ascenso a las 21:00 del próximo miércoles 21. Su rival, el Getafe, jugó el sábado, con un día más de descanso. La vuelta será en el Coliseum Alfonso Pérez de la localidad madrileña el sábado, tres días después de la ida. Una locura.

Las cosas del fútbol hacen que los azulones, que bajaron el año pasado a Segunda, busquen su segundo ascenso a Primera en el mismo lugar en el que consiguieron el primero. Cuando el Getafe subió a la máxima categoría en 2004, lo hizo en el Heliodoro Rodríguez López, lugar donde este miércoles buscaran llevarse la ventaja al sur de Madrid, donde el sábado se conocerá al nuevo equipo de Primera.

En el horizonte de la Liga Santander, dos derbis de máxima rivalidad: o bien un Leganés - Getafe (que jamás se jugó en Primera) o un Las Palmas - Tenerife.