LIGA SANTANDER

El Alavés destiñe al Barça y destapa las dudas en el Camp Nou

Los vascos conquistan Barcelona (1-2) de forma casi heroica. Messi, Suárez e Iniesta salieron en la segunda parte y ninguno fue capaz de evitar la sorpresa. Neymar, de rubio platino, no aportó nada.

Los jugadores del Alavés celebran un gol en el Camp Nou.

Los jugadores del Alavés celebran un gol en el Camp Nou. EFE

  1. FC Barcelona
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  3. Deportivo Alavés

Ni sin Messi ni con Messi. Ni sin Suárez ni con Suárez.. Ni sin Iniesta ni con Iniesta. Ni con Neymar. El Barça no pudo con el Deportivo Alavés, recién ascendido y que protagonizó en el Camp Nou la gran sorpresa de lo que va de Liga. Ya empataron los vascos en el Calderón y en Barcelona subieron su apuesta con una victoria que deja al Madrid como líder en solitario. Bombazo mayúsculo en el Camp Nou. [Narración y estadísticas: Barcelona 1-2 Deportivo Alavés

Los vascos aguantaron de forma heroica en Barcelona y destaparon de golpe los problemas azulgranas. El Barça fichó este verano a teóricos suplentes, a jugadores para estos partidos, que son a priori fáciles, de trámite y una buena oportunidad para probar jugadores. Es lo que hizo Luis Enrique. Sacó a Cillessen (por la lesión de Ter Stegen), a Digne, a Alcácer y a Denis Suárez. 60 millones de euros que poco aportaron. También pincharon Neymar, que será recordado más por su peinado, rubio platino a lo Messi (y Ramos) que por lo aportado en el campo, Turan, Aleix Vidal, Mascherano... no se salva nadie de uno de los peores partidos en años del Barcelona.

Porque el mérito del Deportivo Alavés es que se sobrepuso a todo. Se adelantó con un gol de Deyverson pero siguió asombrando. Entonces no estaban ni Messi ni Suárez ni Iniesta en el campo, a los que Luis Enrique había dejado en el banquillo. Pero ni con ellos después en el campo el Barça remontó. He ahí el milagro de los vascos. Cuando les empató el Barça, en el primer minuto de la segunda parte con un cabezazo de Mathieu, aguantaron. Lo que se preveía una goleada ya clara culé, como tantas veces se ha visto en esta Liga, acabó en un 1-2 blanquiazul. Y pudo ser más, porque con empate, el colegiado Melero López anuló un gol a Edgar. El jugador del Alavés estaba prácticamente en línea, adelantado por uno o dos centímetros.

La cosa no pintaba bien para el Barcelona y había que sacar el plan B. Messi e Iniesta al campo. Y lo primero que vieron fue el tanto que ponía patas arriba al Camp Nou y a la Liga. El Barça estaba fallando más en la circulación del balón en tres cuartos de campo que en defensa. Perdían muchos balones cerca de la portería contraria y desde ahí el Alavés salió numerosas veces a la contra. El equipo de Pellegrino, ayudado por un desconcierto en la defensa culé, se aprovechó de ello. Nadie paró a Ibai Gómez y nadie fue capaz de quitarle el balón. Y el vasco hizo lo que quiso y anotó a placer ante un Cillessen que no pudo debutar peor. Para que un equipo tan humilde gane en el Camp Nou se tiene que dar multitud de razones. Esta vez se juntaron todas.

A partir del 1-2, nada. El Barça fue impotente. Solo se vieron jugadas individuales de Neymar y alguna que otra ocasión de Messi, más peligroso por lo que conlleva cuando coge el balón que por lo que de verdad hizo. El tropiezo es mayúsculo porque es un recien ascendido, que además marca dos goles en el Camp Nou, que se sobrepone a un empate y a un gol anulado. La derrota de los culés deja abierta una importante duda. ¿Es un accidente o ahí más? ¿Cuándo no están los Messi, Suárez o Iniesta al 100% este Barça es incapaz de ganar?

La respuesta se irá viendo, pero ante el Alavés se vio a un equipo inoperante al que los jugadores de segunda fila, fichados precisamente para encuentros como este, no mejoran en nada y menos solucionan problemas. Tiene trabajo por delante Luis Enrique, que perdió su primer partido de la temporada en el día en el que Neymar se presentó de rubio platino, imitando a Messi. A los dos, unos jóvenes vestidos de rosa les acabaron destiñando el partido. El Alavés puso el fútbol y lanzó un mensaje. Dedíquense a jugar y a nada más.