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Inglaterra choca contra sí misma

Cuando parecía que el partido se finalizaba, los tres leones permitieron un gol ruso en el 91’. Otro tropiezo para sumar al historial y es que Inglaterra nunca ha ganado su primer partido en una Eurocopa.

Chris Smalling con gesto decepcionado durante el partido.

Chris Smalling con gesto decepcionado durante el partido. Reuters

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Inglaterra fue fiel a sí misma. Un halo de pesimismo rodea a la selección de los tres leones. Da igual lo que hagan o si lo merecen. Dentro de ellos mismos empiezan las decepciones. Lo sorprendente de esta ocasión es que cuando ya habían hecho lo más difícil dejaron escapar la victoria entre sus dedos. Rusia no tuvo que hacer nada espectacular, ni siquiera merecerlo. El empate llegó porque el pesimismo inglés se hizo patente. Les hizo borrarse de los últimos minutos, meterse muy atrás y regalar unos metros a una Rusia incapaz de generar en los primeros 90 minutos más allá de Dzyuba. El 1-1 puede no ser justo, pero los errores se pagan caro.

La etiqueta de perdedor grabada a fuego

Inglaterra es una selección única, para lo bueno y para lo malo. Lo mismo generan expectaciones de la nada que crean fatalismos innecesarios. La realidad es que sólo Inglaterra es capaz de hacer la fase de clasificación perfecta (10 victorias de 10 partidos) y llegar al día de su estreno en la Eurocopa llena de dudas.

El plan que Hodgson dispuso no dio mal resultado, pero transmitió una sensación de estar por hacer, de llegar al momento decisivo sin haber tenido el suficiente tiempo de prueba. Rooney en el medio siendo el centrocampista que organizaba nos dejó a un Wayne distinto al que conocemos, pero para nada una mala versión. El problema es que el equipo no ha demostrado tener los suficientes entrenamientos ni partidos en torno a esa idea, como si Rooney ahí fuera un elemento recién implantado. Y el resultado así lo demuestra.

De nada sirvió que Eric Dier brillara todo el partido y además se inventara un lanzamiento de falta que supuso el 1-0 en el 73. Rusia necesitó muy poco para llevarse el empate y mantener el gafe de Inglaterra con los partidos inaugurales en las Eurocopas: nunca han ganado el primer partido en la competición. A Inglaterra le faltaron mecanismos para asegurar la posesión en torno a Rooney y, cuando Hodgson empezó a alterar el once tras el gol de Dier, el equipo terminó de perder su razón de ser.

Las ocasiones se sucedieron

Inglaterra tuvo muchas ocasiones en la primera parte. La nota positiva para Hodgson fue ver cómo la columna del Tottenham fue productiva, cómo los laterales (Walker y Rose) consiguieron dar profundidad y peligro, cómo Alli en la frontal fue capaz de dar una línea de pase a Rooney y, sobre todo, cómo Dier supo actuar de escoba para barrer los errores y hacer menos visibles los errores sin balón de sus compañeros. Sólo faltó un Harry Kane que sigue sin conseguir el espacio entre líneas para influir en la selección cómo hace en el Tottenham.

A nivel de calidad individual, Inglaterra está al nivel de las favoritas y por eso necesitaron muy poco en la primera media hora. Lallana por fuera y por dentro desestabilizó y Sterling consiguió crear espacios que permitieron avanzar a Inglaterra. Pero Akinfeev respondía y evitaba el primer gol: disparo de Lallana, ocasión de Smalling o la volea de Rooney, por ejemplo. Incluida una maravillosa parada a Rooney en el 67’, seguía el 0-0, pero Akinfeev no estuvo tan seguro en un lanzamiento de falta (73’) de Dier que entró por el centro de la portería, seguramente porque esperaba otro lanzador.

Rusia no estuvo en el partido

La selección de Slutski hizo poco. Básicamente intentó contener a Inglaterra y su presión en campo contrario consiguió dificultar la salida de balón, pero una vez tenía que defender en su campo sufría. Los laterales no podían frenar las acometidas y los medios se vieron totalmente superados por el ritmo alto. Sólo los centrales, por su buena colocación, y la labor de Dzyuba peleando contra los centrales ingleses dejaron alguna buena acción.

Rusia apenas se había acercado, la más clara una contra mal llevada en el 35’ y un disparo de Smolov desde la frontal en el 62’, pero Inglaterra fue cediendo terreno. Tras el 1-0, Slutski metió a Shirokov para gestionar el balón, Hodgson fue entregando más y más metros y aunque de manera injusta, si es que en el fútbol podemos hablar de merecimientos, llegó el cabezazo del central Berezutski que había subido de improvisado delantero. Premio excesivo en el 91’, pero la culpa fue del rival que se lo permitió.

Notas positivas para Hodgson

El marcador es demoledor, pero Inglaterra tiene motivos para creer que la idea es válida. La necesidad de puntuar les puede cegar, pero su movimiento de balón en campo rival fue bueno una vez que Alli y Sterling empezaron a acercarse a Rooney. Por no hablar de la gran actuación de sus laterales en ataque y, sobre todo, de Eric Dier peleando por todos ellos.

Falta tiempo para ensamblar la idea, faltan horas de trabajo y de autocrítica, pero lo peor que podría hacer Inglaterra después de la decepción de este sábado es entrar en una espiral de pánico y acusaciones. La idea superó a Rusia, pero no remató. Faltó tiempo y sobró el miedo escénico con los cambios.