Eurocopa de Fútbol 2016

Dos finalistas a base de ensayo y error

Francia y Portugal son dos combinados que han cambiado muchas de las premisas con las que llegaron a la Eurocopa. Los anfitriones son los favoritos, pero los lusos tienen un plan para desafiar a la historia.

Pepe durante el entrenamiento previo a la final.

Pepe durante el entrenamiento previo a la final. Reuters

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A una final de Eurocopa no se llega por suerte, ni siquiera por un camino 'fácil', se juega por méritos propios. La Francia de Deschamps y la Portugal de Fernando Santos tienen poco en común sobre el campo pero ambas han corregido, reculado e interpretado las necesidades de su equipos y sus rivales. Pruebas y errores que dieron resultados. Del Griezmann suplente de la segunda jornada al líder de esta selección, de la Portugal que disparaba 23 veces por partido a un equipo de repliegue y trabajo. Modificaciones que en Francia han sido más comedidas (Umtiti, Sissoko, ajustes sin balón) y en Portugal más revolucionarias cambiando el estilo por completo. Cada una con argumentos y resultados para soñar.

Antoine, de príncipe a rey

La presencia de Griezmann es el mayor activo para el ataque francés. Él es el mismo que hace un mes, pero su entrenador no lo había visto así desde el primer día. Los años del Griezmann extremo eléctrico, mágico pero de pocos registros, se han quedado atrás. Su hábitat ahora es por dentro y, como Deschamps no supo crearle ese espacio, se lo fabricó él mismo a base de heroicidades en los momentos de apuro. El primero llegó en la fase de grupos contra Albania cuando salió desde el banquillo y ganó el partido; y el segundo, el más trascendente para el cambio de papeles, contra Irlanda en octavos con Francia perdiendo. Algo que corroboró en cuartos y semifinales, de hecho ya es el jugador que más goles ha marcado (5) en las eliminatorias de una misma Eurocopa. En ambos contextos, una Francia pasional pero desquiciada que sólo encontró el acierto cuando el príncipe Antoine se ganó la corona por dentro. Apoyos, movilidad, sentido y, sobre todo, fiabilidad.

Un movimiento que también beneficia a Giroud dándole un compañero más cercano y con el que aprovechar su juego aéreo y de espaldas. De hecho contra Portugal ese aspecto será clave: Giroud gana 5,5 duelos aéreos por partido (acierto del 68%). En la defensa lusa el único fiable ahí es Pepe; pese a la altura de Fonte, Willian Carvalho y Danilo, ninguno supera los 2 duelos aéreos ganados por partido. El problema para Fernando Santos será diseñar una estrategia para frenar esos balones franceses a Giroud (1,92 de altura), Pogba (1,91) o Sissoko (1,87), entre otros, más aún si caen a los laterales donde Portugal utiliza a Cedric Soares (1,72) que tiene un 19% de acierto en juego aéreo y Raphael Guerreiro (1,70) con un 42% de acierto.

Pepe como respuesta al pánico

La Eurocopa estaba dejando pocas actuaciones de nivel por parte de defensores, hasta que llegaron las eliminatorias. Portugal cambió el plan y Pepe se negó a hacer las maletas. ¿El rendimiento de Pepe aceleró el cambio de estilo o esa variación le ayudó? Sin saber si el huevo va antes que la gallina o no, está claro que Portugal ha dado un vuelco a su idea inicial y que Pepe es su líder en ese aspecto. El cero en la portería propia vale más que el gol en la ajena.

Croacia lo intentó y falló ante Pepe; y Polonia directamente ni pudo probarse ante él. Para Portugal el central es el hombre que más debe aparecer, lo que hagan sin balón dictará el destino de la Eurocopa. Como ya hemos comentado, el juego aéreo es uno de los puntos débiles en Portugal, pero Pepe también tendrá otros frentes abiertos, el más importante serán las ayudas al lateral diestro. El madridista deberá seguir tan correcto como hasta ahora en las coberturas a banda para evitar que Payet reciba y desangre a Portugal. De hecho, ese buen papel recuperando el balón se nota en las estadísticas, es el jugador que más veces ha robado la posesión en el tercio del terreno cerca de su meta.

Los deberes pendientes de Francia

Desde el primer día, Francia ha tenido problemas sin balón. Pogba y Matuidi necesitaban tener influencia por dentro en el ataque, Griezmann estaba muy pegado a banda y N’Golo Kanté no sabía colocarse si el rival recuperaba, regalando muchos metros a su espalda. Un problema ya que el titular era Rami, central lento que no salía bien a tapar la frontal. Aspectos que sin ser decisivos en una fase de grupos sí preocupaban de cara a enfrentamientos mayores ya que daba igual que fuera contra Rumanía o Albania, el rival tenía facilidades para correr y disparar desde cerca.

Algo que Deschamps ha corregido en parte. La presencia del ya culé Umtiti da más capacidad para defender la frontal ya que es más atlético y puede posicionarse más arriba. Además de la perfecta integración de Moussa Sissoko en el esquema, dejando fuera a un N’Golo Kanté, que no está acostumbrado a esa posición. Deschamps ha ido retocando y encontrando piezas nuevas pero Francia sigue facilitando los remates desde cerca. El seleccionador francés reconocía que no tienen un plan anti Cristiano “porque no se ha inventado aún” y está en lo cierto, nadie tiene una fórmula para frenar a un rematador infatigable como él. Aún así, cada una de las piezas que han entrado, han mejorado lo anterior. Lo cierto es que la inexperiencia de Umtiti y las desconexiones mentales de Koscielny dan vida y sentido a la dupla Cristiano-Nani, que sin ser la más activa sí se demuestra muy acertada las pocas veces que tienen contacto con el balón.

Los secundarios de la final

Son 22 los titulares, más los revulsivos, y esto está lejos de ser un mano a mano entre Cristiano y Griezmann, o entre Pogba y Renato. De hecho, Portugal ha llegado aquí demostrando que si trabajan como un bloque, las estrellas rivales se volverán más terrenales. Ambos seleccionadores han adaptado cosas y le deben mucho a los dos tapados que desde la medular, y sin necesidad de hacer nada excepcional, han dado más sentido a las individualidades arriba: Moussa Sissoko y Adrien Silva.

El francés Sissoko ha demostrado que el equilibrio no tiene por qué ser algo céntrico. A Francia le fallaba la espalda de Kanté y la poca influencia de Griezmann por dentro. Como el delantero del atlético acabó evidenciando que mejor más centrado, y Kanté estaba sancionado, Deschamps usó un razonamiento sencillo: tapar el costado más cercano a Griezmann con físico y derroche. Y Moussa Sissoko como un pretoriano que no quiere fama, sólo permitir que otros salgan en la foto finish. El medio del Newcastle desde la banda no necesita subir, de hecho, así controla la espalda de Pogba y da un equilibrio asimétrico a Francia. Sin balón, el lado zurdo encuentra la seguridad más arriba y por derecha, con Sissoko, esperan más replegados. Frente a Portugal, su potencia física contra su lateral izquierdo se puede imponer, además de ayudas en el medio, ante unos lusos que tienen encuentran la seguridad en un centro del campo poblado.

Adrien Silva ha tenido un impacto menos radical, pero es una pieza troncal para el puzzle. En el rombo que forman los medios lusos él es el más adelantado, su colocación y lectura para tapar líneas de pase ya cortocircuitó a Modric y Joe Allen. Además, con balón juega en pocos toques y mezcla bien con un Renato Sanches muy activo que amasa más las posesiones y tiene la responsabilidad de generar. Adrien es clave en esta vuelta de tuerca al estilo luso.

Son muchas las variables que pueden decantar la Eurocopa, pero todo ello nos deja claro que esto no es cuestión de individuos sino de equipos. Ambos han encontrado el camino poniendo jugadores al servicio del resto. En un torneo en el que las apuestas tienen que dar resultados inmediatos, Francia y Portugal han llegado a base de pruebas y errores y más pruebas.