Eurocopa de Fútbol 2016

Italia: bloque, contraataque y la sangre en el ojo

22 años después de ganar a España por última vez (con el codazo de Tasotti), la 'Azzurra', sin estrellas, se ha fortificado para vengarse de la ‘Roja’ con el sistema que más le incomoda: tres centrales y dos carrileros.

Jugadores italianos en la Eurocopa.

Jugadores italianos en la Eurocopa. Reuters

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Espana tardó años en vengarse del execrable codazo de Tasotti a Luis Enrique en Estados Unidos ’94, pero lo hizo como mandan los cánones: en frío, de manera talentosa y progresivamente. Desde aquel penalti de Cesc que transformó la actitud de la selección en junio de 2008, España vence sistemáticamente a la ‘azurra’ en partido oficial. No hay rival al que tenga más ganas la actual subcampeona de Europa, que ha traído a Francia un equipo sin ‘cracks’ de referencia, convertido por Antonio Conte en una máquina de correr, guerrear (es la selección con más tarjetas del torneo) y contraatacar.

Diversos ‘gurús’ del fútbol transalpino (Zoff, Bergomi, Capello) vienen pronosticando en los últimos días el fin de la gloria ibérica a manos de un equipo que ha perfeccionado el planteamiento que más problemas ha creado a España en el pasado (Chile en 2010, Holanda en 2014): una defensa de tres centrales, proveniente en su integridad de la Juventus, y dos carrileros con libertad amplia para incorporarse al ataque en fulgurantes contras: Florenzi y Candreva. La ausencia de este último (quizá el jugador con más calidad) por lesión es un serio inconveniente para su seleccionador, que probablemente coloque a Florenzi en la banda derecha e incluya a Darmian o De Sciglio para jugar en la banda habitual del futbolista de la Roma.

La ‘rivincita’ (venganza)

Italia no olvida el humillante 4-0 de la última final de la Eurocopa en Kiev. Conte dio descanso a la práctica totalidad de sus titulares en el tercer e irrelevante duelo con la República de Irlanda (0-1). No sólo por las tarjetas amarillas (Chiellini, Éder, Motta, Bonucci, Buffon y De Rossi corrían el riesgo de perderse los octavos si veían otra), sino para conservar el tono físico de una plantilla que se dedicará presumiblemente a correr detrás del balón y que confía en su energía para resistir el previsible asedio hispano y hacer valer su resistencia en una prórroga (o arriesgarse a otra tanda de penaltis). Sólo Barzagli y Bonucci han repetido en los tres encuentros de la primera fase.

Once inicial de Italia ante Suecia.

Once inicial de Italia ante Suecia. Reuters

Conte, nombrado seleccionador tras el fracaso del Mundial 2014, ha creado un equipo a imagen y semejanza de la Juventus triunfal que dejó ese mismo año. La ausencia de peloteros como Del Piero, Totti, Pirlo o los lesionados Verratti o Marchisio ha terminado de perfilar un combinado necesariamente aguerrido y solidario que juega prácticamente de memoria. Toda Italia reconoce el superior talento español y el entrenador transalpino ha exprimido a los jugadores en sesiones dobles de trabajo físico para explotar su ventaja comparativa frente a la selección con menos estatura y más técnica del campeonato. Los titulares italianos han jugado una media de 80 minutos menos que los titulares españoles: una cifra muy comentada por los periodistas italianos en la sala de prensa del monumental Stade de France.

Estadísticas

Otros datos de la primera fase de la Eurocopa corroboran las diferencias entre ambos equipos. España tiene un promedio de posesión del 61% y ha disparado 50 veces a puerta hasta el momento. Italia presenta una posesión inferior a la mitad (48%) y ha disparado 24 veces. En el terreno de la destrucción, la ‘azurri’ es campeona: ha visto 10 amarillas en 49 faltas (España una en 37 infracciones).

Morata y la ‘BBC’

Otro punto de interés del partido es el reencuentro de Buffon, Barzagli, Bonucci y Chiellini con Álvaro Morata, su compañero de las dos últimas temporadas, alabado con cariño y admiración por Chiellini en una interesante rueda de prensa hace unos días. La ‘BBC’ de la defensa juventina es el principal soporte del equipo: junto a Buffon, dominan el ‘Calcio’ italiano con comodidad pasmosa desde hace cinco años y alcanzaron la final de la Champions League en 2015.

El repliegue defensivo italiano es respetado en el mundo entero (sólo ha encajado un gol, ante Irlanda, en los minutos finales de un partido en el que no se jugaban nada). Practican un 3-5-2 puro de manual, con el trío de centrales y la pareja de laterales adelantados ya mencionados, todo ello coordinado por el capitán, Buffon, convertido en una especie de segundo entrenador en su segunda y eterna juventud (38 años, más de 150 partidos internacionales, indiscutible por el momento).

De Rossi, futbolista de la Roma, es su mejor centrocampista. Junto a él juegan dos interiores trabajadores, normalmente Giaccherini y Parolo (Thiago Motta suele ser el primer cambio). Es en el ataque donde se revela la transitoria debilidad italiana. Pellé y el brasileño nacionalizado Eder son los puntas titulares, mientras que en el vestuario aguardan Zaza, Immobile o Insigne: un elenco poco extraordinario, pero batallador y acostumbrado a rascar de donde no hay.

Contraataque

En Italia saben que luchar por la posesión del balón contra España es una tarea hercúlea y con visos de fracaso. La escuadra de Conte explota con maestría el factor sorpresa, especialmente con selecciones acostumbradas a llevar el tempo del partido. Le hacen falta pocos toques para ejecutar su castigo predilecto: robar y llegar con cuatro o cinco hombres arriba en cuestión de segundos, anestesiando a equipos con una propuesta ofensiva (que se lo pregunten, si no, a Bélgica). España sabe esto bien; Juanfran ya prometió que no cometerían errores como el que dio la victoria a Croacia.

El tramo postrero del partido preocupa lógicamente a Del Bosque. Italia ha demostrado llegar fresca: remató su primer partido frente a Bélgica en el 88' y sentenció el segundo en el 87'. España, como todo el mundo sabe, perdió la primera plaza de su grupo precisamente al encajar un gol en los minutos finales. (Además de conceder el primero en el penúltimo minuto del primer tiempo).

Respeto, pero no miedo

Del Bosque ha deslizado que para él era peor enfrentarse a Portugal que a esta Italia guerrera y rocosa: su fe en el estilo español no ha sufrido con el paso del tiempo. Los jugadores han mostrado más preocupación: “Tácticamente son perfectos”, ha afirmado Morata; “Italia es muy Italia, y eso me preocupa”, dijo Piqué antes de conocer el emparejamiento con España. Ante cinco defensores y con volantes destructivos, España tendrá que ser más paciente que nunca para abrir espacios y generar alguna situación de superioridad numérica.

Según dijo el exjugador Bergomi (campeón del mundo en 1982) en una entrevista en El País, España “ya no es el equipo que tenía ese furor agonístico por ganar. Nosotros tenemos más hambre”. El balance histórico, ahora mismo, registra 10 victorias para cada uno y 14 empates. Este lunes está vedada la posibilidad del empate. España irá al combate con su personalidad e Italia con la suya. Dos ideas contrapuestas con dos posibles resultados: la prolongación del sufrimiento italiano o el fin de una época.